Siempre que ocurre una catástrofe en cualquier parte del mundo, esta viene seguida por una ola de solidaridad y cooperación que nos recuerda la parte buena del ser humano. Lo que no sabíamos era que nuestros cerebros están preparados para facilitar la coordinación social ante este tipo de amenazas.

Los grupos humanos han vivido toda su existencia sujetos a un amplio abanico de escenarios amenazantes, como los desastres naturales, las pandemias y el terrorismo. La supervivencia en estos casos suele depender de nuestra incomparable capacidad para cooperar y coordinarnos entre nosotros, y sin embargo ha habido pocas investigaciones que expliquen cómo las amenazas sociales afectan a la cooperación a nivel neuronal.

Advertisement

Un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad de Maryland viene a suplir esa falta de literatura científica con un hallazgo sorprendente. Empleando técnicas de imagen modernas como el hiperescaneo electroencefalográfico (que mide simultáneamente la actividad cerebral de dos sujetos que interactúan entre ellos), los investigadores descubrieron que nuestras ondas cerebrales se sincronizan físicamente entre sí cuando estamos expuestos a un gran amenaza social, lo que implica que las personas somos más capaces de coordinarnos entre nosotros en un escenario amenazante que en una situación de amenaza baja o nula.

Para el estudio se reclutó a un grupo de estudiantes chinos que fueron divididos en parejas. A algunas parejas se les pidió que leyeran artículos sobre amenazas sociales específicas, como el aumento de la presión militar por parte de Japón. Después, todas trabajaron a dúo para completar una tarea sencilla: contar el tiempo al unísono sin la ayuda de un reloj.

En el caso de los estudiantes que habían leído sobre amenazas sociales, los investigadores concluyeron que sus ondas cerebrales gamma de alta frecuencia (relacionadas con el procesamiento del miedo y las amenazas) se habían sincronizado para facilitar la coordinación en el segundo experimento. Esto no ocurrió en el grupo de control que no había leído ningún artículo sobre amenazas sociales.

Advertisement

Si bien existen investigaciones anteriores que ya sugerían que los humanos tenemos una mayor capacidad para trabajar en equipo cuando nos sentimos amenazados, esta es la primera prueba empírica de que la sincronía intercerebral de ondas gamma está directamente asociada con la coordinación social de seres humanos bajo amenaza.

Además de arrojar luz sobre los procesos neurobiológicos que ayudan a que la cooperación sea nuestro fuerte en situaciones extremas, el estudio nos enseña el camino para investigar los mecanismos neuronales que subyacen en otras tareas de grupo, como la toma de decisiones y las negociaciones.

[Social Cognitive and Affective Neuroscience vía UMD]

Advertisement