Saltar al contenido

Los océanos guardan un secreto: depósitos de lava capaces de almacenar CO₂ durante millones de años

Un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience revela que enormes cantidades de dióxido de carbono quedan atrapadas en brechas de talud —acumulaciones de lava fragmentada bajo el fondo marino— donde la interacción entre rocas volcánicas y agua de mar genera minerales capaces de retener carbono durante decenas de millones de años. El hallazgo redefine el papel del océano en el ciclo global del carbono.

Los fondos oceánicos esconden procesos químicos que actúan lentamente, pero que podrían tener un impacto mayor del imaginado sobre el clima terrestre. Un equipo internacional de geocientíficos analizó formaciones volcánicas bajo el Atlántico sur y encontró que ciertos depósitos de lava fracturada funcionan como auténticos almacenes naturales de CO₂. Su capacidad de retención es tan alta que obliga a replantear cómo se distribuye el carbono en escalas de tiempo geológico y qué papel cumplen los océanos en su regulación.

Brechas de talud: los depósitos donde la lava se convierte en un sumidero de carbono

Las brechas de talud son acumulaciones de bloques de lava enfriada y fracturada que se forman cuando la corteza oceánica crece lentamente en las dorsales. Estas rocas, muy porosas, quedan sometidas durante millones de años al paso de agua marina que circula por sus grietas.

Según la autora principal del estudio, la geocientífica Rosalind Coggon (Universidad de Southampton), esta interacción provoca que los fluidos oceánicos transfieran elementos a la roca, permitiendo que el CO₂ quede atrapado en forma de carbonatos estables como la calcita.

 

El equipo cuantificó cuánto carbono pueden almacenar estos depósitos analizando núcleos de perforación de corteza oceánica de entre 7 y 61 millones de años. El resultado fue sorprendente: las brechas contienen hasta un 7,5% de su peso en CO₂, entre dos y cuarenta veces más que lo observado en otras zonas de la corteza oceánica superior.

Un mecanismo eficiente que depende del ritmo de creación de corteza

La investigación demuestra que la capacidad de almacenamiento depende de la velocidad a la que se forma la corteza oceánica.

Cuando el proceso es lento, se generan más fracturas y deslizamientos, creando depósitos voluminosos con una porosidad superior al 19%. Con el tiempo, esos huecos se rellenan con carbonatos que secuestran CO₂ durante decenas de millones de años.

Este fenómeno significa que, en distintas épocas de la historia terrestre, la cantidad de dióxido de carbono retenida bajo los océanos pudo variar de forma significativa en función del ritmo tectónico.

Un sumidero poco estudiado que modifica el ciclo global del carbono

El estudio indica que estos depósitos podrían almacenar una fracción considerable del CO₂ emitido durante el vulcanismo oceánico. Dado que la corteza marina se produce actualmente a un ritmo de 3,4 km² al año, los flujos de carbono asociados podrían representar más del 20% del total liberado por este proceso.

Los océanos guardan un secreto: depósitos de lava capaces de almacenar CO₂ durante millones de años
© FreePiK

Los investigadores emplearon registros sísmicos, análisis químicos y estudios de porosidad para reconstruir cómo se cementan las brechas y cuánta masa de carbono pueden retener. Las muestras analizadas mostraron valores que van del 4,9 al 14,1% de CO₂ en peso, cifras muy superiores a las estimaciones previas.

Implicaciones para el clima y los modelos del futuro

Este descubrimiento abre una nueva ventana sobre cómo la Tierra regula su atmósfera a lo largo de millones de años. La enorme capacidad de las brechas de talud para atrapar carbono implica que los fondos oceánicos han jugado un papel más relevante y dinámico en el clima de lo que se pensaba.

El equipo sostiene que conocer mejor estos mecanismos permitirá refinar los modelos del ciclo del carbono, especialmente aquellos que explican las oscilaciones climáticas profundas del pasado. A largo plazo, estos datos podrían incluso orientar estrategias de captura y almacenamiento geológico inspiradas en procesos naturales.

Fuente: Infobae.

También te puede interesar