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Tecnología

Europa ya produce gas natural sin extraer combustibles fósiles del subsuelo. Una planta situada en Extremadura consigue fabricarlo combinando hidrógeno verde y CO₂ reciclado para inyectarlo directamente en la red energética actual

La idea de fabricar gas natural sin perforar pozos ni depender de combustibles fósiles acaba de dejar de ser una teoría experimental en Europa. Una planta ubicada en Extremadura ya produce metano sintético renovable utilizando hidrógeno verde y dióxido de carbono reciclado, en un proyecto que podría cambiar la forma en que el continente entiende su independencia energética.
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Mientras buena parte de Europa sigue buscando cómo reducir su dependencia energética sin desmantelar toda su infraestructura industrial, en una localidad de Cáceres ya están poniendo en práctica una solución que hace apenas unos años parecía demasiado compleja para salir del laboratorio.

En Miajadas, la empresa alemana Turn2X ha conseguido algo inédito en Europa: producir gas natural renovable utilizando hidrógeno verde y dióxido de carbono reciclado para después inyectarlo directamente en la red convencional de distribución. No hablamos de un combustible alternativo diseñado para sistemas experimentales o instalaciones aisladas. Hablamos de un gas compatible con los mismos gasoductos que hoy transportan energía por el continente.

Y ese detalle cambia bastante las reglas del juego.

El proyecto extremeño fabrica metano sintético usando electricidad renovable y CO₂ procedente de una planta cercana

Europa ya produce gas natural sin extraer combustibles fósiles del subsuelo. Una planta situada en Extremadura consigue fabricarlo usando hidrógeno verde y CO₂ reciclado para aprovechar la red energética que ya existe
© Turn2X.

La tecnología detrás de este avance se conoce como Power to Gas (P2G), uno de los sistemas que más interés ha despertado en la transición energética europea. El funcionamiento, aunque complejo desde el punto de vista industrial, parte de una idea relativamente simple. Primero se genera hidrógeno verde mediante electrólisis utilizando electricidad procedente de fuentes renovables. Después, ese hidrógeno se mezcla con dióxido de carbono biogénico capturado de una planta de bioetanol cercana.

A partir de ahí entra en juego la reacción de Sabatier, un proceso químico que transforma ambos elementos en metano sintético de alta pureza. El resultado final es un gas renovable que puede utilizarse prácticamente igual que el gas natural convencional. Y esa compatibilidad es precisamente lo que convierte este proyecto en algo tan importante para Europa. Porque permite reutilizar gran parte de la infraestructura energética actual sin necesidad de construir desde cero una red completamente distinta.

Extremadura ya ha logrado algo que ninguna otra región europea había conseguido

La planta de Miajadas no solo produce este gas. También ha demostrado que puede integrarse directamente en la red real de distribución. Según los datos del proyecto T2X, el metano sintético ya fue inyectado con éxito en la infraestructura de Gas Extremadura, convirtiéndose en el primer caso europeo de estas características.

La Comisión Europea considera este avance lo suficientemente relevante como para haber seleccionado oficialmente la iniciativa dentro de la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno. Detrás de esa decisión hay una razón bastante clara: Bruselas necesita soluciones capaces de reducir emisiones sin paralizar industrias enteras que siguen dependiendo del gas.

Sectores como la siderurgia, la cerámica o el transporte marítimo continúan siendo extremadamente difíciles de electrificar a gran escala. Las baterías no siempre resultan viables para procesos industriales que requieren calor constante, altas temperaturas o enormes volúmenes de energía continua. Por eso el metano sintético renovable empieza a ganar terreno como posible alternativa intermedia.

El proyecto ya tiene respaldo económico europeo y planes para seguir creciendo

Europa ya produce gas natural sin extraer combustibles fósiles del subsuelo. Una planta situada en Extremadura consigue fabricarlo usando hidrógeno verde y CO₂ reciclado para aprovechar la red energética que ya existe
© Turn2X.

La instalación desplegará una capacidad de electrólisis de 9 megavatios y prevé producir alrededor de 6.390 toneladas de hidrógeno renovable durante sus primeros diez años de actividad. Además, una vez se formalicen los acuerdos definitivos, la Unión Europea concederá una prima fija de 0,62 euros por kilogramo certificado de hidrógeno producido durante una década.

Todo el sistema energético del proyecto intenta mantener una lógica completamente renovable. Para ello, Turn2X firmó un acuerdo de suministro eléctrico con Axpo Iberia, que aportará energía procedente de fuentes renovables gestionadas por Aquila Clean Energy. Mientras tanto, la empresa alemana ya trabaja en una ampliación industrial y estudia levantar una segunda instalación en la misma zona de Extremadura.

La sensación dentro del sector energético es bastante evidente: Europa quiere acelerar cuanto antes cualquier tecnología capaz de reducir la dependencia del gas fósil importado.

El enorme potencial solar de Extremadura la ha convertido en un punto estratégico para Europa

La elección de Miajadas tampoco es casualidad. Extremadura reúne dos factores especialmente valiosos para este tipo de proyectos: una enorme disponibilidad de energía solar y una posición estratégica dentro del futuro corredor energético europeo.

La comunidad formará parte del trazado previsto para el futuro hidroducto europeo, una infraestructura pensada para transportar hidrógeno renovable entre distintos países del continente.

Eso está empezando a transformar la región en algo más que un simple punto de producción energética. Poco a poco, Extremadura se está convirtiendo en uno de los laboratorios industriales más importantes de la nueva economía del hidrógeno en Europa. Y el movimiento ya está atrayendo inversiones vinculadas a empresas energéticas, ingeniería especializada y nuevas infraestructuras industriales.

Lo más importante no es solo fabricar este gas, sino demostrar que el sistema puede funcionar fuera del laboratorio

Todavía quedan obstáculos enormes. El hidrógeno verde sigue siendo caro de producir, el consumo eléctrico necesario es altísimo y la escalabilidad industrial continúa siendo uno de los grandes desafíos tecnológicos del sector energético europeo.

Pero el proyecto extremeño acaba de demostrar algo fundamental: fabricar gas compatible con la red actual sin depender directamente de combustibles fósiles ya no pertenece únicamente al terreno de las simulaciones o las pruebas experimentales. Eso cambia bastante el debate energético europeo.

Porque la transición ya no pasa solamente por llenar el continente de paneles solares o coches eléctricos. También empieza a depender de cómo transformar las infraestructuras que ya existen para que puedan funcionar con combustibles renovables producidos de otra manera. Y una de las primeras pruebas reales de ese cambio acaba de empezar en una pequeña localidad de Cáceres.

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