Las obras de ampliaci√≥n de la estaci√≥n de metro de St. Pancras, en Londres, para construir la terminal Eurostar destaparon un hallazgo realmente curioso: El esqueleto de una morsa de cuatro metros guardado con otros restos humanos en un ata√ļd de madera.

Casi diez a√Īos despu√©s de su hallazgo, los cient√≠ficos responsables de investigar el caso reconocen que no tienen ni idea de c√≥mo lleg√≥ una morsa ah√≠. Los restos del colosal mam√≠fero marino formaban parte de una necr√≥polis olvidada que data, seg√ļn los investigadores, de entre 1822 y 1854. Los arque√≥logos de la Sociedad Zool√≥gica de Londres han confirmado que los huesos del animal sufrieron alg√ļn tipo de tratamiento previo a su entierro, lo que apunta a que formaban parte de alg√ļn tipo de exhibici√≥n o de material de investigaci√≥n zool√≥gica de la √©poca.

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Sin embargo, el equipo de arque√≥logos que catalog√≥ el hallazgo y los bi√≥logos del Museo de Arqueolog√≠a de Londres no han podido determinar un origen exacto ya que no existe referencia alguna a una morsa en los documentos de la √©poca. Tampoco se sabe por qu√© alguien pudo decidir enterrar una morsa en un cementerio. Se baraja la teor√≠a de que los huesos estuvieran mezclados con otros restos humanos a los que se decidi√≥ dar sepultura tras el cierre de alg√ļn laboratorio u hospital.

Los restos de la morsa serán conservados para su estudio en el centro de investigación del Archivo Arqueológico de Londres, mientras que los restos humanos han sido inhumados de nuevo. Las obras de ampliación de la Terminal Eurostar - St. Pancras se completaron sin incidencias pese al hallazgo. Tan sólo esperamos que esto no sea el preludio de un apocalipsis protagonizado por morsas en vez de dragones. [The Telegraph vía Boingboing]

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Foto: outdoorsman / Shutterstock