Compré el reloj de Apple hace un año y dejé de usarlo hace dos meses. No estoy seguro de que vaya a ponérmelo otra vez. El Apple Watch no hace nada que cubra una necesidad real y cuando lo hace no siempre funciona como debería.

Quería hacerme con el Apple Watch porque tenía ganas de salir de ese círculo vicioso que es comprar una versión nueva y más bonita de algo que ya había comprado años antes. Todo lo que compramos hoy en día son secuelas de la misma mierda que ya tenemos en casa, así que resultaba divertido probar algo nuevo. Pero la experiencia ha sido endemoniadamente frustrante. Ahí van algunas cosas que he aprendido tras un año (menos dos meses) atándome esa pantallita con vibrador en la muñeca.

En primer lugar, todavía no sé qué hacen los botones. Lo cual es ridículo (y probablemente muy estúpido por mi parte) porque, bueno, sólo hay dos botones: la corona digital y el botón lateral. La mayoría de las veces, presionar la corona digital funciona como el botón de inicio del iPhone. Pero a veces es un botón de retroceso (como cuando estás en la pantalla de contactos Amigos). Se vuelve más confuso todavía cuando puedes desplazarte por una lista con la corona, pero nunca puedes seleccionar: tienes que tocar la pantalla para hacer eso. Estas cosas se averiguan con el tiempo, pero son pequeñas inconsistencias que van sumando en la frustración general de usar el Apple Watch.

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Todo el que tenga dedos sabe cómo usar un iPhone. Con el reloj de muñeca de Apple todavía me siento perdido cada vez que lo cojo, incluso cuando sólo intento repetir los pasos de algo que he hecho con anterioridad. Lo que la mayoría de las veces hace que renuncie a hacer nada. A pesar del diseño bien acabado, el Watch no es para nada intuitivo.

Si al final descubres cómo hacer algo en el reloj, te das cuenta de que no hay una manera cómoda de usarlo. Pruebas constantemente nuevos estilos de agarre porque no hay ninguno que sea realmente bueno. Mi solución es colocar el pulgar en la esquina inferior izquierda del Watch para estabilizarlo y poder usar el lado izquierdo de mi dedo índice para girar y pulsar la corona. Otras veces sólo uso la punta del dedo para girar la corona. O el pulgar como único método de entrada. Con los teléfonos de tamaño razonable, el pulgar puede llegar a cualquier punto de la pantalla cuando sostienes el móvil con la mano. Un solo tipo de agarre. Pero por el tamaño pequeño de la pantalla y porque está atado a tu muñeca, con el reloj siempre estás intentando con torpeza encontrar un baile de dedos que, al final, nunca te parece bueno. Y sí, soy consciente de que parezco un idiota a la hora de utilizarlo (sin importar la postura).

Si te las arreglas para encontrar la forma de hacer algo con él y das con una manera cómoda de usarlo, resulta que no hay nada en el Apple Watch que se pueda hacer con la misma facilidad que en el iPhone y valga la pena. Bueno, vale, eso no es del todo cierto, pero tampoco es demasiado exagerado. La mayoría de las aplicaciones del Watch acaban siendo una simple sombra de su aplicación para el iPhone.

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Pero hay algunas cosas que sí me gustan del Watch. Voy a enumerarlas aquí:

  • Apple Pay es ligeramente más práctico en el Apple Watch que en el iPhone. Lo malo es que la activación de Apple Pay te obliga a añadir un código pin en el reloj por motivos de seguridad. Esto resulta molesto porque los sensores biométricos de la parte inferior del reloj, que se supone que me recuerdan una vez introduzco el código, pierden con frecuencia el contacto con mi muñeca haciendo que el sistema de seguridad crea que me he quitado el Watch. Lo que implica que tengo que aporrear el código de acceso varias veces al día para poder usarlo. Arruina la experiencia.
  • Ver los mensajes de texto en tu muñeca puede estar bien, pero responderlos es sencillamente estúpido. Más allá de las pocas respuestas enlatadas que puedes preprogramar en el reloj, es más fácil sacar el teléfono para contestar.
  • Hay una “complicación” (o característica) genial en el Watch que me muestra a qué hora va a amanecer cuando echo un vistazo al reloj. Ese tipo de “canapé de información” disponible de un vistazo es agradable de ver.
  • Cuando completo mis objetivos en la función de seguimiento de actividad me siento bien.
  • He usado Shazam un par de veces desde mi Watch.
  • Cambiar entre correas es muy sencillo.

Aparte de eso, no hay nada que sea satisfactorio en la experiencia de uso del Apple Watch. Ni siquiera para lo más básico: saber la hora. El problema es que la pantalla no siempre se enciende cuando levantas la muñeca, como se supone que debe ser. Así que uno se queda girando su muñeca como un idiota con la esperanza de que vaya a activarse la pantalla de reloj. Cuando no lo hace, quedas como un estúpido delante de tus amigos.

Y aunque hubiera cosas interesantes que hacer con el Watch y funcionaran de verdad, su hardware no es lo suficientemente bueno para llevar a cabo las tareas mediocres que se supone que un reloj debería hacer en la actualidad. Cargar el Watch cada noche no es un problema (el cable de carga magnético es genial, por cierto), hasta que te despiertas en algún lugar sin un cargador de Apple Watch y el reloj está muerto para el resto del día.

Usar el Watch para mirar información como el tiempo no está mal, excepto cuando intentas mirarlo de verdad y el reloj se ralentiza y te muestra un icono giratorio que te indica que está procesando. Nunca sabes si va a cargar la información en un tiempo razonable o va a seguir girando. Todo es tan terriblemente lento. En plan “no te molestes, demasiado lento”. Es más fácil tirar del iPhone que llevamos en el bolsillo que del lento reloj. Por ejemplo, me toma más de 15 segundos cargar Twitter en mi reloj, pero menos de 5 segundos sacar mi teléfono del bolsillo y abrir la aplicación. Ah, y la app del Watch es tan inútil que sólo tiene espacio para mostrar un solo tuit a la vez.

Y esto apunta a un problema mayor. Con otros productos de Apple te das cuenta de las limitaciones del dispositivo, pero las sobrellevas porque —para algunas personas— la facilidad de uso puede pesar más que el sacrificio (precio, puertos, personalización, jardín amurallado, etc.). Con el Apple Watch, no estoy muy seguro de cuál es el beneficio. ¿Recibir mensajes de texto con un zumbido en la muñeca? ¿Ver unas pocas fotos de Instagram? En realidad no hay una sola cosa que me haga la vida más fácil. Ningún ser humano en su sano juicio va a querer usar Siri en el Apple Watch en lugar del teléfono. Me mandé dibujos y latidos del corazón con mis amigos como tres veces antes de no volver a hacerlo nunca más. Es una opción divertida, pero no tiene sentido.

Llevar el Apple Watch durante casi un año sí que cambió algo en mí a pesar de todo, pero con el efecto contrario al que se pretendía: las constantes notificaciones de bajo nivel del reloj me hicieron comprender que nunca hay nada realmente digno de ser notificado. Ser capaz de sentir cada mensaje, correo electrónico y cualquier otra cosa me hizo ver lo inútil que es eso. Solía bromear con que usar un reloj es esposarte a ti mismo al tiempo. Llevar un Apple Watch (o cualquier smartwatch, en realidad), te encadena además a una barricada de notificaciones. Así que me he quitado el Apple Watch y no sé cuándo me lo voy a poner de nuevo. El reloj no vale en absoluto la pena, pero no estoy seguro de que sea posible hacer un smartwatch que yo, ni cualquier otra persona que no sea un nerd de la tecnología, vaya a necesitar. Cuanto más ambicioso se vuelve un smartphone, más complicado es usar.

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Le he dicho a cada persona que me ha preguntado por mi Apple Watch que, tal y como está el mercado de los relojes inteligentes, no vale la pena el dinero ni el esfuerzo. Eso no quiere decir que no crea que el Watch vaya a mejorar a medida que Apple mejore el hardware y el software, o quizá simplifique sus objetivos; pero un año con él me han llevado a creer que será un proceso muy lento. No deberías comprar este Apple Watch, y mi sensación es que probablemente no deberías comprar el siguiente Apple Watch tampoco. Pero quizá (sólo quizá) acabarás comprando el siguiente del siguiente. O el que venga después de ese.


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