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Ciencia

Hay satélites que interfieren con las señales del GPS, según un estudio

La interferencia ha sido mayormente en horarios laborales, lo que sugiere que las operaciones están programadas.
Por Passant Rabie Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Revisando los datos recogidos por estaciones de monitoreo de GPS -el sistema de posicionamiento global- un equipo de investigadores observó que había un patrón misterioso. A lo largo de siete años el equipo documentó 75 días en que la potencia de la señal caía de repente y en forma simultánea a lo largo de Europa. Y tras investigarlo, lograron identificar que esas disrupciones provenían de una pequeña constelación de satélites rusos que podrían estar interfiriendo a propósito con las señales del GPS.

En una investigación reciente encabezada por Todd Humphreys de la Universidad de Texas, Austin, se encontró que el satélite ruso Kosmos 2546 podría haber sido utilizado para interferir con las señales GPS a escala continental, como parte de operaciones programadas. Si bien no queda en claro el propósito de las interferencias, los hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la guerra electrónica en conflictos globales. Los hallazgos todavía no han sido revisados por expertos, pero los investigadores presentaron el trabajo para su revisión ante NAVIGATION, publicación del Instituto de Navegación.

Solo en horario laboral

El equipo que llevó a cabo el trabajo examinó los datos públicos recogidos por estaciones de rastreo desde tierra de los sistemas satelitales de navegación global (GNSS, en inglés). Entre enero de 2019 y abril de 2026 encontraron 75 instancias de interferencia similar sobre áreas amplias.
En todos los receptores hubo una repentina caída de la señal al mismo tiempo. Los eventos de interferencia duraron menos de 10 segundos cada uno, cubriendo áreas entre España y Polonia, y hasta Canadá. Esto indicó que la interferencia no podía haber sido causada por un sistema terrestre sino que tenía que provenir del espacio.

Los breves cortes también se daban en un estrecho rango de frecuencias centradas en 1.577,5 megahertz, coincidiendo con la parte del espectro que usa la constelación de satélites de GPS y su contraparte Europea, GNSS.

La caída repentina de la señal ocurría los martes, miércoles y jueves en horario laboral, lo que sugiere que todo formó parte de una operación programada, y no se trató de interferencia no intencional.

Hallar al culpable

Utilizando los datos recabados los investigadores calcularon que el origen tenía que estar ubicado a unos 1.200 km sobre la superficie de la Tierra. Luego empezaron a mirar qué satélites en esa altitud se hallaban sobre las áreas afectadas durante los períodos de interferencia.

Lograron detectar un puñado de satélites bajo sospecha y al refinar la búsqueda la órbita de un solo satélite estaba perfectamente en línea con los eventos de interferencia continental. El Kosmos 2546 forma parte de una constelación militar rusa de alerta temprana utilizada para detectar lanzamientos de misiles balísticos. Al menos uno de los satélites de la constelación estaba sobre el horizonte durante cada una de las interferencias registradas, según el trabajo.

Lo que el trabajo sugiere es que los eventos de interferencia de señal fueron pruebas, y que se impidió que se pudiera detectar al sistema. Una de las claves es que la señal estaba levemente desviada de la frecuencia del GPS. “Si quieres probar esta capacidad querrás probarla en la vecindad de la señal que quieres interferir, pero no justamente en la señal precisa”, le dijo Humphreys a Veritasium durante una entrevista. “Y la prueba tiene que ser muy breve, solo para asegurarte de que todo sigue funcionando”.

Esas pruebas, aunque por ahora son inocuas, podrían tener implicaciones mucho más perjudiciales. “En un futuro eventual, si hay un conflicto, pueden sintonizar el transmisor en la banda GPS pero entonces será mucho peor si se lo ubica justo en esa banda”, añadió Humphreys.

Otro indicio de lea interferencia con el GPS como parte de pruebas intencionales, es que los investigadores detectaron una segunda tanda de interferencias apuntando a una frecuencia más baja, que resulta que se superpone con señales del sistema de navegación BeiDou de China.

“Ya no puedo decir con confianza que es algo accidental”, dijo Humphreys en la entrevista. “Me inclino por afirmar que se trata de una prueba periódica de capacidad que sería muy dañina si se utiliza bajo un estado de enojo”.

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