El emprendedor y multimillonario Elon Musk, fundador de Space X y Tesla Motors, desveló por fin los detalles del misterioso nuevo método de transporte Hyperloop. ¿Qué es? Ayer te contamos toda la información en directo, la puedes leer aquí. De momento, es solo pura teoría y está por ver si algún día se hará realidad. Básicamente, Hyperloop consiste en un sistema de cápsulas de aluminio que viajan en el interior de un tubo de acero sobre un colchón de aire pensado para reducir el rozamiento. Pero hay una innovación clave que permite que todo esto, en teoría, funcione. ¿Cuál?

El propio Musk lo describe muy bien en el documento PDF que detalla el proyecto:

Siempre que tienes una cápsula moviéndose a alta velocidad dentro de un tubo que contiene aire, hay un ratio mínimo de área de cápsula respecto al tubo por debajo del cual asfixiarías el flujo de aire. Es decir, si la pared del tubo y la de la cápsula están demasiado cerca una de otra, la cápsula se comportará como una jeringa y expulsará a la fuerza toda la columna de aire dentro del sistema. Esto no es bueno.

Traducido: para funcionar correctamente, Hyperloop necesita que las cápsulas ocupen la mayor parte del espacio dentro del tubo pero, a la vez, que no impulsen el aire hacia afuera como ocurre con un jeringa. Una alternativa es construir un tubo muy grande en diámetro, pero en este caso no es viable por coste e infraestructura. ¿Qué hacer?

La solución propuesta por Musk es perfecta sobre el papel: dotar a la cápsula de un compresor (el ventilador que veis en el boceto sobre estas líneas) para bombear el aire desde el comienzo de la cápsula hasta el final de la misma. En palabras de Musk:

La aproximación que creo que solucionaría este efecto [conocido como "límite de Kantrowitz"] es instalar un ventilador-compresor eléctrico al comienzo de la cápsula que transfiera el aire desde la cabeza de la misma a la cola. Es como tener una válvula en la cabeza de la jeringuilla aliviando presión todo el rato.

En definitiva, con el ventilador de aire comprimido es posible construir una cápsula de un diámetro muy parecido al del tubo sin que se produzca una gigantesca presión al frente de la cápsula que haga saltar el sistema por los aires.

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Nada revolucionario, pero sí una solución innovadora e inteligente aplicada al resto del sistema. Ahora solo falta que alguien, además de Musk, quiera construirlo.