Ocurri√≥ un 19 de mayo de 1984. Un norteamericano de 35 a√Īos llamado Michael Larson est√° en la televisi√≥n nacional apretando como un loco los botones de un concurso llamado Press Your Luck. $3000 d√≥lares, luego $500, $4000, $5000... Larson se r√≠e mientras el presentador se tira de los pelos y el resto contempla, at√≥nito.

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En aquella √©poca, seg√ļn el documental original de la CBS, y como norma, ning√ļn concurso televisivo otorgaba jam√°s (y hay un √©nfasis muy fuerte en ese jam√°s) m√°s de $40.000 d√≥lares al d√≠a. En aquella ocasi√≥n, Michael Larson abandon√≥ el estudio con $110.237 d√≥lares bajo el brazo ($251.811,44 d√≥lares si lo ajustamos a la inflaci√≥n), un yate y un viaje a Hawaii. Y nadie, en todo el edificio de la CBS, entend√≠a muy bien c√≥mo lo hab√≠a hecho.

Cómo lo hizo

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Este documental, algo largo, incluye el metraje original completo de Larson en Press Your Luck.

Larson era el joven de 4 hermanos nacido en Ohio. Moriría a finales de los 90 víctima de un cáncer de garganta, arruinado y con la policía tras él. Para entonces, la CBS continuaba sin entender del todo cómo demonios les había soplado más de $100.000 dólares casi sin esforzarse.

La vida de Larson no se conoce demasiado, as√≠ que los motivos que le llevaron aquella tarde de 1984 al estudio de Press Your Luck probablemente nunca terminen por revelarse pero testimonios de su ex-mujer y su hermano dejan claro que nunca estuvo muy interesado en conseguir dinero por la v√≠a tradicional. ‚ÄúSol√≠a pensar quee el resto de la gente que ganaba dinero de manera honesta eran tontos‚ÄĚ afirmar√≠a su hermano James unos a√Īos m√°s tarde.

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Y como tal, Larson dedicaría gran parte de su vida a hallar agujeros en el sistema que le permitiesen ganar dinero fácil. Pasaría la veintena y la treintena desfilando por una miríada de trabajos temporales y elaborando timos cada vez más elaborados: aprovechando promociones bancarias que ofrecían dinero por abrir una cuenta o fundando empresas falsas, despidiéndose a sí mismo y cobrando una especie de finiquito del estado.

Hasta que, un día, se fijó en los concursos de televisión.

Press Your Luck

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Larson dirigió su atención hacia los concursos televisivos más populares de la época, los míticos The Price is Right y Wheel of Fortune. Pronto se dio cuenta, sin embargo, de que el azar puro formaba una parte muy importante de los mismos como para poder ser explotados con facilidad. Press Your Luck, en cambio, tenía un componente distinto, un componente que la mente timadora de Larson intuyó que sí podía aprovechar: tenía una máquina.

Press Your Luck era el resultado de la mente de dos programadores de concursos televisivos, Rick Stern y Bill Caruthers, que hab√≠an pasado las dos d√©cadas anteriores dise√Ī√°ndolos y vendi√©ndolos a diversas cadenas. Y lo que ahora nos resulta completamente normal, para la √©poca era todo una proeza. Press Your Luck supon√≠a un espect√°culo de luces, tecnolog√≠a y coordinaci√≥n electr√≥nica. Tras el plat√≥, una serie de botones controlaban los paneles y los distintos elementos que se superpon√≠an en pantalla junto a los jugadores.

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La mecánica era sencilla: varios paneles con 18 casillas retroiluminadas de manera aparentemente aleatoria que contenían varios elementos como premios barcos, viajes, muebles, dinero y, la parte que a Larson le interesaba, dinero más la posibilidad para el jugador de tirar otra vez y pasar por el mismo proceso.

Hab√≠a una excepci√≥n, con todo, los Whammies. Los Whammies eran una especie de trolls animados que le quitaban al jugador todo lo que hab√≠a ganado hasta ese momento. Actuaban, en definitiva, como equilibradores del proceso evitando que los jugadores ganasen demasiado dinero y cortando sus pretensiones cuanto m√°s avariciosos se volv√≠an. Si segu√≠an tirando, en alg√ļn momento dar√≠an con el infame Whammy acabando con sus pretensiones y devolviendo el dinero a una CBS que era generosa (ning√ļn concurso de la √©poca daba tanto dinero como Press Your Luck) pero no tanto.

Patrones

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Larson llen√≥ su casa de grabadores de v√≠deo y de televisores. Toda una pared llena de ellos. Tanto que, seg√ļn recuerda su ex-mujer: ‚ÄúEl calor que generaba era tan alto que la pintura pronto comenz√≥ a desprenderse de la pared‚ÄĚ. Y en alg√ļn momento, no se sabe cu√°ndo antes de que se decidiese a ponerlo a prueba en la vida real, encontr√≥ un patr√≥n.

La máquina que se encargaba de hacer funcionar a Press Your Luck funcionaba en realidad con 5 distintos. Patrones muy largos, muy rápidos y relativemente complejos, pero patrones al fin y al cabo. No era totalmente aleatoria. A partir de ahí Larson comenzó a extraer algunas conclusiones interesantes.

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Imagen: Priceonomics.

Imagen: Priceonomics.

La más importante de ellas es que las casillas 4 y 8 nunca tenían un Whammy. Nunca. Sobre esa particularidad Larson montó el resto de su procedimiento. Comenzó a practicar con los grabadores apretando el botón de Pausa en el mando cada vez que intuía una casilla 4 o una 8.

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Si memorizaba los patrones con la suficiente agilidad mental, y obviaba el estrés los nervios de estar en un plató de televisión, podría aprovechar la vulnerabilidad supuestamente hasta el infinito. Así que decidió probar su suerte.

El día del concurso

Larson también era consciente de que había dos partes muy concretas de todo el proceso que no controlaba: por un lado que Press Your Luck tenía también una parte que dependía de preguntas, en la que competía contra el resto de concursantes. Por otro que, obviamente, tenía que ser admitido en el concurso en sí.

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Aunque inicialmente gener√≥ rechazo en uno de los responsables de producci√≥n encargado de seleccionar a la gente para Press Your Luck, unos 50 por d√≠a, despert√≥ las simpat√≠as de otro con una historia rocambolesca: que era un vendedor de helados de Ohio, pr√°cticamente en la ruina y con una hija peque√Īa. Salvo la parte de la hija (estaba casado y divorciado por segunda vez), el resto era completamente falso, pero lo suficientemente lacrim√≥geno como para quedar bien en pantalla. Y entr√≥.

Tras el intercambio cortés de presentaciones y prolegómenos varios, Larson se subió a su puesto, hecho un manojo de nervios. La primera vez que le tocó apretar el botón acabó directamente en un Whammy. A pesar de toda la práctica acumulada, había una variable que no podía controlar: el tiempo de retraso entre que él apretaba el botón y la casilla se detenía en la pantalla. Pero le sirvió para averiguarlo.

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‚ÄúYou are really pressing your luck‚ÄĚ. ‚ÄúEst√°s tentando a la suerte‚ÄĚ

Despu√©s de ese primer paso en falso cuando Larson comenz√≥ a brillar. Acumul√≥ un total de 47 botones apretados con √©xito en 3 rondas (incluida la primera con el Whammy), la √ļltima de ellas con 31 botones consecutivos. S√≥lo fall√≥ 4 veces acabando en la casilla 7 (gan√≥ un viaje a Kauai, pero puede verse su perplejidad cuando eso ocurre), la 17 ($700 mas una tirada extra), la 6 ($2250 d√≥lares) y la 7 de nuevo (un yate).

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Ante un presentador cada vez mas nervioso y dos compa√Īeros at√≥nitos, Larson comenz√≥ poco a poco a sucumbir la presi√≥n y a los nervios. Un solo Whammy y pod√≠a perderlo absolutamente todo. As√≠, tras 47 botones, con $104.950 d√≥lares en efectivo, un barco ($1.015 d√≥lares) y dos viajes a Bahamas y Kauai sumando en total $110.237 d√≥lares, Larson decidi√≥ agotar sus tiradas y retirarse con su dinero.

‚ÄúHas hecho trampas‚ÄĚ

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Aunque el historial de t√©cnicas fraudulentas de Larson era amplio, t√©cnicamente no cometi√≥ ning√ļn delito. Simplemente fue m√°s listo que la CBS. Al d√≠a siguiente, y con la mitad del equipo todav√≠a en shock, la cadena reuni√≥ a todos sus t√©cnicos y responsables del concurso para intentar determinar como Larson hab√≠a ganado y, con suerte, probar lo que para ellos era obvio: que hab√≠a hecho trampas.

Pero no pudieron: Larson cumpl√≠a con todos los criterios, no hab√≠a roto ninguna regla del juego, hab√≠a jugado sin hacer trampas y era un concursante v√°lido. As√≠ que tuvieron que pagarle. Inmediatamente se sustituy√≥ el PC de control por uno m√°s potente y se expandi√≥ el n√ļmero de patrones de 5 a 32. Dos a√Īos despu√©s, en 1986, Press Your Luck fue cancelado.

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La caída del héroe

Larson pas√≥ el rest√≥ de su vida intentando replicar la jugada de Press Your Luck y queriendo demostrar lo que sent√≠a desde ni√Īo: que era mas listo que nadie. Intent√≥, sin √©xito, volver a romper un concurso que otorgaba $30.000 d√≥lares a quien encontrase billetes de $1 d√≥lar con n√ļmero de serie determinado. Para ello, y utilizando diversos bancos, sac√≥ hasta $50.000 d√≥lares en billetes de 1 d√≥lar. Una noche, despu√©s de una fiesta de Navidad, regres√≥ a casa solo para encontrar que se los hab√≠an robado todos.

Tras eso, su rastro se pierde, se sabe que elabor√≥ un esquema Ponzi en el que consigui√≥ robar casi $3 millones de d√≥lares. Fue muy torpe, y para cuando el FBI lo localiz√≥ en Florida unos a√Īos m√°s tarde, hab√≠a muerto de c√°ncer de garganta.

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Más información:

- ‚ÄúThe Man Who Got No Whammies‚ÄĚ Priceonomics.

- ‚ÄúPress Your Luck‚ÄĚ Wikipedia.

- ‚ÄúMillion Dollar Idea‚ÄĚ This American Life.

- ‚ÄúBig Bucks. The Press Your Luck Scandal‚ÄĚ Robert Boden en Vimeo.

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