Imagen: AP Photo/Ringo H.W. Chiu

El empresario más hiperactivo de Silicon Valley tiene proyecto nuevo. Al tiempo que dirige Tesla y SpaceX, Elon Musk ha tenido tiempo de fundar una nueva compañía llamada Neuralink. Según un reportaje del Wall Street Journal, Musk se ha propuesto conectar nuestro cerebro a un ordenador.

Como muchos otros, a Elon Musk le preocupa que la inteligencia artificial deje atrás al ser humano en términos de competencia intelectual. En su amplio historial de predicciones alarmistas, el ingeniero ha señalado que la IA será peligrosa en cinco años, que la renta básica universal será necesaria cuando los robots nos quiten el trabajo y que los humanos vamos a tener que fusionarnos con las máquinas para no acabar siendo irrelevantes.

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Musk cree que la solución es añadir una capa de inteligencia artificial a nuestra propia inteligencia. Y ya se ha puesto a ello. Según fuentes cercanas al empresario que cita el Wall Street Journal, Musk ha tomado un papel activo en la creación de una startup con sede en California llamada Neuralink, y podría desempeñar un papel de liderazgo. Es el nuevo bebé de un hombre que ya tiene dos empresas complejas y fundó un total de cinco.

La idea es la siguiente: hoy en día, cuando quieres escribir un texto en una computadora o en un smartphone, mueves los dedos sobre el teclado o una pantalla táctil. ¿Y si bastara con pensar lo que quieres escribir? Suena muy futurista, pero parte de esa tecnología ya existe y Musk se ha propuesto desarrollar la parte que falta, implantando pequeños electrodos cerebrales que pueden cargar y descargar pensamientos. El fundador de PayPal, Tesla y SpaceX lo llama neural lace o “lazo neural”. El producto podría permitir a los seres humanos alcanzar niveles más altos de la función cognitiva.

Elon Musk ya habló de esa idea durante una ponencia el año pasado. Aclaró que, en realidad, ya somos en parte artificiales. Llevamos en el bolsillo una conexión externa a una red que nos permite comunicarnos o contestar cualquier pregunta. Lo que el millonario pretende es que esa interfaz entre el hombre y la máquina sea más eficiente. Y de hecho, sea transparente.

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Su objetivo final es desarrollar un dispositivo en forma de red que pueda implantarse en el cerebro y mejore la capacidad del ser humano gracias al apoyo de una IA. En otras palabras, llevar un asistente personal en la cabeza. Los primeros productos de Neuralink, en cambio, podrían ser implantes más simples para tratar trastornos como epilepsia o depresión.

[Wall Street Journal]