El ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha aprobado por unanimidad una propuesta de Sumando (Podemos) para limitar las zonas con WiFi en espacios públicos y apagarla completamente en lugares donde hay niños. El objetivo es proteger la salud de los ciudadanos, un viejo argumento que ya ha demostrado no tener ningún tipo de base científica.

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Una ciudad adaptada a la “hipersensibilidad electromagnética”

Éstas son las cuatro medidas fundamentales de la moción:

  1. Delimitar la señal wifi en centros cívicos y edificios municipales, señalizando las zonas en las que exista.

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  1. Dejar libre de wifi los espacios propiamente infantiles, como ludotecas y bibliotecas familiares. Procurar la disminución de su incidencia y, en su caso, establecer zonas libres en canchas de juego y entradas.
  2. Señalizar los espacios infantiles como “zonas libres de wifi”.
  3. Dar los pasos anteriores de forma paulatina y de acuerdo con las posibilidades técnicas.

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El texto original había sido redactado por el grupo Sumando (afín a Podemos) para “prestar especial atención a las personas electrosensibles”, “tomar medidas para reducir la exposición a los campos electromagnéticos” e “implantar campañas de información y sensibilización”. La moción aprobada hoy está ligeramente adaptada por el PNV.

Podemos y la atención a las personas electrosensibles

Los políticos pusieron el foco en la hipersensibilidad electromagnética después de que Podemos llevara el tema al Parlamento Europeo. Los eurodiputados Pablo Iglesias y Estefanía Torres cuestionaron la actuación de la Comisión Europea ante la preocupación pública que despierta el tema.

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El partido denunciaba que no se prestase la atención adecuada a las personas que sufren los síntomas de la supuesta enfermedad. Los síntomas que se vinculan con la hipersensibilidad electromagnética son: fatiga, sensación de quemazón, palpitaciones cardíacas y falta de concentración.

Varios grupos reprocharon al partido que dieran por supuesto la existencia de la enfermedad, cuando esta no está demostrada. El tema se calmó durante el verano, pero hoy el grupo Sumando-Hemen Gaude (que sale de los círculos locales de Podemos) ha conseguido que la atención a las personas electrosensibles se materialice.

A través de la moción de Sumando, aprobada por todos los partidos en pleno, Vitoria reduce sus áreas con WiFi y la prohíbe en las zonas infantiles.

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El problema convence a muchos, pero no a los científicos

La comunidad científica lleva años estudiando el fenómeno y, sin embargo, la Organización Mundial de la Salud dice textualmente:

No se ha conseguido probar que exista una relación causal entre la exposición a campos electromagnéticos y ciertos síntomas notificados por los propios pacientes, fenómeno conocido como “hipersensibilidad electromagnética”

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En el contexto de la salud, se suelen distinguir dos tipos de emisiones electromagnéticas: la radiación ionizante, como los rayos X (que pueden provocar mutaciones en el ADN), y la radiación no ionizante, que no cuenta con energía suficiente para producir alteraciones en nuestro organismo, como es el caso de las antenas WiFi.

La interacción más significativa que pueden tener las antenas de radiofrecuencia con nuestro cuerpo es el calentamiento de los tejidos. No obstante, la WiFi no produce ningún efecto térmico:

En varios estudios se han investigado los efectos de los campos de radiofrecuencia en la actividad eléctrica cerebral, la función cognitiva, el sueño, el ritmo cardíaco y la presión arterial en voluntarios. Hasta la fecha, esos estudios parecen indicar que no hay pruebas fehacientes de que la exposición a campos de radiofrecuencia de nivel inferior a los que provocan el calentamiento de los tejidos tenga efectos perjudiciales

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¿Por qué es un tema de actualidad, por qué hay gente que manifiesta los síntomas de hipersensibilidad y por qué se aprueban, por unanimidad, en un pleno del País Vasco, las zonas libres de WiFi?

Los responsables podrían ser los estudios pseudocientíficos y los medios que informan sobre la supuesta enfermedad. Este estudio académico relaciona la divulgación pública (propiciada por las redes sociales) con la aparición de los síntomas en algunas personas. Ocurriría por efecto nocebo, es decir, de manera psicosomática al aprender más sobre el tema.

Debemos seguir estudiando las consecuencias de la radiación, tanto de la WiFi como de los teléfonos móviles, pero no podemos caer en el neoludismo de apagar los routers en zonas públicas sin aportar ninguna justificación científica.

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Lo desconcertante es que la moción de Vitoria-Gasteiz se haya aprobado por unanimidad, con lo que cuesta que los partidos se pongan de acuerdo con otras medidas que sí afectan a nuestra calidad de vida.

Imagen: AMC (Better call Saul)

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