Las alas de la polilla Macrocilix maia
Foto: Dhfischer/iNaturalist (CC BY-NC 4.0)

Sobrevivir en el mundo de los insectos cuando no tienes un aguijón que expulsa veneno puede depender de tu capacidad de camuflaje o mimetismo: la habilidad para imitar a otros objetos y animales. Esta especie de polilla va un paso más allá con unas alas que parecen dos moscas dándose un festín de excrementos.

La Macrocilix maia es una peque√Īa polilla malasia que fascina a los bi√≥logos evolutivos. Hay orugas que parecen caca de p√°jaro y avispas que parecen hormigas, pero esta polilla es uno de los pocos insectos que pinta una escena completa en su cuerpo. Quiz√° sea el √ļnico, seg√ļn el entom√≥logo Alex Wild.

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No hay mucha literatura científica sobre la Macrocilix maia. Fue descrita por primera vez en 1888, vive en el sudeste asiático y llega a medir cuatro centímetros y medio de envergadura. Su imitación de dos moscas es casi perfecta, y no solo la mancha marrón se asemeja a los excrementos de un pájaro: la polilla refuerza este mimetismo desprendiendo un olor penetrante.

¬ŅPara qu√© sirve imitar a dos moscas comiendo caca de p√°jaro? Una posibilidad es que los depredadores se confundan y sean incapaces de ver a su presa. Wild dice que la propia polilla suele acercase a los aut√©nticos excrementos de p√°jaro para pasar a√ļn m√°s desapercibida. Otra opci√≥n es que los depredadores de la polilla eviten a las moscas comedoras de desechos para prevenir enfermedades.

Lo verdaderamente fascinante es que estas alas sean el resultado de la evolución. Todo empezó con una ligera mutación que mejoró la tasa de supervivencia de una familia de polillas. La mutación fue transmitiéndose en los genes hasta perfeccionar la imagen de lo que hoy parecen dos moscas alimentándose de excrementos de pájaro. Tras millones de reproducciones, los patrones de sus alas convirtieron a la Macrocilix maia en una superviviente.