Foto: Matthew Roberts / YouTube

Steve Jobs era famoso por su perfeccionismo, por su insistencia en innovar, su megalomanía y esa costumbre de hacer miserable la vida de sus empleados. De todos los proyectos que dirigió, el mayor reto podría ser la nueva sede de la compañía, y eso que ya no está para dirigir el proyecto.

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La agencia Reuters ha publicado un delirante informe a partir de declaraciones de personas involucradas en la construcción del nuevo Apple Campus. El edificio no solo lleva ya demasiado retraso y rompe muchas tradiciones. Algunos dicen que el nivel de escrutinio sobre algunas de las decisiones de diseño es sencillamente de locos.

Cuando Jobs puso su proyecto en marcha, allá por 2011, calculaba que la sede abriría sus puertas en 2015. La fecha actual viene y va, y la razón, según Reuters, son las especificaciones. Entre otras lindezas, estas especificaciones incluyen 30 páginas de directrices solo sobre cómo debe instalarse la madera del edificio.

Un arquitecto que estaba vinculado al proyecto explica: “Cuando diseñas teléfonos puedes trabajar con márgenes de precisión muy pequeños, pero no puedes aplicar esos mismos márgenes a un edificio porque las puertas sencillamente se atascarán.” Los proyectos de construcción normales en Estados Unidos permiten un margen de desviación de una octava parte de pulgada (unos 3,2 milímetros), pero Apple exige unos márgenes mucho menores, incluso en áreas que van a quedar fuera de la vista.

A lo largo de los últimos años han trabajado en el reluciente donut muchos arquitectos, directores de proyecto y empresas. Los contratistas originales, Skanska USA y DPR Construction abandonaron el proyecto al poco de iniciarse por razones desconocidas. La decisión sorprendió mucho por la envergadura del edificio que abandonaban.

La característica de la que más se habla del edificio principal es que lleva instalada la pieza de cristal curvado más grande del mundo. Apple se comportó como solo Apple sabe hacerlo y decidió que aquel récord no era suficiente. Además, requirió que ningún tipo de tubería o sistema de ventilación se refleje en el cristal. Otra especificación requiere que todos los pasillos sean absolutamente planos en las puertas y no tengan uniones apreciables. Un antiguo capataz explica a Reuters que dedicó meses a luchar contra esa especificación porque era un pozo sin fondo de recursos. Apple se negó a ceder. Su explicación fue que “si los ingenieros tienen que ajustar el paso al entrar en el edificio pueden distraerse de su trabajo.”

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Brett Davis, director regional del sindicato de pintores del distrito en el que se construye el edificio asegura que la sede de Apple “es uno de esos trabajos que no quieres ni tocar.”

El nuevo campus de Apple lleva camino de convertirse en una empresa que no va a tener nada que envidiar a las pirámides de Egipto. Como en ellas, Apple está pidiendo cosas que nunca se han hecho antes y el edificio se inició bajo el mandato de un gobernante que ya ha fallecido. Al igual que el Vaticano, el proyecto es toda una declaración de intenciones. Pretende decir al mundo que la organización es una presencia permanente en el planeta.

De momento, podemos estar seguros de que Apple es una de las empresas más conocidas. Lo más probable es que nuevo cuartel general no llegue a durar miles de años. Con suerte, esperemos que el gigantesco donut sirva para que la compañía invente nuevos gadgets memorables. [vía Reuters]