El método científico tampoco ha podido demostrar los chemtrails. Esas estelas que dejan los aviones en el cielo no sirven para propagar enfermedades ni para controlar el clima, aunque intentes demostrarlo con un trabajo de investigación y un artículo cuidadosamente redactado.

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Qué creen los que creen en chemtrails

La teoría de la conspiración de los chemtrails es un clásico entre los conspiranoicos. Denuncia la “cada vez más frecuente” pulverización intencionada de productos químicos en la troposfera con múltiples propósitos: modificar el clima, propagar enfermedades, incluso esterilizar a la gente para frenar la superpoblación.

La teoría de los chemtrails ha ido ganando adeptos desde que, en 1996, la Fuerza Aérea de los Estos Unidos especulara en un artículo sobre cómo en 2025 seremos capaces de controlar el clima a escala local a través de la geoingeniería. Desde entonces no han parado de aumentar las supuestas evidencias de que distintos gobiernos, a través de sus fuerzas militares y las líneas de vuelos comerciales, están haciendo uso de los chemtrails.

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El tema, sin embargo, había pasado desapercibido en la literatura científica. Hasta hace unos días.

De la conspiración al artículo científico

El geofísico J. Marvin Herndon ha intentado demostrar la existencia de los chemtrails como la comunidad científica exige: con el método científico. Marvin envió los resultados de su investigación a la revista International Journal of Environmental Research and Public Health y luego publicó una nota de prensa que resume sus resultados del artículo.

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El estudio presenta pruebas del uso de la geoingeniería para la modificación de los fenómenos meteorológicos y denuncia el peligro que esto supone para la salud pública. Para ello, el autor recogió muestras del medio ambiente y las comparó con las cenizas volantes de los aviones. Por un lado recogió y analizó 8 partículas del agua de lluvia; por otro, filtró y ensambló 14 partículas del aire.

Su trabajo reveló que las partículas recogidas y las cenizas provinientes de la combustión de carbón eran idénticas. El autor concluyó que eran profundamente dañinas para la salud pública porque contenían metales pesados tóxicos, elementos radiactivos y aluminio. Las consecuencias que menciona el artículo van desde los desórdenes de hiperactividad y déficit de atención hasta el autismo, el Parkinson o el Alzheimer.

El artículo fue rechazado.

Desmontando el estudio

Como recoge Retraction Watch, el artículo del doctor Herdon fue rechazado por el equipo editorial de la revista académica. Paul B. Tchounwou (biólogo en la Universidad Estatal de Jackson) y Franck Vazquez, director científico del MDPI, pusieron de manifiesto que el artículo utilizaba un lenguaje poco objetivo y desmontaron el estudio a partir de dos errores:

  • Al comparar el nivel de químicos hallados con lo que debería ser normal, el autor utiliza un valor incorrecto para el aluminio. Dice que lo normal serían 70.000 µg/kg de aluminio en el lixiviado de las cenizas de los aviones, pero según datos oficiales el valor normal son 140.000.000 µg/kg. Esto invalida las conclusiones del estudio porque las muestras se comparan con un valor mucho más pequeño de lo que deberían.
  • Los químicos obtenidos de las muestras de lluvia y del polvo disperso en el aire se compararon exclusivamente con la composición química de las cenizas volantes de los aviones, pero no con otras posibles fuentes. El autor dio por hecho que estas partículas procedían de los aviones.

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Como explica la NASA, las estelas de los aviones son nubes de vapor de agua condensado que se originan en los escapes de las turbinas de los aviones, así como en los vórtices de las alas por la cristalización de la atmósfera. Son estelas inofensivas y, a diferencia del combustible de los aviones, no contaminan.

Estas estelas aparecen cuando los aviones vuelan a más de 26.000 pies, una altura que no tiene mucho sentido si la intención es “fumigar” a la población. Además se pueden observar en cualquier parte del mundo, sólo dependen de la humedad del aire. ¿Por qué iban a soltar chemtrails en los océanos, por ejemplo?

¿Qué hacer si miras al cielo y lo ves rayado de estelas? Una idea es sacar el móvil y hacer una foto. No te alarmes: es sólo hielo.

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Imagen: Wollertz / Shutterstock

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