¬ŅC√≥mo es posible que uno de los avances cient√≠ficos m√°s importantes de la historia, las vacunas, un avance que salva millones de vidas al a√Īo, sea rechazado por miles de padres? ¬ŅQu√© les lleva a poner en peligro a sus hijos y, de paso, al resto de poblaci√≥n? ¬ŅCu√°l es el origen del movimiento antivacunas? El periodista y divulgador cient√≠fico Luis Alfonso G√°mez nos lo explica en este genial extracto de su nuevo libro ‚ÄúEl Peligro de creer‚ÄĚ.

El movimiento antivacunaci√≥n tiene su origen en una investigaci√≥n del m√©dico brit√°nico Andrew Wakefield publicada en 1998 en la revista The Lancet. Tras examinar a doce ni√Īos autistas, √©l y sus colaboradores aseguraron que hab√≠a una conexi√≥n entre la administraci√≥n de la triple v√≠rica ‚Äďvacuna que protege contra el sarampi√≥n, la rubeola y la parotiditis (paperas)‚Äď y ese trastorno. Aunque la comunidad cient√≠fica recibi√≥ el hallazgo con escepticismo por lo peque√Īo de la muestra, el estudio tuvo un gran impacto medi√°tico en el Reino Unido. Muchos padres empezaron a tener miedo de que la triple v√≠rica o vacuna SPR convirtiera a sus hijos en autistas y, en los diez a√Īos siguientes, el √≠ndice de vacunaci√≥n pa√≠s cay√≥ del 92% al 85%, y los casos de sarampi√≥n se dispararon.

Advertisement

Wakefield se convirti√≥ en el l√≠der del movimiento antivacunas mundial, impulsado en Estados Unidos por Jenny McCarthy, conejita Playboy, y su entonces novio, el actor Jim Carrey, celebridades que encabezaron la lucha contra las vacunas en ese pa√≠s. Ella empez√≥ a decir en 2007 que su hijo Evan, nacido cinco a√Īos antes, era autista a causa de la vacuna triple v√≠rica. El eco televisivo de las insensateces de McCarthy y Carrey, a las que prest√≥ un apoyo entusiasta la periodista Oprah Winfrey, min√≥ la confianza de mucha gente en las vacunas y ha supuesto, desde entonces, un incremento en los casos de rubeola, sarampi√≥n y paperas registrados en Estados Unidos. En junio de 2007, 5.500 padres de autistas exigieron al Gobierno estadounidense indemnizaciones por entender que el s√≠ndrome lo causa la vacuna SPR. Se consideraban v√≠ctimas de una vasta conspiraci√≥n urdida por el Ejecutivo y las farmac√©uticas. Un a√Īo despu√©s, McCarthy anunci√≥ que su hijo se hab√≠a curado del autismo. Los m√©dicos que examinaron al ni√Īo dijeron, sin embargo, que hab√≠a sido diagnosticado err√≥neamente y nunca hab√≠a sufrido ese trastorno, que es incurable.

Foto: Getty Images

Ning√ļn otro equipo cient√≠fico obtuvo los mismos resultados que el de Wakefield. En 2004, diez de los coautores de la investigaci√≥n original retiraron su firma del art√≠culo que hab√≠a desatado la tormenta. Instant√°neamente, The Lancet public√≥ una rectificaci√≥n poniendo en duda las conclusiones del trabajo, que acab√≥ retirando de sus archivos en febrero de 2010. Oficialmente, es como si nunca se hubiera publicado. En mayo de ese mismo a√Īo, el Consejo General M√©dico del Reino Unido prohibi√≥ a Wakefield ejercer en el pa√≠s por su actitud deshonesta e irresponsable en ese estudio. Y, en enero de 2011, despu√©s de siete a√Īos de investigaci√≥n, el periodista Brian Deer desvel√≥ en The British Medical Journal que Wakefield hab√≠a planificado una serie de negocios para obtener millones aprovech√°ndose del miedo hacia las vacunas que su fraudulenta investigaci√≥n iba a infundir al p√ļblico. Detr√°s del montaje, hab√≠a una compleja trama de intereses econ√≥micos, incluido el Hospital Real Gratuito de Londres en el que trabajaba el m√©dico. Los gestores de ese centro, descubri√≥ Deer, empezaron a hablar con Wakefield de montar posibles negocios basados en el miedo a la triple v√≠rica cuando todav√≠a no hab√≠an acabado sus investigaciones, y las conversaciones se relanzaron nada m√°s publicarse el art√≠culo de The Lancet que caus√≥ el p√°nico.

Advertisement

Uno de los proyectos, creado a nombre de la esposa de Wakefield, pretend√≠a desarrollar vacunas con las que reemplazar la vacuna SPR, un kit de diagn√≥stico de la enterocolitis aut√≠stica y otros productos que ¬ęs√≥lo pod√≠an tener alguna probabilidad de √©xito si se minaba la confianza del p√ļblico en la triple v√≠rica¬Ľ. El cirujano brit√°nico y sus socios calculaban que iban a ganar hasta 33 millones de euros anuales en Estados Unidos y el Reino Unido s√≥lo con la comercializaci√≥n de pruebas para la detecci√≥n de la enterocolitis aut√≠stica, enfermedad inventada por ellos en el art√≠culo que conectaba la triple v√≠rica con el autismo. Adem√°s, desde febrero de 1996, Wakefield estaba en contacto con Richard Barr, un abogado del movimiento antivacunas que quer√≠a demandar a las farmac√©uticas y buscaba pruebas cient√≠ficas en su apoyo, y que financi√≥ secretamente buena parte de los trabajos del m√©dico.

La investigaci√≥n de Deer sac√≥ a la luz, asimismo, que Wakefield no tuvo nunca intenci√≥n de confirmar los sorprendentes ‚Äďy falsos‚Äď resultados de la investigaci√≥n publicada en The Lancet. Cuenta el periodista c√≥mo, a principios del siglo XXI, el m√©dico brit√°nico rechaz√≥ financiaci√≥n para repetir las pruebas con 150 pacientes con la justificaci√≥n de que su libertad acad√©mica pod√≠a verse comprometida, algo que, al parecer, no ocurr√≠a con los centenares de miles de libras que recib√≠a del abogado Richard Barr. La investigaci√≥n de Wakefield sobre la triple v√≠rica y el autismo est√° considerada como uno de los mayores fraudes cient√≠ficos de la historia y ha propiciado ca√≠das en los √≠ndices de vacunaci√≥n en el Reino Unido, Estados Unidos y otros pa√≠ses desarrollados. La creencia de que las vacunas causan autismo se debe, en parte, a que los primeros s√≠ntomas del mal suelen detectarse a la misma edad en que los ni√Īos reciben la triple v√≠rica, pero la ciencia ha demostrado que no hay ninguna relaci√≥n entre ambos hechos, m√°s all√° de una coincidencia temporal. Los brotes de sarampi√≥n han vuelto a ser habituales en Estados Unidos, donde la enfermedad se consideraba erradicada desde 2000, y la mayor√≠a de las personas que la contraen no han sido vacunadas.

Advertisement

Foto: Getty Images

La antivacunaci√≥n se fundamenta en ¬ęla ignorancia y el ego√≠smo¬Ľ, dice F√©lix Go√Īi, director de la Unidad de Biof√≠sica del Consejo Superior de Investigaciones Cient√≠ficas (CSIC) y la Universidad del Pa√≠s Vasco (UPV). ¬ęSi yo no vacuno a mi hijo en una sociedad de personas vacunadas, casi con toda seguridad no le va a pasar nada, ya que hay una probabilidad muy baja de que alguien le contagie. Es lo que se conoce como inmunidad de reba√Īo. Claro que puede ocurrir que una infecci√≥n, que al ni√Īo vacunado le produzca una enfermedad leve y pasajera, al no vacunado le provoque una grave. La idea de que las vacunas son peligrosas es rid√≠cula y tiene su origen en la ignorancia¬Ľ, sentencia. ¬ęEl riesgo de complicaciones de las vacunas es m√≠nimo y, desde luego, mucho menor que el de renunciar a ellas¬Ľ, confirma Guillermo Quind√≥s, catedr√°tico de microbiolog√≠a de la UPV. El aumento de ni√Īos no vacunados pone en riesgo la salud de los lactantes, de aquellos peque√Īos que no pueden ser inmunizados por circunstancias particulares, de quienes nacieron antes de las campa√Īas de vacunaci√≥n masivas y no pasaron la enfermedad, y de quienes han perdido o tienen debilitadas las defensas ante los agentes infecciosos, como los receptores de trasplantes de m√©dula √≥sea, los diab√©ticos y los infectados por el VIH.

Advertisement

Las vacunas han acabado con enfermedades como la viruela y han hecho que la poliomielitis haya desaparecido de Occidente y est√© a punto de erradicarse. La OMS calcula que la inmunizaci√≥n evita cada a√Īo en el mundo entre dos y tres millones de muertes s√≥lo por difteria, t√©tanos, tos ferina y sarampi√≥n. Mientras en los pa√≠ses pobres dan la bienvenida a las campa√Īas de vacunaci√≥n masiva como una v√≠a para mejorar la calidad de vida, hay quienes en el mundo rico rechazan caprichosamente las vacunas y propician el resurgir de enfermedades que cre√≠amos arrinconadas, como el sarampi√≥n, que puede provocar ceguera, encefalitis y hasta la muerte. Ante la amenaza que la antivacunaci√≥n supone para la salud p√ļblica, las autoridades deber√≠an plantearse medidas m√°s all√° de las siempre necesarias campa√Īas de informaci√≥n.

En Australia, por ejemplo, los padres que no vacunan a sus hijos van a pagar m√°s impuestos. Visto que el 11% de los menores de cinco a√Īos del pa√≠s no est√° vacunado por voluntad paterna y que esa actitud supone un riesgo para el conjunto de la poblaci√≥n, el Gobierno ha decidido que quienes no inmunicen a sus hijos no tendr√°n derecho a los beneficios fiscales que se aplican hasta que los menores cumplen cinco a√Īos. Suponen en total unos 1.700 euros por ni√Īo que ahora se pagan a las familias en tres plazos ‚Äďal a√Īo, a los dos y a los cinco‚Äď, tras comprobar que el peque√Īo ha recibido todas las vacunas prescritas. ¬ęSabemos que la inmunizaci√≥n es fundamental para la salud a largo plazo de los ni√Īos y, por eso, queremos asegurarnos de que son vacunados en el momento adecuado¬Ľ, dijo la ministra de Sanidad, Nicola Roxon al anunciar la medida en 2011. Ella y la entonces titular de la cartera de Familia, Jenny Macklin, cre√≠an que el castigo fiscal es un ¬ęfuerte incentivo para la vacunaci√≥n¬Ľ.

Advertisement

Foto: Getty Images

La iniciativa del Gobierno australiano da a quienes no vacunan a sus hijos donde m√°s puede dolerles, en el bolsillo. La antivacunaci√≥n est√° en el origen del repunte de enfermedades como el sarampi√≥n, la rubeola, la difteria y las paperas en el mundo desarrollado, lo que pone en peligro vidas y tiene, adem√°s, un gran coste econ√≥mico. As√≠, la contenci√≥n en 2011 de un brote de sarampi√≥n en Utah (Estados Unidos), con s√≥lo nueve infectados, cost√≥ cerca de 300.000 d√≥lares, seg√ļn la epidemi√≥loga Karyn Leniek. ¬ŅPor qu√© tanto dinero por s√≥lo nueve enfermos?, se preguntar√° usted. Porque hubo que contener la infecci√≥n en dos hospitales, hacer an√°lisis, administrar vacunas, contactar con 12.000 personas que pod√≠an haber estado expuestas al virus, colocar a 184 en cuarentena...

¬ęSi por darle un sopapo a un cr√≠o te la has cargado, ¬Ņc√≥mo debemos castigar a unos padres que ponen en peligro la vida de sus v√°stagos y la de las personas que le rodean, teniendo en sus manos el instrumento que puede evitarlo? A m√≠ esa me parece una conducta criminal y, por tanto, creo que se merece una sanci√≥n penal¬Ľ, sostiene Go√Īi. ¬ę¬ŅTiene que asumir la sociedad un gasto social y de salud impresionante porque haya un ni√Īo que no se ha vacunado libre y gratuitamente? No proteges a tu hijo, contrae la polio en un viaje de estudios a la India y, luego, ¬Ņqui√©n va a mantener a esa persona en silla de ruedas?¬Ľ, se pregunta el pediatra Javier Ar√≠stegui, infect√≥logo y profesor de la UPV. Dado que la biolog√≠a permite en la actualidad determinar el individuo origen de un brote v√≠rico, ser√≠a deseable que se legislara para que, si se trata de un ni√Īo que no ha sido vacunado por voluntad de sus padres, √©stos hagan frente a todos los gastos ocasionados su decisi√≥n y no se detraiga ese dinero de las arcas p√ļblicas.

Advertisement

Foto de apertura: Getty Images

***

Extracto del libro ‚ÄúEl Peligro de creer‚ÄĚ, de Luis Alfonso G√°mez, (Ed. L√©eme Libros), publicado el pasado 26 de mayo y ya a la venta.

Advertisement

Luis Alfonso G√°mez es periodista y divulgador cient√≠fico. Ha conducido la serie de televisi√≥n Esc√©pticos, y es el autor de Magonia, donde analiza cr√≠ticamente las pseudociencias. Consultor del Comit√© para la Investigaci√≥n Esc√©ptica (CSI), la organizaci√≥n cient√≠fica m√°s importante a nivel mundial dedicada al estudio de lo extraordinario, sue√Īa con que el C√≠rculo Esc√©ptico sea su equivalente hispano. Ha escrito los libros La cara oculta del misterio (2010) y Cr√≥nicas de Magonia (2012), y ha coordinado la obra colectiva Misterios a la luz de la ciencia (2008). Fue el √ļnico espa√Īol participante en el libro Skeptical odysseys. Personal accounts by the world‚Äôs leading paranormal inquirers, editado por el fil√≥sofo Paul Kurtz.