Porcentaje de alquileres asequibles: 67,9%
Alquiler bruto medio: $893
Ingreso hogar medio: $59,880
Un equipo del CSIC ha desarrollado un material capaz de acelerar el paso del hidrógeno sin perder precisión en la separación. El sistema mejora simultáneamente dos variables que suelen entrar en conflicto: velocidad y selectividad en la filtración molecular. Y su impacto no es solo técnico: puede reducir costes, energía y residuos en industrias clave para la transición energética.
La inteligencia artificial ya permite que operen sin órdenes constantes desde la Tierra. El cielo empieza a llenarse de sistemas capaces de actuar por cuenta propia. El problema es que este salto tecnológico también plantea riesgos difíciles de prever.
El proyecto SeaClear 2.0 combina inteligencia artificial, robótica y visión submarina para intervenir donde la contaminación es más invisible. El sistema no solo detecta residuos, sino que distingue entre basura y vida marina para actuar con precisión en entornos complejos. Y su verdadero impacto está en lo que abre: la posibilidad real de limpiar el lecho oceánico de forma autónoma y a gran escala.
El aumento de misiones comerciales está tensionando infraestructuras clave como las bases de lanzamiento. En ese contexto, SpaceX ha conseguido algo poco habitual: lanzar dos misiones Starlink en menos de 24 horas desde puntos distintos. Y la pregunta es inevitable: ¿es solo una cuestión de estrategia… o hay algo más detrás de esta ventaja operativa?
El dispositivo, capaz de captar imágenes detalladas desde 500 km de altura, marca un cambio estratégico: el espacio ya no es solo un entorno científico, sino un tablero activo en la geopolítica global.
De todos modos, Linux suena más francés.