Foto: Clay Junell / Flickr

Los sistemas autónomos de conducción no solo cambiaran los automóviles tal y como los conocemos. También cambiarán las carreteras. Un investigador del Centro de Innovación del Transporte de Carolina del Sur nos ofrece un adelanto de ese futuro: cruces sin atascos... y sin semáforos.

El dispositivo creado por Fayazi drove es simple. En lugar de un semáforo solo hay una CPU que calcula mediante datos de GPS emitidos por los propios coches la velocidad de cada vehículo. Después calcula una ventana de tiempo durante la cual es seguro cruzar para cada vehículo y ajusta la velocidad del mismo en consecuencia.

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Drove ha probado el sistema con un automóvil adaptado y funciona. De hecho, las simulaciones computerizadas calculan una eficiencia sencillamente brutal. En una hora de tráfico, solo 11 vehículos necesitaron detenerse en la interseción para dejar pasar a otros. En el mismo cruce regulado por semáforos, la cifra de automóviles que se detienen en el mismo tiempo supera los 1.100. Aparte de los beneficios que tiene el sistema para la fluidez del tráfico, también se ahorra combustible porque la circulación es mucho más regular. El investigador calcula un ahorro de hasta el 19% de gasolina.

La pega obvia es que, para que semejante sistema funcione, todos los vehículos de la carretera deben ser autónomos, y eso no ocurrirá hasta dentro de décadas. Los primeros coches autónomos de nivel 4 (guiados por líneas GPS en la propia carretera) no llegarán hasta por lo menos 2020.

No obstante, y si tenemos en cuenta los índices de siniestralidad en la carretera, todo apunta a que los semáforos pronto serán una especie en extinción. Quizá por el camino haya un sistema mixto en el que las luces rojas o verdes para guiar al conductor en los cruces estén en el propio automóvil. Solo el tiempo lo dirá. [vía Ars Technica]