FET no es el típico programa para hacer horarios. Es esa herramienta que aparece justo cuando estás a punto de rendirte entre hojas de cálculo y notas adhesivas imposibles de ordenar. Gratuito, de código abierto y con una precisión casi obsesiva, este generador automático de horarios académicos se adapta igual de bien a un pequeño colegio que a una universidad con miles de estudiantes y cientos de aulas. Le das las condiciones y, en muchos casos, te devuelve en cuestión de minutos un horario perfectamente organizado.
Detrás del proyecto está Liviu Lalescu, que lleva años perfeccionando el software bajo la licencia GNU Affero General Public License. Su objetivo siempre ha sido el mismo: acabar con uno de los dolores de cabeza más habituales de la gestión educativa. Cuadrar profesores, grupos, asignaturas y aulas sin que nada se solape puede parecer casi un arte, salvo que utilices FET.
La clave está en su algoritmo. Introduces los datos de profesores, materias, aulas, restricciones y preferencias, y el programa se encarga del resto. Lo que antes podía llevar días o incluso semanas, ajustando huecos y moviendo nombres de una celda a otra, FET suele resolverlo en unos minutos. Los casos más sencillos pueden quedar listos incluso antes de que termines el café.
Funciona en Windows, macOS y GNU/Linux, y almacena toda la información en formato XML. Esto facilita mover, consultar o editar los datos fuera del programa. Es un sistema tan flexible que parece diseñado por alguien que ha sufrido en primera persona los horarios imposibles.
¿Por qué debería descargar FET?
La razón principal para descargar FET no tiene demasiado misterio: te libra del suplicio de preparar un horario escolar a mano. Quien haya intentado hacerlo sabe lo fácil que resulta que todo se desmorone. Basta con que un profesor tenga una disponibilidad diferente o que un aula esté ocupada para que el castillo de naipes se venga abajo.
FET entra justo en ese punto, como un compañero metódico que nunca pierde la paciencia. Tú defines las reglas, como los horarios, las aulas disponibles y las preferencias del personal, y el programa se encarga de cuadrarlo todo.
El corazón de la aplicación está en su sistema de restricciones. Funciona como una especie de tablero en el que marcas los límites y FET busca la mejor combinación posible. En el apartado temporal puedes ajustar una gran variedad de condiciones, desde el número máximo de días lectivos hasta los huecos entre clases o las horas mínimas entre determinadas actividades.
¿Hay profesores que no pueden acudir los lunes? ¿Algunos grupos deben empezar más tarde? Todo eso puede reflejarse en la configuración. También puedes indicar que dos materias se impartan el mismo día o que exista cierta separación entre sesiones relacionadas, porque el orden de las clases también puede influir en el aprendizaje.
Las restricciones espaciales son igual de detalladas. Puedes asignar aulas fijas a determinados docentes o grupos, limitar algunas actividades a salas concretas o reducir los cambios entre edificios. Quien haya tenido que correr con una carpeta de una clase a otra sabrá valorar esta función.
La capacidad del programa también es considerable. FET puede trabajar con una enorme cantidad de días, franjas horarias, grupos y aulas. En la práctica, ofrece margen de sobra incluso para instituciones educativas grandes y con una organización especialmente compleja.
Además, no tienes que dejarlo todo en manos del algoritmo. Si prefieres conservar cierto control, puedes trabajar de forma semiautomática o manual, fijando primero algunas clases antes de permitir que el sistema organice el resto.
Cuando termines, el horario puede exportarse en formatos HTML, XML o CSV. De este modo, resulta sencillo publicarlo en una página web, compartirlo o integrarlo con otras plataformas. La introducción de datos puede realizarse desde la propia interfaz, aunque también es posible importar archivos CSV o editar directamente el XML. Esta última opción resulta especialmente útil cuando se trabaja con grandes volúmenes de información o con una base de datos ya existente.
¿FET es gratis?
FET no cuesta ni un euro. No hay versiones profesionales, suscripciones camufladas ni funciones reservadas para quienes pasan por caja. Es software libre de verdad y se distribuye bajo la licencia GNU Affero General Public License, versión 3.
En la práctica, esto significa que cualquiera puede descargarlo, utilizarlo, copiarlo, modificarlo y volver a distribuirlo de acuerdo con las condiciones de la licencia.
El código fuente está disponible públicamente, por lo que los equipos técnicos de los centros educativos pueden revisarlo o adaptarlo a sus propias necesidades. Pueden cambiar un pequeño detalle o modificar buena parte del sistema si cuentan con los conocimientos necesarios.
El desarrollador acepta donaciones, ya que mantener un proyecto de estas características requiere tiempo y trabajo. Sin embargo, las aportaciones son completamente voluntarias y no desbloquean ninguna función oculta. Todo lo que ofrece FET está disponible sin pagar, tanto para una escuela pequeña como para una universidad con varios campus.
¿Con qué sistemas operativos es compatible FET?
FET está disponible para Windows, macOS y GNU/Linux, por lo que existe una versión adecuada para los principales sistemas operativos de escritorio.
En Windows, la opción más cómoda es descargar el ejecutable de 64 bits para Windows 10 o posterior. Viene preparado para utilizarse sin instaladores ni pasos intermedios. Quienes todavía trabajen con Windows 7 o Windows 8.1 pueden recurrir a una compilación alternativa basada en Qt 5.15. También existe una versión de 32 bits para los equipos que la necesiten.
En macOS, la comunidad mantiene una versión específica que puede descargarse desde la página oficial de FET.
Los usuarios de GNU/Linux disponen de varias posibilidades. Pueden utilizar un binario precompilado de 64 bits o compilar el programa directamente desde el código fuente. Muchas distribuciones también incluyen sus propios paquetes en los repositorios, por lo que es posible que FET ya esté disponible desde el gestor de software habitual.
Parte de esta flexibilidad se debe a Qt, un entorno de desarrollo multiplataforma basado en C++. Gracias a esta tecnología, FET puede ejecutarse en numerosos sistemas compatibles. El código fuente se distribuye mediante un archivo tar.xz para quienes prefieran compilarlo o ajustar cada detalle por su cuenta.
Además, se trata de una aplicación ligera y portátil. En Windows, por ejemplo, basta con descargar el ejecutable y abrirlo, sin instalaciones complicadas.
¿Qué otras alternativas hay además de FET?
Moodle no es simplemente otra plataforma de aprendizaje. Se ha convertido en el punto de encuentro digital de miles de aulas repartidas por todo el mundo. Es gratuita, de código abierto y la utilizan desde pequeños centros educativos hasta grandes universidades y empresas que ofrecen formación interna. A diferencia de FET, que se concentra en generar horarios, Moodle propone un ecosistema completo para enseñar y aprender en línea. Permite crear cursos, realizar evaluaciones, preparar cuestionarios, abrir foros de debate y recibir tareas sin depender de herramientas externas. No genera horarios automáticamente, pero aborda un desafío más amplio: organizar y distribuir el conocimiento a través de Internet. Funciona como una aplicación web alojada en un servidor y cuenta con una comunidad enorme que desarrolla complementos para casi cualquier necesidad. Si buscas algo más que planificar clases y también quieres impartirlas, compartir materiales y mantener el contacto con el alumnado, Moodle resulta una opción muy completa.
RosarioSIS sigue un camino diferente, aunque comparte la filosofía del software libre y gratuito. Está pensado para gestionar la información académica de un centro y su público principal son los colegios e institutos, aunque puede adaptarse a otros entornos. En una sola aplicación web reúne expedientes del alumnado, calificaciones, horarios, asistencia, disciplina, facturación e incluso la gestión del comedor escolar. También puede integrarse con Moodle para conectar la parte administrativa con la plataforma de aprendizaje. Incluye un módulo básico para programar horarios, pero su principal fortaleza está en la gestión académica diaria, no en la generación automática de calendarios complejos. Para los centros que quieren controlar desde un único lugar los datos del alumnado, la planificación y la administración, RosarioSIS es una alternativa interesante.
UniTime es la opción que más se acerca al terreno de FET, aunque presenta una orientación universitaria mucho más marcada. Nació como un proyecto conjunto entre instituciones europeas y norteamericanas y está diseñado para cubrir las necesidades reales de la educación superior. Permite planificar clases y exámenes, gestionar eventos y asignar estudiantes a grupos o secciones concretas. Su motor también se basa en un sistema de resolución de restricciones, pero añade una función especialmente importante para las instituciones grandes: el trabajo colaborativo entre varios usuarios. Gracias a ello, diferentes responsables pueden editar simultáneamente un mismo horario sin interferir en el trabajo de los demás. Es software libre, forma parte de la Fundación Apereo y puede integrarse con otros sistemas académicos.
En resumen, si una universidad necesita coordinar horarios entre departamentos, organizar exámenes y gestionar eventos sin perder de vista el conjunto, UniTime está diseñado precisamente para ese tipo de trabajo.