Tempest Rising es un juego de estrategia en tiempo real que bebe directamente de los grandes RTS de construcción de bases de los años 90 y principios de los 2000. Su historia transcurre en una versión alternativa de 1997, después de que la Crisis de los Misiles de Cuba terminase desencadenando una Tercera Guerra Mundial nuclear.
De ese mundo devastado surge Tempest, un extraño recurso de aspecto vegetal con poderosas propiedades eléctricas. Como era de esperar, todo el mundo quiere hacerse con él.
El conflicto enfrenta principalmente a dos fuerzas muy diferentes: las tecnológicamente avanzadas Global Defense Forces (GDF) y la mucho más agresiva Tempest Dynasty.
Cada facción cuenta con sus propias unidades, economía y forma de combatir, por lo que cambiar de bando implica bastante más que aprender a utilizar otros vehículos. Tendrás que construir bases, reunir recursos, producir unidades, defender tu territorio y decidir cuándo merece la pena lanzar a tus tropas al ataque.
El juego combina dos campañas centradas en la historia con partidas de escaramuza y multijugador competitivo.
Su estructura mira deliberadamente hacia los clásicos del género, aunque tanto la presentación como los controles y el ritmo se han adaptado para que encajen mejor con lo que se espera de un RTS moderno.
¿Por qué debería descargar Tempest Rising?
Tempest Rising te resultará especialmente familiar si pasaste muchas horas jugando a los grandes títulos de estrategia con construcción de bases.
Empiezas con recursos e infraestructuras limitados y, poco a poco, vas levantando una base mayor, desarrollando tu economía, desbloqueando nuevas unidades y creando un ejército capaz de enfrentarse al enemigo.
Los combates tienen suficiente ritmo como para que esconderse eternamente detrás de las defensas no sea siempre una buena idea. En algún momento tendrás que decidir cuándo atacar y cuánto estás dispuesto a arriesgar.
También hay bastante contenido más allá del multijugador. Tanto la GDF como la Tempest Dynasty cuentan con una campaña propia de 11 misiones, acompañadas por informes de misión con voces.
Entre una misión y otra puedes personalizar tu ejército, lo que da algo más de libertad a la hora de afrontar el siguiente objetivo y evita que la progresión sea exactamente igual en cada partida.
Las dos facciones también juegan de forma distinta. La GDF apuesta por tecnología militar avanzada y una mayor movilidad, mientras que la Tempest Dynasty tiene un enfoque más agresivo y directo.
Cuando termines las campañas, puedes pasar a las escaramuzas o al multijugador competitivo.
Algunas batallas pueden alcanzar una escala considerable. El modo escaramuza admite hasta 500 unidades por equipo, y ambas facciones cuentan con superarmas capaces de cambiar completamente el rumbo de un enfrentamiento si las utilizas en el momento adecuado.
¿Tempest Rising es gratis?
No. Tempest Rising es un juego de pago.
Eso sí, Steam ofrece una demo gratuita para que puedas probar parte de la experiencia antes de decidir si quieres comprar la versión completa.
El precio puede variar dependiendo de la tienda, el país y las promociones disponibles en cada momento, así que lo mejor es consultar directamente la plataforma en la que tengas pensado adquirirlo.
¿Con qué sistemas operativos es compatible Tempest Rising?
Tempest Rising está disponible actualmente para PC con Windows.
La versión de Steam es compatible con Windows 10 y Windows 11 de 64 bits. Entre sus requisitos mínimos se encuentran 8 GB de memoria RAM y aproximadamente 45 GB de espacio de almacenamiento disponible.
También se recomienda utilizar un SSD para conseguir una mejor experiencia.
Actualmente no existen versiones oficiales para macOS, Linux, PlayStation, Xbox, Android o iOS.
¿Qué otras alternativas hay además de Tempest Rising?
Planetary Annihilation: TITANS lleva la escala de los RTS en una dirección bastante diferente. En lugar de luchar únicamente sobre mapas convencionales, sus enfrentamientos pueden extenderse por sistemas planetarios completos, con ejércitos viajando entre mundos e incluso utilizando cuerpos celestes como auténticas armas. Es una buena alternativa si te atraen la construcción de bases y los enormes ejércitos de Tempest Rising, pero buscas algo más ambicioso y menos pegado a un escenario militar tradicional.
StarCraft Remastered se acerca mucho más a la fórmula clásica que ayudó a definir buena parte de los juegos en los que se inspira Tempest Rising. Tendrás que gestionar recursos, construir bases, producir unidades y aprender a sacar partido a tres facciones radicalmente distintas. Su vertiente competitiva lleva décadas consolidada, mientras que la remasterización mantiene intacta la jugabilidad original y mejora elementos como los gráficos y el sonido.
Total War: WARHAMMER II propone una experiencia estratégica mucho más amplia al combinar enormes batallas en tiempo real con una campaña gestionada por turnos. Aquí hay bastante más peso en el control territorial, la diplomacia y la gestión de un imperio que en Tempest Rising, aunque las batallas pueden involucrar ejércitos enormes y unidades altamente especializadas. Puede ser una alternativa interesante si lo que más te atrae de Tempest Rising es la parte táctica a gran escala, pero quieres una capa estratégica mucho más profunda entre combate y combate.