Y aquí aterrizando:

Hasta ahora, que un dron aterrice o despegue en un portaaviones era tan complicado como costoso. Conseguirlo le ha costado a la marina de EE.UU. unos 1.400 millones de dólares. Algunos comparan este avance al de los primeros aterrizajes de un avión de guerra en un barco en 1911.

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De momento el X-47B es solo un modelo de prueba, pero Northtrop Grumman quiere tener listo una versión más avanzada para entrar en servicio en 2019. El modelo actual tiene casi 19 metros de envergadura de alas, aunque se pueden plegar para darle una forma mucho más compacta.

Este dron, tal y como lo vemos ahora, jamás entrará en servicio, se retirará directamente a un museo naval, pero los avances a los que ha dado lugar servirán para construir los aviones de guerra del futuro. Si la idea de ver cazas autónomos surcando el cielo era por sí misma inquietante, dentro de poco será también real. [Navy Life]