Ilustración de GJ 1132b. MPIA

Hasta ahora, los científicos han sido capaces de detectar atmósferas de exoplanetas gigantes con muy pocas probabilidades de que albergaran algún tipo de vida. Por eso la atmósfera detectada en torno a GJ 1132b ha despertado a toda la comunidad de un salto. El planeta se parece mucho al nuestro.

Tal y como han explicado los astrónomos, se trata de algo ciertamente histórico si tenemos en cuenta que es una de las primeras veces que se ha podido detectar una atmósfera que rodea a un pequeño planeta rocoso. La diferencia, tal y como decíamos al comienzo, es que anteriormente se trataba de planetas donde las posibilidades de albergar vida eran más bien escasas.

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GJ 1132b (Gliese 1132b) fue detectado cuando pasó frente a una estrella enana roja, justo en el momento en que bloqueó parte de la luz que emanaba la estrella. Al medir la ligera caída en el brillo de la estrella los astrónomos fueron capaces de averiguar que el planeta era 1,4 veces el radio de la Tierra (que en términos de exoplanetas lo hace notablemente similar al nuestro).

Pero también encontraron algo más inusual. Observaron que en una banda de longitud de onda ligera el planeta parecía un poco más grande. Esto, teóricamente, podría explicarse por una atmósfera opaca a algunas longitudes de onda ligeras, aunque transparente para otras. Según ha explicado John Southworth, de la Universidad de Keele, y el hombre que ha liderado la investigación:

Aunque esto no es la detección de vida en otro planeta, se trata de un paso importante en la dirección correcta.

Razones para pensar en algo extraordinario

Ilustración de GJ 1132b. Dana Berry

Con pies de plomo como debe entenderse el hallazgo, la detección de una atmósfera alrededor de GJ 1132b marca un hito por ser la primera vez que se ha detectado una atmósfera alrededor de un planeta de menos del doble del tamaño de la Tierra. Anteriormente habíamos visto una atmósfera sin agua alrededor del planeta 55 Cancri, que en este caso era de entre 6 y 8 veces la masa de la Tierra. Según Southworth:

Lo que es cierto es que con esta investigación hemos dado el primer paso tentativo en el estudio de las atmósferas de los planetas más pequeños como la Tierra.

El siguiente paso del equipo fue simular una gama de posibles atmósferas para el planeta. De esta forma encontraron una única posibilidad: el planeta es rico en agua y/o metano, sólo así se explican las observaciones. GJ 1132b es significativamente más caliente y un poco más grande que la Tierra, “lo que nos sugiere la posibilidad de un “mundo de agua” con una atmósfera de vapor caliente”, dicen los investigadores.

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Lo cierto es que el análisis de la composición química de las atmósferas de los exoplanetas podría producir en el futuro signos reveladores de vida. El ozono, derivado del oxígeno liberado por las plantas, es un indicador de vida atmosférica. El metano es otro, aunque también puede ser generado por la actividad volcánica.

Razones para pensar en algo no tan extraordinario

Ilustración de GJ 1132b. MPIA

En cualquier caso y al igual que con todos los descubrimientos de exoplanetas, conviene recordar que las observaciones hasta la fecha todavía no nos dan una idea fiable de cómo GJ 1132b podría ser similar a la Tierra (o en su defecto cómo de habitable).

Por ejemplo y como contraposición, sabemos que el exoplaneta tiene una temperatura superficial estimada de 370 grados centígrados, es decir, que de existir “vida”, no sería exactamente como la nuestra. Además tenemos muy reciente el gran descubrimiento con la detección sistema solar TRAPPIST-1 y de Proxima b, en ambos casos y pasado el descubrimiento, con menos posibilidades de lo que pensábamos de encontrar algo parecido a la Tierra.

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En cualquier caso no hay que perder la esperanza. Ninguno de los planetas mencionados anteriormente había llegado tan lejos como para detectar la atmósfera, por lo que GJ 1132b es un paso notable en términos de un lugar que potencialmente podría albergar vida.

Ahora toca estudiar la composición química de la atmósfera con el fin de encontrar algún indicio o equilibrio que indique presencia de organismos vivos. Un nuevo descubrimiento que pasará a ser objetivo prioritario del Hubble, el Very Large Telescope y el James Webb Space Telescope a partir del 2018. Hasta que nadie diga lo contrario, el futuro de Gliese 1132b se presenta apasionante. [The Astronomical Journal, ScienceAlert, NewScientist]