Reaparece un complejo megalítico de más de 3000 años de antigüedad debido a las sequías en un pueblo de España

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La sequía de este verano han hecho que quede expuesto por completo el dolmen de Guadalperal, yacimiento español que tiene entre 4.000 y 5.000 años de antigüedad.
Imagen: Pleonr/CC BY-SA 4.0

La disminución de los niveles de agua en el embalse de Valdecañas en España ha dejado expuesto un monumento de piedra que tiene entre 4.000 y 5.000 años de antigüedad.

El clima inusualmente cálido de este verano ha generado numerosas sequías en gran parte de Europa, incluida España. La falta de lluvia, aunque es un dolor de muelas para los agricultores, ha tenido como consecuencia una cosa buena: la reaparición completa de un antiguo yacimiento megalítico conocido como el dolmen de Guadalperal.

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El dolmen está ubicado cerca del pueblo de Peraleda de la Mata, y normalmente se encuentra sumergido, total o parcialmente, por las aguas del embalse de Valdecañas. Para la construcción del embalse durante el régimen franquista, fue necesaria la inundación de algunas áreas habitadas a lo largo del río Tajo y también el dolmen de Guadalperal.

Durante casi 60 años ha permanecido casi sepultado bajo el agua, aunque las puntas de algunas rocas asomaban cuando los niveles de agua eran bajos (como por ejemplo en esta foto tomada en 2012). Sin embargo, las fotos del Dolmen de Guadalperal tomadas este pasado julio muestran todo el yacimiento megalítico liberado de sus confines acuáticos. Ha sido tan raro el fenómeno que la gente acude en masa al Dolmen de Guadalperal para verlo por sí mismos.

Imagen satelital tomada el 24 de julio de 2013
Foto: Landsat/USGS
Imagen satelital tomada el 25 de julio de 2019
Foto: Landsat/USGS
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Las imágenes tomadas por el satélite Landsat 8 muestran cómo ha afectado la sequía a lo largo de la costa de Peraleda de la Mata. En una serie de imágenes proporcionadas por el Observatorio Espacial de la NASA, se puede ver esta evolución entre el 24 de julio de 2013 y el 25 de julio de 2019.

El yacimiento data del 2.000 a. C. al 3.000 a. C., y actualmente consta de 144 piedras, algunas con hasta 2 metros de altura. Varias de estas piedras tienen grabados de serpientes. Al igual que Stonehenge, este monumento megalítico se organiza en forma de círculo. Su propósito no está del todo claro, pero Angel Castaño, miembro de Raíces de Peralêda, un grupo dedicado a la preservación del yacimiento, sospecha que cumplía una doble función, sirviendo como lugar de culto religioso y como centro comercial, informa el diario The Local .

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Castaño y sus compañeros dijeron a The Local que ahora es el momento, cuando el agua está en su punto más bajo y el yacimiento ha quedado completamente expuesto, para reubicarlo. Esta reubicación no solo ayudará a preservar las piedras, que ya están mostrando signos de degradación, sino que también podrá servir como atracción turística para la región, dijo Castaño a The Local.

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Quitar y reinstalar los monumentos requiere mucho trabajo, puesto que hay que documentar la posición, el ángulo y la profundidad de cada piedra, pero es una tarea ciertamente asequible. Según Repelando, los antiguos romanos saquearon el yacimiento, y algunos elementos fueron recuperados por un arqueólogo alemán en la década de 1920. A parte de esto, la mayoría de las piedras aún descansan en su posición original, lo que permitirá una reconstrucción fiel de lo que fue el yacimiento.

El calor excesivo y la sequía que ha sufrido gran parte de esta Europa este verano (spoiler: están relacionados con el cambio climático) han batido récords, pero no es la primera vez que ocurre algo así. En 2010, por ejemplo, quedó expuesto un equipo de caza pre-vikingo de hace 3.400 años que estaba oculto en el hielo de Noruega, y es posible que esto fuese lo que dejase expuesto también a Ötzi el Hombre de Hielo en 1991.

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Estos hallazgos, junto con la reciente exposición del Dolmen de Guadalperal, son ciertamente fortuitos, pero el cambio climático tiene el potencial de infligir más mal que bien en lo que respecta a la arqueología. Una investigación de 2017 advirtió que el aumento del nivel del mar podría suponer una amenaza para hasta 32.000 yacimientos arqueológicos prehistóricos solo en América del Norte. Así que sí, el cambio climático es una mierda.

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