Esta semana finalmente llegará la actualización más importante de Windows de los últimos años. Windows 10 es el nuevo sistema operativo de Microsoft con el que por fin regresan a su gloria, después de lo problemático que fue para muchos Windows 8. Si esperas tu actualización, esto es lo que debes hacer para tener tu PC preparado para recibirla.

Porque aunque Microsoft promete una actualización rápida, sencilla y sin problemas, todos sabemos que las cosas pueden no resultar de esa manera. Después de un par de años desde que tienes ese ordenador (suponiendo que no sea más), son muchos los archivos que han pasado por el mismo, y muchas las actualizaciones que quizás de has saltado. Eso puede complicar las cosas.

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La actualización a Windows 10 mantiene intactos tus archivos multimedia y programas instalados, para bien o para mal (dependiendo de cuáles sean estos). Eso quiere decir que actualizar el sistema no perjudicará en lo absoluto tus archivos, ni tendrás que formatear y comenzar de cero. Pero eso no quiere decir que no debas tomar ciertas previsiones y preparar tu ordenador para esta actualización masiva.

Estos son los pasos que debes seguir para preparar tu PC para la llegada de Windows 10:

Comprobar que tu PC es compatible

Comenzando por lo más básico, si aún no lo has hecho, tienes que comprobar si tu ordenador es o no compatible con el nuevo sistema de Microsoft. Windows 10 no es muy exigente en cuanto a requisitos, por lo que a menos que tu PC sea bastante viejo no deberías tener problema.

Requisitos mínimos para Windows 10:

  • Procesador con frecuencia mínima de 1 GHz
  • Memoria RAM de al menos 1 GB (para sistemas de 32 bis) o 2 GB (para sistemas de 64 bits)
  • Espacio disponible en el disco duro: 16 GB (para 32 bits) o 20 GB (para 64 bits)
  • Soporte mínimo para DirectX 9

Además, y como es lógico, requiere que poseas una licencia original (es decir, NO pirata, por si no queda claro) de Windows 7, 8 u 8.1. Luego debes reservar tu copia de Windows 10 desde la barra de notificaciones de tu PC. Recuerda, la actualización es gratuita y la licencia es tuya de por vida, pero solo podrás reclamar esta versión gratuita hasta el 29 de junio de 2016, por lo que tienes un año para hacerlo. De lo contrario, tendrás que pagar, ¡así que no se te olvide!

Actualizar, todo

Después de verificar que tu PC cumpla con todos los requisitos, es momento de realizar todas esas actualizaciones que durante semanas o meses por alguna razón has estado evadiendo. Eso incluye actualización de drivers (TODOS tus drivers) y actualización del sistema.

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Si usas Windows 8.1, por ejemplo, debes acceder al menú de ajustes (el de Modern UI, no el panel de control de toda la vida) desde la barra de Charms, allí acceder al apartado de “Configuración de PC” y en este al de “Actualizar y Recuperar”. La primera opción se llama “Windows Update” y debes descargar e instalar todas las actualizaciones disponibles.

Como se pueden dar cuenta, llevo tres meses sin actualizar en este PC. Ya me toca.

También debes actualizar todos los drivers de tu PC, incluyendo los gráficos. Dependiendo de tu tarjeta gráfica, el fabricante (AMD, Nvidia o Intel, por ejemplo) te proveerá de los más recientes, y muchos ya están listos para la llegada de Windows 10.

Una vez todo está actualizado, podemos continuar.

Respaldar todo, solo por si acaso

De nuevo, aunque se supone que la actualización a Windows se hace de forma fluida y sin problemas, puede que esto no sea así, que algo salga mal y que te arrepientas de no haber respaldado tus 300 GB de música, series y películas (y 300 MB de archivos de trabajo). Para evitarlo hay una solución, respalda todo.

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Puedes usar la nube o memoria USB o un disco duro externo. Lo que quieras, solamente, por amor de un Dios, respalda tus archivos. También puedes usar la opción de crear una “imagen de sistema” desde el Panel de Control de Windows, lo que hace un respaldo absoluto de todo tu PC como lo tienes en este momento.

Si elijes esta opción, también es recomendable crear un disco de reparación de sistema en una memoria USB (la misma herramienta de crear una imagen de sistema te lo va a recomendar). Esto te puede sacar de apuros si hay algún problema en la actualización de Windows.

Libera espacio en disco

Un paso sencillo, que además te puede traer grandes beneficios. Si tu disco duro está lleno tienes que liberar al menos 20 GB de espacio para la actualización. Personalmente recomiendo liberar un poco más, para no ir tan justos, pero 20 GB es lo mínimo, dado que es lo que requiere el nuevo Windows 10.

Para esto puedes borrar archivos (o respaldarlos en un disco duro externo), desinstalar programas (de esos que ni te acordabas tenías instalado), juegos, etc. Una vez esto está listo, solo queda un paso más por seguir.

“Limpia” tu sistema

Es bastante recomendable que limpies un poco el sistema siguiendo algunos pasos sencillos, para que esté lo más óptimo posible ante la llegada de una actualización mayor como esta.

Es más sencillo de lo que parece:

  • Desinstala cualquier programa que ya no te interese (relacionado también al paso anterior de liberar espacio)
  • Elimina archivos temporales y cualquier tipo de “basura” que albergue tu sistema. Para esto puedes optar por la herramienta de “Liberar espacio en disco” que incluye Windows (desde el Panel de Control) o incluso ejecutar limpieza con programas como CCleaner, un fiel compañero para todo usuario de Windows.
  • Ejecutar la herramienta para defragmentar y optimizar el disco duro, que también la incluye Windows y está disponible en el panel de control.
  • Utilizar tu programa antivirus favorito para eliminar cualquier archivo o programa malicioso.

Decide cuando (y cómo) instalar

La actualización a Windows 10 estará disponible desde el próximo 29 de julio, pero será por “fases”, lo que quiere decir que no llegará a todos el mismo día. Puede tardar.

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Es tu deber elegir si quieres actualizar durante el lanzamiento o esperar un poco antes de dar el salto. La decisión es solamente tuya.

Además, también tienes la opción de hacer una actualización “limpia”, lo que incluye un formateo completo del sistema y dejarlo como nuevo, solo que con un sistema operativo recién salido del horno. Si eliges esta opción, recuerda respaldar todo antes de hacerlo.

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