En agosto de 2010 Apple compró la licencia para productos de consumo de Liquidmetal, un material ligero, resistente, de naturaleza metálica pero sin problemas de corrosión y con mayor resistencia que el aluminio. Una de las mayores ventajas de Liquidmetal es que podría hacer mucho más fácil la fabricación de, por ejemplo, la carcasa de un iPhone, y al mismo tiempo conseguir que sea más resistente a golpes y deformaciones.

A pesar de que se llama Liquidmetal no hay nada de “líquido” en él. Es mejor pensar en un metal con algunas de las propiedades del cristal y resistente incluso en láminas muy delgadas. Suena bien, ¿verdad? Entonces, ¿por qué no se está usando aún? Por ahora todo apunta a que el único componente en el que Apple usa Liquidmetal es en el extractor de tarjetas SIM del iPhone.

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La razón es que los procesos de fabricación en masa actuales están adaptados a otros tipos de materiales, como la inyección de plástico en molde o la escultura de aluminio. Ninguno de estos procesos son compatibles con el nuevo material, así que es necesario desarrollar toda una nueva serie de técnicas y máquinas para poder trabajar con grandes cantidades de material de forma rápida.

Pero la última patente de Apple y Liquidmetal hace sospechar que las compañías han dado con la forma de crear láminas de Liquidmetal de entre 0.1mm y 25 mm. de grosor con las que trabajar en masa. La patente indica que el proceso es capaz de crear hasta 6.000 kilómetros de lámina al año y con ellas Apple estará más cerca de poder fabricar cualquier producto con este metal, incluidos teléfonos, tabletas y, por qué no, relojes. [Electronista vía Engadget]