Photo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

A mi hija pequeña le encanta la música, pero aún no sabe manejar el equipo de audio de casa y tampoco me entusiasma la idea de que aporree el mando con los dedos llenos de mermelada. En la IFA de este año encontré la solución. Se llama Jooki y es tan condenadamente buena que ahora nos turnamos para usarlo.

Jooki es la creación de Muuselabs, una joven compañía formada por ingenieros de Google, Huawei y Barco. Su idea era crear un altavoz tan sencillo de usar que hasta un niño pequeño pudiera hacerlo sin que ningún adulto tenga que ayudar.

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Independencia musical para los niños

Cualquiera que sea padre entenderá lo interesante que puede ser esta independencia. Hablamos de niños de dos o tres años. A esa edad ya disfrutan de la música tanto como un adulto, pero aún no han dominado las habilidades necesarias como para poner música en Spotify desde el móvil. La mayor parte de altavoces portátiles tienen botones pequeños y poco intuitivos, y aunque sepa como encenderlo sigue haciendo falta que un adulto le de al play desde el dispositivo conectado de turno. Al final acabas sumando DJ y Técnico de sonido 24/7 al resto de funciones paternas.

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Si además eres un audiófilo o presumes de un equipo caro, lo último que quieres es que tu hijo se ponga a manipular ese dispositivo con las manos llenas de comida. No es una cuestión de ser maniático. Es que con tres años aún no son lo bastante cuidadosos como para saber que no hay que dar tirones de la tela que recubre el altavoz, forzar la rueda de volumen, clavar los dedos en ese magnífico diafragma de graves, o dar tirones del cable. Para ellos lo natural es poder llevarse la música bailando de una habitación a otra de la casa.

La solución a todo eso la encontré en la feria Showstoppers de la IFA. Después de ver cómo funcionaba sabía que quería probarla. Tras dos semanas con él en casa no solo es que mi hija y Jooki se hayan vuelto inseparables. Es que cuando se descuida se lo robamos para usarlo nosotros.

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Un altavoz y cinco figuritas

Jooki es un altavoz conectado que se controla mediante etiquetas NFC ocultas en unas simpáticas figuritas de plástico. Cada figura activa una lista de reproducción diferente y cambiar de una a otra es tan fácil como quitar una figura y poner otra. Los controles físicos del altavoz se limitan a un botón de encendido, botones para pasar de una canción a otra dentro de la misma lista y un regulador de volumen. El verdadero trabajo hay que hacerlo antes desde el móvil.

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Jooki se controla desde el PC o desde una aplicación móvil para iOS o Android. Desde ella podemos establecer qué lista de reproducción activa cada figura, bien sea de nuestra propia colección musical local, o de servicios como Spotify (hace falta tener Premium) iTunes o Deezer. Desde la aplicación también se puede activar un control parental para que sea imposible subir el volumen más allá de un límite razonable para los oídos de los más pequeños.

No es estrictamente necesario usar las figuras. Cualquier adulto encontrará mas conveniente simplemente usar Jooki desde el móvil como si fuera un altavoz Bluetooth. Además de las cinco figuras, el dispositivo viene con dos discos que se pueden personalizar mediante pegatinas. En el futuro, la compañía dotará a la aplicación de una función de buzón de voz para que podamos dejarles mensajes a nuestros hijos o contarles cuentos cuando estemos fuera. Es un detalle bonito en un dispositivo sencillamente excelente que acaba usando toda la familia.

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El sistema de figuritas les da a los niños la independencia necesaria para poner la música que ellos quieran (siempre dentro de lo que los padres elijan, claro) y cuando ellos quieran. Si nos tomamos la molestia de mantener esas listas siempre cambiantes y variadas el pequeño pronto aprende a pasar entre una canción y otra y a desarrollar sus propios gustos musicales.

Características técnicas

A nivel de construcción, Jooki es duro como una piedra. La malla textil que recubre los altavoces es resistente y suave, y los acabados en goma lo hacen resistente a salpicaduras (certificación no oficial equivalente a IP64) e inmune a golpes y caídas. En el interior, el dispositivo lleva dos altavoces de 4cm y dos vatios cada uno, y unos radiadores pasivos para los graves. No es la más potente de las configuraciones, pero los ingenieros de la compañía han logrado que emita un sonido muy limpio y con bastante pegada como para llenar una habitación si desactivamos el límite de volumen para niños. También cuenta con un puerto para auriculares en la parte inferior.

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El puerto de carga, el de auriculares y un selector para dejarlo en modo avión en caso de que solo queramos música local.
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La batería dura 8 horas nominales (en torno a tres o cuatro días de uso normal) y emite un aviso de audio cuando está a punto de agotarse, por lo que será raro que nos deje tirados en mitad de una sesión. La memoria interna del dispositivo no se usa para almacenamiento. Para eso hay un puerto de tarjetas MicroSD ubicado en un compartimento atornillado y con capacidad para hasta 32GB.

Pequeños dictadores musicales

Jooki no está exento de algunos problemas. El dispositivo tarda bastante en arrancar y conectarse (alrededor de 50 segundos). Es un pequeño inconveniente que la compañía asegura que solucionará mediante actualización. También echo de menos una opción integrada de shuffle que permita reproducir temas de forma aleatoria dentro de una lista de reproducción para que no arranque siempre con la misma canción.

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Los botones físicos también son bastante duros (parecen táctiles, pero en realidad reaccionan ala presión). Un adulto no tiene problema en pulsarlos, pero es un reto considerable para los dedos y la fuerza de un niño pequeño.

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El principal problema con Jooki es que puedes irte despidiendo de poner la música que quieras en tu casa. En cuanto descubren cómo funciona, los niños se convierten en pequeños dictadores que deciden qué canción suena y cuál no (A menudo el mismo tema una y otra vez, y otra vez, y otra vez...) El inconveniente no es precisamente culpa de Jooki, sino más bien el testamento de lo bien que funciona la idea.

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El tercer y último inconveniente es que Jooki no es barato en comparación con otros altavoces. Cuesta 199 euros, el mismo precio que la versión más potente del Logitech UE Boom 3. En Amazon Estados Unidos, no obstante, se puede encontrar por solo 169 dólares. Muy ventajoso si puedes comprar desde allí.

Si lo que buscas es un altavoz resistente para ti con la excusa de comprárselo a los niños, el Boom 3, los Sony SRS XB-31 y XB-41 o los LG PK7 ofrecen mucho mejor sonido a un precio similar. Con todo, esa jugada no deja de ser aprovechar la paternidad para un capricho propio (El que esté libre de pecado que tire la primera piedra). Si lo que buscas es un altavoz para tus hijos, uno con el que aprendan a manejar un sistema de audio y desarrollen sus propios gustos musicales Jooki es la solución perfecta. Es tan bueno que con el tiempo acabarás usándolo también tú.