No es rápida, no es tan sencilla o inmediata como puede ser un servicio musical en streaming, pero tiene el encanto que sólo se puede encontrar en las máquinas de LEGO en movimiento. El último invento curioso hecho con las populares piezas de construcción es una máquina Juke Box que encaja sobre una torre de ordenador y pone en el lector el CD que queramos.

La selección se lleva a cabo gracias a la cinta blanca con marcas negras por la que circula el cabezal que sujeta los discos. Una vez capturado el compacto, el sistema lo transporta hasta la bandeja, lo gira y lo deposita con cuidado. Posiblemente inútil en los tiempos que corren, pero ingenioso.