Los juegos de construcción de fábricas pueden complicarse muy deprisa. Antes de darte cuenta, tienes cintas transportadoras cruzándose en todas direcciones, máquinas que necesitan recursos específicos y cadenas de producción que parecen diseñadas para obligarte a replantear por completo la distribución.
Modulus: Factory Automation recupera esa idea tan conocida, pero le aporta un giro mucho más creativo. Debes construir sistemas de producción automatizados y, al mismo tiempo, diseñar las piezas que permiten que funcionen. Los módulos pueden cortarse, pintarse, estamparse y ensamblarse para formar estructuras mayores. Así, los elementos que recorren la fábrica no son simples recursos abstractos sobre una pantalla, sino partes físicas del mundo que estás creando.
El propio escenario tampoco pone las cosas fáciles. En lugar de ofrecer una enorme superficie abierta que llenar de maquinaria, Modulus sitúa las fábricas sobre islas flotantes suspendidas en el cielo. El espacio es limitado y la forma del terreno condiciona dónde puedes colocar cada elemento. En ocasiones tendrás que adaptarte al paisaje o conectar distintas secciones a través de grandes huecos, en vez de limitarte a extender la fábrica hacia los lados.
También existe una historia, aunque no es el principal atractivo. Controlas una máquina creada para abastecer a otros robots, hasta que una misteriosa señal procedente del espacio profundo cambia por completo su propósito. A partir de ese momento, comenzarás a construir Monumentos Neuronales y a descubrir más detalles sobre la extraña fuerza que intenta ponerse en contacto contigo.
Por encima de todo, Modulus consiste en construir cosas y comprobar si realmente funcionan. No hay enemigos, enfrentamientos ni temporizadores que te obliguen a avanzar deprisa. Puedes tomarte tu tiempo, experimentar, desmontarlo todo y volver a intentarlo.
¿Por qué debería descargar Modulus: Factory Automation?
Lo interesante de Modulus es que no te entrega una fábrica para que la hagas más eficiente. En su lugar, te proporciona las herramientas necesarias y te pide que decidas cómo debería ser esa fábrica desde el principio.
La producción comienza de forma bastante sencilla. Primero recoges recursos y aprendes el funcionamiento de los diferentes sistemas. Poco a poco, desbloqueas nuevas maneras de procesar y combinar materiales. Las cintas transportadoras y las líneas de producción se vuelven más complejas a medida que avanzas, pero no existe una distribución perfecta que debas copiar: tú decides cómo se conecta cada pieza.
Esto hace que el juego se parezca más a una sucesión de rompecabezas de ingeniería que a un simulador de gestión tradicional. Cada decisión implica asumir algún compromiso. Una línea de producción puede ser muy eficiente, pero quedar situada en un lugar incómodo. También puedes sacrificar parte del rendimiento simplemente porque quieres que la fábrica tenga un aspecto determinado.
Y sí, preocuparse por la apariencia es una parte bastante importante de Modulus.
Los módulos que fabricas se convierten en bloques visibles dentro de las propias instalaciones, por lo que los sistemas de producción van transformándose gradualmente en estructuras físicas. Además, puedes jugar con diferentes colores y formas al diseñarlos. Quienes busquen la máxima optimización pueden concentrarse en que todo funcione con la mayor eficacia posible, mientras que los jugadores más creativos pueden dedicar horas a construir algo parecido a una obra de arte vóxel.
El modo Creativo lleva esta idea todavía más lejos. Proporciona recursos ilimitados, amplía el tamaño de los módulos y permite acceder a todas las herramientas de construcción sin que los objetivos habituales se interpongan. Puedes experimentar con nuevas distribuciones, construir únicamente por motivos estéticos o comprobar qué sucede cuando te olvidas por completo de la eficiencia.
Toda la experiencia se ha diseñado para resultar relajada. No hay enemigos a los que enfrentarse ni cuentas atrás que te obliguen a terminar una línea de producción. Si disfrutas de los juegos de fábricas, pero su constante búsqueda de la optimización te resulta algo estresante, este ritmo más pausado puede convertirse en una de las mayores virtudes de Modulus.
¿Modulus: Factory Automation es gratis?
No, Modulus: Factory Automation es un juego de pago y no sigue un modelo free-to-play. También existe una demostración gratuita independiente que permite probar sus sistemas de construcción y automatización antes de comprar la versión completa.
El juego no está diseñado alrededor de una descarga básica seguida de progresión o contenidos de pago. La experiencia principal se vende como un título independiente. La demo resulta especialmente útil si no tienes claro si su enfoque pausado y creativo de la automatización industrial encaja contigo.
¿Con qué sistemas operativos es compatible Modulus: Factory Automation?
Modulus: Factory Automation está disponible para Windows. No cuenta con versiones para macOS o Linux, por lo que necesitarás un PC compatible con el sistema operativo de Microsoft.
También es un juego exclusivamente para un jugador. No hace falta configurar ninguna partida en línea ni mantener una conexión a Internet para disfrutar de la experiencia principal.
¿Qué otras alternativas hay además de Modulus: Factory Automation?
Satisfactory es una buena opción si te atrae la construcción de fábricas de Modulus, pero quieres trabajar en un mundo mucho más amplio. El juego permite levantar enormes instalaciones automatizadas en un planeta alienígena, conectar cadenas de producción y ampliar gradualmente toda la operación. Frente a Modulus, Satisfactory ofrece una experiencia más abierta y concede mucha más importancia a la exploración y a las construcciones a gran escala.
Factorio lleva la automatización mucho más lejos. Sus fábricas pueden alcanzar dimensiones enormes, con cadenas de producción y sistemas logísticos cada vez más complejos que exigen una planificación cuidadosa. En comparación con Modulus, presenta una mayor dificultad y está mucho más centrado en optimizar cada proceso. Modulus apuesta por un ritmo pausado y por la construcción creativa, mientras que Factorio no tiene ningún problema en dejar que tu red de producción se convierta en un maravilloso caos de cintas, máquinas y recursos.
Shapez 2 es quizá la alternativa más cercana si te gusta plantear la construcción de fábricas como un rompecabezas. En lugar de conceder un gran protagonismo a la exploración o a la obtención de recursos, propone procesar y transportar formas mediante sistemas de producción cada vez más complejos. Al igual que Modulus, ofrece bastante libertad para experimentar con diferentes distribuciones. La principal diferencia es que Shapez 2 reduce la experiencia a sus sistemas de automatización, mientras que Modulus incorpora estructuras físicas, herramientas de construcción creativa y un particular mundo formado por islas flotantes.