Parece una pregunta simple, pero la realidad es que sus implicaciones son tan complejas que de hecho los científicos todavía no se acaban de poner de acuerdo. La respuesta corta: sí, pero es extremadamente peculiar y difícil.

Lo m√°s parecido son los sat√©lites troyanos, que orbitan en torno a algunas de las lunas de Saturno como Jano y Epimeteo. En los sat√©lites troyanos la √≥rbita no es la natural, sino que se sit√ļan en los puntos de Lagrange, de modo que no orbitan, propiamente dicho, con respecto a su sat√©lite madre. Hasta la fecha, a√ļn no se ha descubierto ninguna luna de otra luna, para la mayor√≠a de los casos los efectos de marea propician que esa situaci√≥n sea demasiado inestable.

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No significa, sin embargo, que sea excluyente. De hecho nuestra propia Luna podr√≠a tener su propio sat√©lite siempre y cuando se mantuviese en la esfera de Hill (que es la zona de influencia gravitatoria que ejerce un cuerpo estelar seg√ļn su masa). Dicho de otro modo, si de repente alguien colocase un sat√©lite y lo pusiese a orbitar en torno a la luna, se mantendr√≠a. Por desgracia, eso no tiene mucho sentido desde el punto de vista de la formaci√≥n del sat√©lite (la Luna, en este caso) y su subsat√©lite, puesto que ser√≠a demasiado inestable.

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Japeto, un satélite de Saturno, con su cordillera ecuatorial.

Algunos estudios recientes publicados en Science apuntan que Rea, un sat√©lite de Saturno, podr√≠a tener a su vez su propio sistema de anillos y dentro de √©l peque√Īos sat√©lites orbitando. Se especula que Japeto, otro de los sat√©lites de Saturno, podr√≠a haber tenido su propio subsat√©lite millones de a√Īos atr√°s, una situaci√≥n que explicar√≠a la cordillera que presenta en su anillo ecuatorial.

Imagen: NASA

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