¿Arde París? La pregunta, inevitablemente asociada a Hitler en agosto de 1944, encuentra aquí una respuesta tan inesperada como espectacular: sí, París arde, y bastante. Esta vez los culpables tienen colmillos, alas y un aspecto poco tranquilizador, y su aparición solo puede significar una cosa: Dracula está de vuelta. El Conde puede morir una y otra vez a lo largo de la saga, pero siempre termina encontrando la manera de regresar.
Su resurrección sirve como punto de partida para una nueva entrega de una franquicia que Konami llevaba años manteniendo en reposo. Desde Lords of Shadow 2, lanzado en 2014, Castlevania no había recibido una nueva aventura de este tipo. Para celebrar el 40.º aniversario de la saga, Konami puso el proyecto en manos de Evil Empire, un estudio con sede en Burdeos que ya había demostrado su talento con The Rogue Prince of Persia. El equipo contó además con el asesoramiento de Motion Twin, responsables del aclamado Dead Cells.
Para entender el peso de ese regreso hay que remontarse a los orígenes de Castlevania. El 26 de septiembre de 1986, Konami lanzó Akumajō Dracula para Famicom Disk System, el periférico de disquetes de la Famicom de Nintendo. Su traducción literal sería algo parecido a “Dracula, el castillo del demonio”, una declaración de intenciones bastante clara. Al frente del proyecto estaba Hitoshi Akamatsu, un diseñador apasionado por el cine que quería transmitir la sensación de estar dentro de una película clásica de terror.
Aquel primer juego reunía prácticamente todo el imaginario monstruoso de la época: el monstruo de Frankenstein, Medusa, la Muerte con su guadaña y hasta una momia. Castlevania siempre ha sido, en buena medida, una carta de amor al cine de monstruos. Cuatro décadas después, el látigo vuelve a sonar con fuerza, aunque esta vez no lo hace entre los muros de un castillo perdido en Transilvania, sino en las calles de París.
¿Por qué debería descargar Castlevania: Belmont’s Curse?
Castlevania: Belmont’s Curse es una aventura de acción 2D dentro del género Metroidvania, un término que combina precisamente Castlevania con Metroid. La idea consiste en explorar un gran mapa lateral repleto de caminos conectados, enemigos y zonas inicialmente inaccesibles. Conforme consigues nuevas habilidades puedes regresar a lugares anteriores, abrir rutas que antes estaban bloqueadas y descubrir cómo las diferentes áreas terminan formando un único mundo interconectado.
La protagonista es Rose Belmont, hija de Trevor Belmont y la hechicera Sypha Belnades. Ambos lucharon juntos contra Dracula en Castlevania III: Dracula’s Curse, cuyos acontecimientos tienen lugar 23 años antes. Por petición de Konami, Evil Empire utilizó precisamente aquella entrega como base para encajar el nuevo juego dentro de la cronología oficial de la saga. Al comienzo de la aventura, Trevor y Rose viajan hasta París tras recibir una petición de ayuda y se encuentran con una capital reducida a ruinas humeantes y plagada de criaturas.
Su objetivo será descubrir por qué los monstruos han comenzado a emerger de las sombras y detener la destrucción de la ciudad. El juego conserva buena parte del ritmo clásico de Castlevania, pero lo combina con una dirección artística mucho más colorida de lo que podría esperarse de una aventura gótica. Hay oscuridad, cementerios y criaturas imposibles, pero los escenarios no renuncian al color y cada zona intenta tener su propia personalidad.
Rose tampoco es una Belmont cualquiera. La maldición de Dracula afecta a su brazo derecho y se convierte tanto en un elemento central de la historia como en una fuente de habilidades especiales. Gracias a esos poderes puede plantar cara a personajes conocidos de la saga como Carmilla, Medusa o Isaac, el forjador de demonios de Curse of Darkness. La aventura incorpora además una figura histórica francesa especialmente inesperada: Juana de Arco.
El juego ofrece voces en inglés y japonés. Parte del reparto inglés incluye actores procedentes de la serie animada de Castlevania de Netflix, mientras que en japonés Rose está interpretada por Yui Ishikawa, conocida por ser la voz de Mikasa en Attack on Titan. Es un detalle que refuerza el vínculo del proyecto con otras adaptaciones recientes de la franquicia sin abandonar su identidad propia.
En el centro del sistema de combate se encuentra el Vampire Killer, el legendario látigo de la familia Belmont. Sirve para atacar enemigos, pero también tiene utilidad durante la exploración: determinados puntos permiten engancharse y balancearse entre plataformas, recuperando una mecánica que recuerda a Super Castlevania IV. Rose dispone además de un gancho que amplía todavía más sus posibilidades de movimiento, mientras que habilidades como el doble salto y el dash se desbloquean más adelante.
El movimiento funciona generalmente bien, aunque el balanceo con el látigo puede resultar algo impreciso en determinadas situaciones. Una mala trayectoria puede acabar rápidamente con Rose sobre una hilera de pinchos, especialmente en zonas donde la precisión importa tanto como los reflejos. Ese punto de dificultad encaja con la tradición de la saga, aunque puede provocar algunos momentos frustrantes.
El arsenal incluye siete categorías de armas, entre ellas látigos, espadas, lanzas y guanteletes, pero uno de los sistemas más originales está relacionado con Sypha. Antes de morir, creó una baraja de tarot para proteger a su hija. Los jefes derrotados pueden quedar encerrados dentro de estas cartas y convertirse posteriormente en Arcanos, habilidades mágicas que consumen maná.
El planteamiento recuerda en parte a Mega Man: derrotar a un enemigo poderoso acaba proporcionando una nueva capacidad que puede abrir otras posibilidades. Algunos Arcanos son necesarios para avanzar por los diferentes biomas o alcanzar zonas que antes estaban fuera de tu alcance, reforzando la estructura Metroidvania. El detalle más curioso es que antiguos enemigos terminan convirtiéndose literalmente en aliados e incluso pueden conversar con Rose después de ser derrotados.
Cada Arcano incluye además desafíos capaces de desbloquear efectos pasivos que pueden acumularse para personalizar las habilidades de la protagonista. Junto con las armas y las opciones de movilidad, este sistema ofrece bastante margen para experimentar y adaptar el estilo de juego, aunque no todas las mecánicas alcanzan el mismo nivel de profundidad.
Visualmente, Castlevania: Belmont’s Curse es uno de sus apartados más llamativos. Evil Empire abandona el pixel art asociado a muchas entregas clásicas y apuesta por ilustraciones detalladas, iluminación trabajada y abundantes efectos de desplazamiento parallax. La estética recuerda en ciertos momentos a la serie de Netflix, aunque mantiene una identidad propia. En combates especialmente cargados puede resultar algo difícil distinguir determinados elementos, pero el resultado general es espectacular.
La banda sonora corre a cargo de ASADI, compositor que también trabajó en The Rogue Prince of Persia. Su música combina elementos barrocos y electrónicos, con órganos de iglesia, cuerdas enérgicas y arreglos que encajan perfectamente con la mezcla de tradición y modernidad del juego. El resultado acompaña muy bien tanto la exploración como los enfrentamientos más intensos.
¿Castlevania: Belmont’s Curse es gratis?
No. Castlevania: Belmont’s Curse es un juego de pago y está disponible en dos ediciones: Standard y Midnight. La edición Midnight añade una galería digital de arte y música, dos trajes exclusivos inspirados en Trevor y Sypha y la reliquia Family’s Grace.
Si prefieres probarlo antes de comprarlo, existe una demo gratuita. El progreso realizado en esa versión puede transferirse posteriormente al juego completo siempre que continúes en la misma plataforma, por lo que puedes empezar la aventura sin tener que repetir las primeras horas si finalmente decides adquirirlo.
¿Con qué sistemas operativos es compatible Castlevania: Belmont’s Curse?
Castlevania: Belmont’s Curse está disponible en la mayoría de las principales plataformas actuales. En PC puede descargarse para Windows mediante Steam y Xbox en PC, mientras que en consolas cuenta con versiones para PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch.
También puede ejecutarse en Nintendo Switch 2 mediante retrocompatibilidad, aunque no existe una edición específica desarrollada para esa consola. El juego tiene como objetivo alcanzar 60 fotogramas por segundo en la mayoría de plataformas, mientras que la versión de la Nintendo Switch original funciona a 30 fps.
Por ahora no se han anunciado versiones para macOS, Linux, Android o iOS. Quienes jueguen habitualmente desde Mac, distribuciones Linux, smartphones o tablets tendrán que recurrir a otras alternativas.
¿Qué otras alternativas hay además de Castlevania: Belmont’s Curse?
Castlevania: Symphony of the Night es una referencia inevitable. Lanzado en 1997, ayudó a establecer muchas de las convenciones que hoy asociamos al género Metroidvania. El protagonista es Alucard, hijo de Dracula, que debe explorar un enorme castillo cuyas habitaciones interconectadas esconden rutas secretas, enemigos, equipamiento y multitud de sorpresas. Su gran aportación estuvo en combinar exploración y acción con elementos propios de los RPG. Alucard gana experiencia, aprende hechizos, equipa armas y armaduras y puede viajar acompañado por familiares. Además, cuando parece que el mapa ya no puede esconder nada más, aparece una segunda versión invertida del castillo. Todo ello acompañado por la extraordinaria banda sonora de Michiru Yamane, que ha contribuido a convertir Symphony of the Night en uno de los juegos más celebrados de la saga.
Bloodstained: Ritual of the Night nació precisamente como sucesor espiritual de aquella fórmula. Koji Igarashi, una de las figuras clave detrás de Symphony of the Night, abandonó Konami en 2014 y un año después lanzó una campaña en Kickstarter para financiar el proyecto. El juego llegó finalmente en 2019 y sigue a Miriam, una huérfana afectada por una maldición alquímica que está convirtiendo lentamente su cuerpo en cristal. La aventura transcurre en una Inglaterra del siglo XVIII marcada por la Revolución Industrial y gira en torno a un enorme castillo repleto de demonios. Miriam puede absorber los poderes de las criaturas derrotadas, un sistema inspirado en entregas como Castlevania: Aria of Sorrow. A esto se suman crafting, cocina, numerosas armas y bastante libertad para construir diferentes estilos de combate. Es una excelente alternativa, aunque también exige cierta habilidad.
Dead Cells es otra recomendación casi obligatoria, especialmente porque Motion Twin participó como asesor en Belmont’s Curse. Su protagonista es una masa de células que toma posesión de un cuerpo y trata de escapar de una isla maldita. El juego combina acción rapidísima, plataformas exigentes y progresión roguelite, de modo que morir forma parte constante de la experiencia. Cada derrota obliga a empezar una nueva partida desde el principio, aunque la disposición de muchos niveles cambia entre intentos y parte del progreso se conserva. Sus combates tremendamente ágiles, la dificultad elevada y una dirección artística de inspiración retro lo han convertido en uno de los juegos de acción más influyentes de la última década. Si buscas algo cercano al espíritu de Castlevania pero con una estructura mucho más centrada en repetir partidas y mejorar poco a poco, sigue siendo una de las mejores opciones.