Este no es el Alien de la película original, sino una de sus versiones posteriores. Aún así es una maravilla
Photo: 20th Century Fox

En los 70, la ciencia ficción consistía en brillantes naves, uniformes pulcramente planchados y elegantes pistolas de rayos. Los extraterrestres eran señores peludos, vampiros, amazonas y hasta dinosaurios. Entonces llegó al género un director casi desconocido y reclutó a cierto artista suizo.

El resultado de aquel tándem es una de las películas más aterradoras de todos los tiempos, un film que destrozó los cánones de lo que hasta entonces era una película espacial con monstruo.

De repente las naves ya no eran estilizados yates espaciales, sino oscuras montañas de chatarra llenas de goteras y averías. Las elegantes tripulaciones de aquellas naves también cambiaron. Atrás quedaron los sesudos científicos, los aguerridos capitanes y los simpáticos mercenarios galácticos. De repente nos zambullimos en un universo en el que las tripulaciones estaban formadas por operarios en buzo quejándose de las condiciones laborales, ingenieros hartos de todo que quieren volver a casa, y empleados sospechosos de corporaciones aún más sospechosas. El espacio pasó a ser un lugar feo, frío y desagradable, un lugar de trabajo, de desconfianza y de errores terribles. El espacio, de repente, se hizo más humano.

Sal de ahí Dallas...
Foto: 20Th Century Fox

Y entonces llegó el monstruo...

En 1979, los espectadores creían haberlo visto todo, pero se equivocaban. Ningún parásito espacial, monstruo con tentáculos, no muerto galáctico o dinosaurio extraterrestre les podía haber preparado para la criatura surgida del demencial genio de H.R. Giger. De repente, los monstruos extraterrestres no se contentaban con devorarte, antes te violaban y parasitaban tu organismo en uno de los ciclos biológicos más estomagantes que ha dado el cine. La escena del alumbramiento de la criatura en mitad de un almuerzo con amigos aún provoca pesadillas a varias generaciones.

¡Hola! ¿Tienen un momento para hablar de nuestro amo y señor C’Thulhu?
Gif: 20Th Century Fox

El Alien de Giger rompió completamente las reglas de juego. No solo no podías negociar con él, es que ni siquiera podías comprender del todo sus motivaciones o su naturaleza. No tenía puntos débiles, ni miedo. Solo el instinto de perseguirte, usarte como parte de su aberrante ciclo reproductor, y matarte, una perfecta máquina de terrorismo biólogico que ha fascinado, y sigue fascinando, a los amantes del terror y la ciencia-ficción.

El inquietante componente sexual del monstruo ha sido siempre uno de sus puntos fuertes, y no fue casual. Los guionistas de Alien, Ron Shusett explica cómo él y Dan O’Bannon dieron con la idea:

Fue Dan el que señaló exactamente cuál era el problema: —Lo que tiene que suceder a continuación es que la criatura tiene que subir a la nave de una manera interesante. No tengo idea de cómo, pero no puede simplemente colarse porque sí. Si pudiéramos resolver eso creo que toda la película encajaría.— Poco después me desperté en medio de la noche, llamé a Dan y le dije: —Dan, creo que tengo una idea: el alienígena viola a uno de ellos. Le salta a la cara y planta una especie de huevo.— Dan respondió: ¡Oh Dios mío! Lo tenemos. Tenemos toda la película.—

Foto: 20Th Century Fox

Alien se estrenó el 25 de mayo de 1979 en Estados Unidos. En Gizmodo en Español queremos celebrar su 40 aniversario con una pequeña lista de curiosidades que quizá desconozcas. Bienvenidos a la USCSS Nostromo. Tenemos ciertos asuntos que atender en el nivel 426. Tranquilos, será cosa de unas horas.

Giger: de Necronomicon a Biomechanics

El diseño del xenomorfo se lo debemos a un visionario artista suizo llamado Hans Ruedi Giger. Se da la curiosa circunstancia de que Giger ya tenía todos los ingredientes necesarios para crear la criatura años antes de que le ofrecieran ese trabajo. En 1976, el artista publicó un libro de ilustraciones llamado Necronomicon. En él aparecía una litografía titulada Necronom IV que es básicamente el xenomorfo que conocemos un poco más estilizado.

Necronom IV, la obra que inspiró la creación del Xenomorfo
Ilustración: H.R. Giger

Giger entró a participar en Alien gracias a uno de los guionistas, Dan O’BAnnon. Ambos se conocían por haber trabajado juntos en la producción de la película de Dune con Alejandro Jodorowsky. La delirante adaptación de la novela de Frank Herbert no llegó a despegar, pero O’Bannon nunca olvidó los aterradores y al mismo tiempo fascinantes dibujos de Giger.

Giger mezclaba sin ningún pudor elementos biólogicos y mecánicos con un fuerte componente sexual en un estilo que él mismo denominaba Biomechanics. A los responsables del estudio les preocupaba que sus imágenes fueran demasiado perturbadoras, pero ese era precisamente el objetivo, así que finalmente aceptaron usar los diseños del artista. Además del xenomorfo en sí, Giger diseñó más elementos del film el huevo del que sale el abrazacaras, y la nave de los Space Jockeys en el planeta LV-426. Los diseños del abrazacaras eran tan inquietantes que el personal de seguridad del aeropuerto los retuvo. La productora tuvo que ir a explicar que eran para una película de terror

La criatura

Estamos acostumbrados a usar la palabra xenomorfo para referirnos a los monstruos de esta saga, pero lo cierto es que ese nombre no aparece en ningún momento de Alien. El primero en pronunciarla es el Teniente Gorman en Aliens. En la primera película solo se refieren al xenomorfo como la criatura, la cosa, el extraterrestre, el monstruo o el organismo. De hecho, el título del film no se decidió hasta bien entrada la producción. Los primeros guiones llevaban por título Star Beast (la bestia de las estrellas).

Algunos de los detalles más inquietantes del xenomorfo fueron decisión del propio Giger. Fue el artista suizo el que impuso la idea de que la cabeza del monstruo no debía tener ojos visibles para que sus víctimas no supieran en qué dirección estaba mirando. También diseñó la doble mandíbula faríngea que la criatura puede proyectar fuera de la boca como si fuera un ariete con dientes. En la película, los repelentes tendones de su boca, por cierto, estaban hechos con tiras de preservativo.

Izquierda: un boceto de H.R. Giger. Derecha: primer prototipo de disfraz y el artista retocando una escultura.
Foto: H. R. Giger y 20Th Century Fox

Muchos se preguntaron por qué el xenomorfo adulto es negro y, sin embargo, el monstruo recién nacido es albino, casi transparente. La razón es que originalmente Giger diseñó a la criatura para que fuese semitransparente, con los órganos internos a la vista. El xenomorfo se iba oscureciendo a medida que crecía hasta terminar completamente negro, como un insecto. La idea era buena, pero complicaba mucho el rodaje y tampoco es que se viera mucho del alien (no aparece hasta pasada una hora de película y luego apenas lo hace durante cuatro minutos), así que se terminó descartando.

Hablando de colores, al principio se había previsto que el abrazacaras fuera verde, pero cuando Ridley Scott lo vio sin pintar (en tonos carne) le pareció infinitamente más desagradable.

La idea de la criatura evolucionando tenía una razón de ser. En el guión original, el monstruo tenía un cliclo de vida extremadamente corto, como el de los insectos. Se supone que al final de la película la criatura está ya alcanzando el fin de su vida biológica. Está ya moribunda, por eso se mueve tan lento en la pelea contra Ripley. Al final esa idea se descartó, dejándonos la sensación de que el monstruo tuvo la oportunidad de merendarse a Ripley pero no lo hizo por algún motivo.

De hecho, Ridley Scott quería que el monstruo matara al personaje de Sigourney Weaver al final del film (le arrancaba la cabeza), pero el estudio se negó en redondo.

Mala idea...
Gif: 20Th Century Fox

En cuanto a la sangre ácida, fue idea del artista Ron Cobb. No tenía mucho sentido que una aguerrida tripulación de una nave espacial no llevara armas a bordo, así que Dan O’Bannon se estaba devanando los sesos tratando de encontrar una razón práctica para que los tripulantes de la Nostromo no quisieran utilizarlas contra el monstruo. La sangre ácida no solo añadió un punto más de asco a una criatura ya de por sí escandalosamente desagradable, sino que nos regaló otra de las escenas más icónicas del film, cuando por poco agujerean la nave tratando de retirar al abrazacaras.

Los detalles más escabrosos del abrazacaras, como su tubo reproductor, se confeccionaron con intestino de cerdo. En la mesa de autopsias, el cuerpo de la criatura está hecho con diferentes partes de pescados y moluscos. En cuanto al huevo del que sale en LC-426, su interior estaba lleno con auténticas vísceras de vaca.

Bolaji Badejo, el rostro bajo el xenomorfo

Ridley Scott quería a alguien muy alto para interpretar al xenomorfo. El director entrevistó a varios jugadores de baloncesto y hasta contactó con el entrañable Peter Mayhew, quien solo unos años antes había enamorado al público interpretando a Chewbacca. Ninguno de ellos terminaba de encajar. Entonces fue cuando uno de los directores de casting se topó en un pub de Londres con un diseñador gráfico nigeriano llamado Bolaji Badejo.

Bolaji Badejo, descansando con el traje de Xenomorfo durante el rodaje de Alien.
Foto: 20Th Century Fox

Badejo era altísimo (218 cm), pero además era increíblemente delgado. La combinación lo convirtió en el candidato perfecto para llevar el traje diseñado por Giger. Ridley Scott quería que la criatura se moviera grácil, pero lentamente, así que el joven recibió clases de expresión corporal y Tai chi para aprender a moverse dentro del traje. Su interpretación nos dejó la terrorífica e inolvidable escena del monstruo acorralando lenta e inexorablemente a Lambert (Veronica Cartwright) contra una pared.

Badejo, con solo un casco con forma de cabeza de Xenomorfo, ensayando una de las escenas del film.
Gif: The True Story of the Alien Suit Actor (YouTube)

Llevar el traje diseñado por Giger no era nada fácil. La cola de la criatura hacía imposible sentarse, así que tuvieron que diseñar un asiento especial para que Badejo descansara.

Trajes, desmayos y enfermeras

Giger esculpió el primer prototipo de la criatura combinando huesos de serpiente, un cráneo humano, partes de motor y cantidades industriales de masilla. Los efectos prácticos y su cabeza animatrónica se la debemos al genio de los efectos especiales Carlo Rambaldi. Tenía más de 900 partes móviles y pesaba horriblemente. Para rematar, muchas de las escenas implicaban embadurnar la pieza con lubricante K-Y para simular las babas de la criatura. El diseño del xenomorfo les valió a ambos artistas el Oscar a los mejores efectos visuales en 1980.

Badejo y los otros dos especialistas encargados de interpretar al Alien en escenas complicadas o peligrosas (Eddie Powell y Roy Scammell) no fueron los únicos en pasarlo mal bajo los disfraces. Los trajes de astronauta estaban cosidos con nylon y no tenían ningún tipo de ventilación. Para empeorar las cosas, el rodaje tuvo lugar en una época particularmente calurosa. Varios actores llegaron a marearse por el exceso de calor y el CO2 acumulado en el casco. Al final, el equipo de producción optó por tener un equipo de enfermeras con tanques de oxígeno siempre a mano.

Los problemas con el vestuario llegaron a extremos bastante extravagantes. En la escena en la que la tripulación despierta de su sueño criogénico, Veronica Cartwright y Sigourney Weaver tuvieron que taparse los pezones con cinta adhesiva para que no se notaran a través de la camiseta y resultaran incómodos a la sensibilidad de algunos países.

El realismo de los escenarios, los Who y los vecinos de Scott

Una de las razones por las que Alien es tan buena película es por la intensa sensación de realismo que transmiten las naves y su interior de aspecto industrial, tosco y práctico. Los interiores se alejan completamente de escenarios estilizados como los de Star Trek, y se los debemos a la obsesión de Ron Cobb por el espacio. Cobb fue el artista conceptual encargado de los escenarios interiores de la película, y era un entusiasta de la exploración espacial

En su página web, Cobb explica que se obsesionó de tal manera con hacer que los decorados se sintiesen realistas que acabó por diseñar también las naves por fuera. Para su sorpresa, el supervisor de efectos especiales Brian Johnson entró un día en el departamento de arte y arrampló con todos los diseños que creía necesarios para construir maquetas a escala, entre ellos los de su Nostromo. La nave original estaba pintada de amarillo, pero Scott prefirió un gris militar similar al de los barcos de guerra.

Hablando de escenarios, la escena en la que los exploradores de la Nostromo entran en la sala con el Space Jockey muerto fue una de las más complicadas de rodar hasta el punto de que por poco nos quedamos sin ella. Ridley Scott había concebido una sala enorme y la Fox creía que el gasto no estaba justificado. Ron Cobb, el diseñador de escenarios Roger Christian, y el propio Scott presionaron al estudio para que les permitiera incluirla. Al final lo lograron, y fue el propio Giger el que esculpió al enorme extraterrestre en el puesto de control. Desgraciadamente, esa parte del decorado terminó destruida en un incendio fortuito años después.

La escena del Space Jockey estuv a punto de no salir en la película.
Foto: 20Th Century Fox

Para dar más sensación de grandiosidad al escenario, Scott recurrió a un truco muy ingenioso. En las escenas en las que se veía toda la sala sustituyó a los actores protagonistas por sus dos hijos Jake y Luke junto al hijo de uno de los cámaras. Todos ellos llevan replicas de los trajes espaciales de menor tamaño. El efecto es que la sala parece mucho más grande.

La escena en la que descubren la bodega de carga de la nave llena de huevos también tiene un detalle curioso: los láser. Los proyectores láser que usaron para esa escena no eran suyos, sino de The Who. El grupo musical estaba probando iluminación para sus conciertos en el estudio contiguo.

En cuanto a la diabólica corporación Weyland-Yutani, existe la creencia de que ese nombre fue idea de Scott, que eligió los apellidos de sus vecinos porque se llevaba mal con ellos. En realidad no es cierto. El nombre se le ocurrió a Cobb, que creyó que era adecuado imaginar una empresa futurista con nombre mitad británico, mitad japonés.

Personajes sin sexo

Uno de los aspectos más curiosos del guión original escrito por Ron Shusett y Dan O’Bannon es que ninguno de los personajes tenía un sexo definido. Los guionistas no lo consideraban necesario porque la criatura asaltaba por igual a cualquier ser humano. A resultas de ello, el documento tenía una nota en la que explicaban que cualquiera de los protagonistas del film podía ser cambiado a hombre o mujer en un momento dado. Esa es la razón por la que todos los personajes se hablan entre ellos por el apellido (Dallas, Kane, Ripley, Ash, Lambert, Parker, y Brett). Ni Shusett ni O’Bannon imaginaron nunca que Ridley Scott decidiría que Ripley iba a ser una mujer.

Hablando de Ripley, Sigourney Weaver se impuso por los pelos a Meryl Streep para el papel, y el mismísimo Harrison Ford rechazó la oferta para hacer de capitán Dallas.

Nadie tenía ni idea de lo que iba a ocurrir en unos minutos.
Foto: 20Th Century Fox

Sangre, narices y tripas de cerdo

Dan O’Bannon se inspiró en sus propios problemas estomacales para imaginar la sangrienta escena del nacimiento del alien, pero la genialidad de esa escena se la debemos a la crueldad de Ridley Scott. La escena se rodó en dos partes. En la primera, Kane (magistralmente interpretado por un joven Johh Hurt) comienza a sentirse indispuesto. Pronto entra en una especie de Shock con convulsiones que obliga a sus compañeros a inmovilizarle sobre la mesa en la que hasta hace nada estaban disfrutando de un almuerzo.

La grabación se detuvo ahí. Antes de continuar, los expertos en efectos especiales modificaron la escena. John Hurt se escondió parcialmente bajo la mesa y su cabeza y brazos se unieron a un falso torso del que saldría la criatura. El torso se rellenó con tripas reales de cerdo y varios sistemas a presión para bombear sangre en todas direcciones.

El matiz es que ninguno de los actores sabía exactamente lo que iba a pasar.

Los actores volvieron a ponerse en sus puestos, sujetaron a John Hurt y fingieron estar muy asustados ante lo que solo les describieron como “la aparición de la criatura”. Entonces se abrieron las puertas del infierno.

El pecho de Hurt explotó. La pobre Verónica Cartwright recibió de lleno el baño se sangre y se llevó tal susto que tuvo un ataque pánico real. Sus compañeros intentaban a duras penas hacer lo que su guión decía que tenían que hacer completamente atónitos mientras contemplaban el nacimiento del xenomorfo en mitad de un festival de sangre y tripas de cerdo. La escena se rodó del tirón con cuatro cámaras simultáneas y, por fortuna, no hubo que repetirla. Yaphet Kotto (Parker, el ingeniero jefe) regresó a su casa en estado de Shock y estuvo horas sin hablar con nadie. Hoy la escena es un icono del cine de terror y ciencia-ficción.

El chillido del xenomorfo recién nacido se lo debemos al experto en sonidos animales Percy Edwards. Lo grabó a la primera a petición del propio Scott.

Un detalle curioso es que Sigourney Weaver aparece sangrando por la nariz tras su pelea con Ash (Ian Holm), pero en ningún momento sufre un golpe que sugiera una lesión así. La razón es que en el guión original, la pelea con el androide tiene lugar tras una escena en la que los tripulantes tratan de engañar al alien para expulsarle al espacio. No lo logran, pero la criatura recibe un corte en el brazo. El ácido derramado provoca una despresurización en la nave que hace que todos sangren por los oídos.

No es la única escena eliminada. De hecho hay muchas más, pero no son especialmente relevantes. El metraje original duraba tres horas y 20 minutos. Se quedó en 117. Fox también modificó muchas de las escenas porque eran demasiado violentas y temía que la película fuera clasificada X.

La razón por la que Ripley sangraba por la nariz en esta escena fue retirada del film.
Foto: 20Th Century Fox

El gato de la Nostromo, Jones, se convirtió en un personaje por derecho propio. Para la escena en la que sisea enfadado al alien, el equipo utilizó un pastor alemán atado tras una pantalla. Cuando llegó el momento, levantaron la pantalla que tapaba al perro y el pobre Jonesy se llevó un susto de muerte. En realidad fueron cuatro gatos muy parecidos los que participaron en el film.

La propia Sigourney Weaver tuvo un problema con ellos. Al poco de trabajar con el animal, comenzó a experimentar una alergia cutánea importante. Ella pensaba que era por el pelo de los gatos, pero en realidad era la glicerina que les echaban en la cara mediante un pulverizador para que parecieran sudorosos.

Una obra de arte con muchos artistas

A menudo se habla de Alien, como si fuera la genial obra maestra de Ridley Scott. No se debe desmerecer el trabajo del director, pero tampoco hay que olvidar la larguísima lista de talentos que convirtieron lo que hasta entonces era una película espacial más en una terrorífica obra maestra.

¡Jonesy! Ven... gatito bonito...
Foto: 20Th Century Fox

La criatura no hubiera sido nada sin la estética de Giger y el repugnante ciclo de reproducción ideado por O’Bannon y Shusett. Los escenarios realistas y la sangre ácida surgidos de la imaginación de Cobb; las 900 partes del animatronic creado por Rambaldi y la paciencia de Badejo a la hora de llevarlo empapado en lubricante; las espectaculares interpretaciones del reparto... Alien es, hoy más que nunca, el resultado de un coro de talentos brutal que marcó a toda una generación de cineastas y cambió para siempre nuestra pulcra y científica concepción de la carrera espacial.

Desde Alien, todos sabemos que la conquista del espacio será una carrera sucia, oscura, miserable, y llena de intereses, una carrera en la que algún día muy lejano (la película transcurre en 2122) pondremos el pie en el planeta equivocado y entonces...

Entonces, en el espacio, nadie podrá oír nuestros gritos.


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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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