Si decimos que en el centro de las ciudades hace mucho más calor que en la periferia no estamos descubriendo nada nuevo. Ahora bien, ¿por qué en algunas zonas de la misma ciudad parece que hace mucho más calor que en otras? La razón más probable es que las calles estén mal diseñadas.

Advertisement

Este interesante vídeo de NPR pasa revista a algunas de las razones por las que algunas ciudades y algunos barrios se convierten en una trampa sofocante en verano. Todo gira alrededor de la capacidad de la ciudad para disipar calor. Si la ciudad está mal diseñada, el calor se acumula en las superficies y se mantiene durante mucho más tiempo, impidiendo que las calles se enfríen por la noche y generando un efecto llamado Isla de Calor.

El primer factor que influye es el propio diseño urbanístico de las calles. Las ciudades con las manzanas cuadradas y calles estrechas generan un efecto parecido al de las brasas en una hoguera. Una manzana recalienta las adyacentes y el calor se mantiene mucho más tiempo. La altura de los edificios también influye. Cuánto más altos más complicado es disipar su calor. La manera de romper esto es reducir la altura de los edificios nuevos, intercalar zonas verdes o hacer las calles más anchas para que circule más aire. Ninguna de estas tres cosas es precisamente rentable a la hora de aprovechar el terreno en una gran ciudad.

Advertisement

Otro factor a considerar son los materiales de construcciĂłn. Ciertos materiales como el cemento, el acero o el cristal son excelentes acumulando calor durante mas tiempo. Abusar de ellos en los edificios contribuye el efecto isla de calor.

Finalmente, está el consumo energético puro y duro. Los automóviles, el alumbrado o cualquier otro dispositivo que consuma energía contribuye a aumentar las temperaturas. En este caso, y aunque a muchos les resulte un contrasentido, reducir el consumo de aire acondicionado ayuda a mitigar el efecto isla de calor. [vía NPR]