Lo que vemos en el vídeo no debería ser una sorpresa. Aunque con un acabado ciertamente brillante, el precioso castillo no deja de ser un ejemplo más de lo que es capaz de hacer la impresión 3D. Con una diferencia, la pieza con ese nivel de detalle está construida en la punta de un lápiz.

El trabajo es obra del artista Aleksandr Ovsianikov bajo la técnica conocida como litografía de láser directo, una modalidad de nano impresión.

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En este caso, a diferencia de la impresión tradicional de papel (en la que la tinta es absorbida por el material que se está imprimiendo y puede imprimirse en cualquier parte de la hoja), en la impresión 3D ha utilizado un material fotosensible con el que se pueden crear detalles dentro de las esculturas (en este caso el castillo), haciendo el tallado con luz densamente congregada.

De hecho, las obras sólo pueden verse a través de un microscopio electrónico. Para que nos hagamos una idea, el castillo terminado mide 230 x 250 x 360 micrómetros, más o menos el ancho de entre 4 y 7 cabellos humanos. Alucinante. [YouTube]