De los que sí brillaron incluían ornitorrincos (que revisaron dos veces), equidna, bandicoots y bilbies, zarigüeyas y algunos murciélagos. De esta forma, las criaturas australianas se unen a una serie de otros seres vivos que se biofluoresizan, incluidos insectos, ranas, peces y hongos.

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¿La razón de ello? Según explican los investigadores, la biofluorescencia ocurre cuando un ser vivo absorbe radiación de alta energía, como la ultravioleta, y luego emite luz a una frecuencia más baja. De hecho, se han identificado una gran cantidad de proteínas que pueden hacer esto en la piel o en otros tejidos animales, incluidos huesos y dientes. Según la científica forense de vida salvaje del Museo Australiano, Greta Frankham:

Hay compuestos químicos en muchas partes diferentes del cuerpo de los animales que parecen emitir fluorescencia, por lo que no es sorprendente encontrar que puede haber otros compuestos químicos en otras cosas como el pelo que emiten fluorescencia.

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Dicho esto, los detalles exactos de cómo y por qué ocurre la biofluorescencia en estos mamíferos aún no se han determinado. Lo que sí parece claro es que se producen resultados sorprendentemente brillantes bajo la luz ultravioleta, como por ejemplo las orejas y la cola de este Bilby (Macrotis leucura).

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Por cierto, los bilbies son especies nocturnas en peligro de extinción que habitan en el desierto, criaturas a las que les gusta comerse a otro animal que brilla bajo los rayos ultravioleta: los escorpiones.

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En cuanto a los wombats, también son especies nocturnas. Muchos de los mamíferos biofluorescentes identificados hasta ahora son nocturnos o crepusculares (más activos al amanecer y al anochecer), pero la biofluorescencia requiere una fuente de luz para que el resplandor vuelva a emitirse y hay menos luz ultravioleta en la noche. Esto plantea una hipótesis, cuenta Travouillon:

Quizás sean capaces de ver mucho más de lo que nosotros podemos ver. Los depredadores no parecen brillar. Creo que esto se debe a que si se pudieran ver a los depredadores, perderían toda posibilidad de atrapar a sus presas.

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Ahora toca estudiar todas las especies posibles para saber el alcance de esta característica. Quizás así, la ciencia acabe encontrando todas las respuestas a este increíble fenómeno, y si es una ventaja o no dentro de la propia naturaleza. [Science Alert, ABC]