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Los vehículos eléctricos (EV) se están volviendo cada día más baratos; por lo tanto, si estás buscando una manera de ahorrar en combustible, reducir tu huella de carbono o simplemente presumir de tener un Tesla, son muchas las razones para hacerte con un coche híbrido o eléctrico.

Pero antes de dar el paso y despedirte de los motores de combustión, hay algunas cuentas que tienes que echar para asegurarte de que el automóvil que compres se ajuste a tus necesidades. Aquí van algunas cosas que deberías considerar antes de hacer el cambio.

Piensa si quieres un híbrido enchufable o un coche completamente eléctrico

Mientras que un híbrido convencional (HEV) tiene un motor de gasolina y una pequeña batería que trabajan en tandem, un híbrido enchufable (PHEV) puede funcionar solo con su batería y no quemar combustible durante un número limitado de kilómetros antes de que haga uso del motor de combustión.

Si nunca conectas tu PHEV, actuará como un híbrido normal, utilizando el motor y la batería al mismo tiempo. Por lo tanto, aunque puedes cargar tu híbrido enchufable para poder conducir solo con la batería en distancias cortas, no tienes por que hacerlo.

En cambio, un vehículo EV depende únicamente de su batería para obtener energía, lo que significa que deberás cargarlo regularmente.

Calcula los costes

Hay algunos elementos para comparar el costo de un EV frente a un automóvil convencional. Uno es el coste del propio coche. Los vehículos eléctricos son más caros en general: $55.600 frente a la media de la industria que es de unos $36.600. El costo promedio de un PHEV está en algún punto intermedio (alrededor de $46.000). Sí es cierto que según tu país o la región en donde vivas podrías recibir algún tipo de ayuda estatal por estos coches.

Si instalas en tu casa equipos de carga de Nivel 2, tendrás que sumarle también esto al precio final (más sobre eso en un minuto).

Pero la verdadera diferencia está en los costos a largo plazo, que varían ampliamente en función de factores como la marca y el modelo del automóvil; el precio de la gasolina y de la electricidad en donde vives; cuándo y dónde cargas tu EV; costos de mantenimiento; y cuanto coges el coche.

Por ejemplo, es probable que tus costos de energía sean más bajos con un EV (electricidad) en comparación con un automóvil convencional (gasolina). Hay herramientas que te darán una cifra aproximada de todo esto.

Instala un cargador en casa

Dependiendo de dónde vivas, puedes utilizar estaciones de carga públicas para mantener la batería de tu coche llena. Pero muchos dicen que es mucho más fácil y conveniente instalar un cargador en tu casa si puedes. Es probable que tu vehículo pase la mayor parte del tiempo en tu garaje, por lo que si puedes cargarlo ahí, te ahorrará la molestia de esperar en una estación.

Configurar la estación de carga en tu casa es bastante sencillo. Puedes enchufar un cargador de Nivel 1 directamente a una toma de corriente estándar de 120V, aunque esto cargará tu vehículo muy lentamente.

Un cargador de Nivel 2 usa 240V, y su instalación puede costar unos pocos cientos de dólares o hasta 1000, pero carga mucho más rápido. Puedes instalar este tipo de cargador tu mismo o pedírselo a un electricista. Asegúrate de obtener las piezas correctas para tu vehículo. Tesla, por ejemplo, tiene un hardware específico y una guía de instalación para sus automóviles.

Planifica tus rutas antes de salir de viaje

La autonomía de tu coche puede ser una de las mayores limitaciones a tener en cuenta antes de comprar uno. Los vehículos eléctricos tienen un alcance de menos de 500 kilómetros, lo que dificulta hacer viajes más largos a menos que puedas encontrar estaciones de carga por el camino. Los PHEV tienen rangos de conducción muy cortos con su carga, y cambiarán a la gasolina cuando sea necesario.

Dado que hay muchas más estaciones de servicio que estaciones de carga, conducir un vehículo 100% eléctrico en distancias más largas requiere cierta planificación. Google Maps te muestra estaciones cercanas y de qué tipo si buscas “Carga EV” o “Estaciones de carga EV”. Aplicaciones como ChargeHub y PlugShare ofrecen características similares.

Dependiendo de dónde y cuánto vayas a conducir, el rango de un EV puede valer. Pero si viajas mucho, puedes terminar frustrándote con las paradas de carga y la planificación de las rutas. Si las estaciones de carga son pocas y están distantes entre sí o si ya hay coches esperando, puedes acabar desesperado.

Una posible solución: si viajas con menos frecuencia, alquila un automóvil en función de lo que necesites y de la distancia que vayas a recorrer. O ve con un PHEV, que puede cambiar a gasolina durante viajes más largos.

Una el sistema de carga adecuado

Si tienes que cargar tu automóvil fuera de casa, asegúrate de usar la combinación correcta de enchufe y cargador. La mayoría de los vehículos tienen un puerto J1772 estándar que se conecta con una unidad de carga de Nivel 1 o Nivel 2. Algunos automóviles también pueden conectarse a equipos de carga de Nivel 3 más rápidos utilizando otros conectores diferentes (llamados CHAdeMO y SAE Combo).

Los Teslas puede conectarse a los Supercharger, aunque Tesla también vende adaptadores J1772 y CHAdeMO para estaciones fuera de su red.

Las especificaciones de tu automóvil deberían describir qué conectores y sistemas de carga pueden usar (es algo que deberías saber desde el primer día). Es posible que no todas las estaciones de carga que encuentres tengan opciones de carga rápidas, pero deberías poder conectarse a cualquier cargador de Nivel 2 con o sin un adaptador J1772.

El mantenimiento es importante

Los vehículos eléctricos no requieren cambios regulares de aceite como los automóviles de gasolina. Pero eso no significa que puedas cargarlos y olvidarte del resto. También tienes que tener en cuenta otras tareas de mantenimiento estándar como inflar y cambiar con regularidad los neumáticos, las gomas de los limpiaparabrisas o controlar las pastillas de freno. Los neumáticos desinflados también pueden afectar significativamente a la autonomía de tu automóvil. Así que sí, el mantenimiento es importante.

Pero la mayoría de los vehículos eléctricos vienen con controles de mantenimiento mucho menos frecuentes que los de los automóviles convencionales (ejemplo: el Chevy Bolt no está previsto que cambie los neumáticos hasta l0s 13.000 kilómetros, el filtro de aire cada 36000 y el refrigerante cada 24.000 millas).

Por el contrario, los PHEV tendrán controles más o menos iguales que los automóviles convencionales porque todavía tienen motores de gasolina y esa serie de fluidos asociados.

Prepárate para las temperaturas extremas

Los vehículos eléctricos tienen algunas particularidades cuando se enfrentan a climas fríos. Todos los automóviles son un poco menos eficientes en invierno, pero los vehículos eléctricos pierden parte de su autonomía (un 25% o más) porque las baterías son muy sensibles a la temperatura. Además, se necesita energía para controlar el climatizador, ya sea para que funcione la calefacción o el aire acondicionado.

Una forma de evitar esto es precalentar tu EV mientras está enchufado al cargador; esto hará que se caliente tu coche y la batería, por lo que la energía almacenada quedará reservada para la conducción. Lo bueno es que en la mayoría de eléctricos de hoy en día puedes encender o programar esta función con una aplicación conectada. Esto hará que tu coche esté más caliente y sea más eficiente. También puedes configurarlo para que enfríe tu coche en verano y no tengas que sufrir más de la cuenta.

No te olvides de apagar tu coche

Los vehículos eléctricos son generalmente mucho más silenciosos que los vehículos normales, lo que significa que es fácil salir, cerrar la puerta y olvidarte de que el automóvil está funcionando. Recuerda siempre apagarlo antes de salir del coche. Es muy posible que tengas la opción de activar una alarma que suene cuando te dejas el coche en funcionamiento, y algunos EV se apagan automáticamente después de un período de tiempo determinado.

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