En la naturaleza existen criaturas, como las avispas o los vencejos, que fabrican sus nidos con una pasta densa hecha de diferentes materiales (celulosa o barro) que se endurece al secarse. Ingenieros del departamento de robots aéreos del Imperial College, en Londres, se han inspirado en esos animales para crear la primera impresora 3D voladora.

El sistema consiste en un dron equipado con un inyector de espuma de poliuretano. Su precisión aún es muy rudimentaria, pero su creador, Mirko Kovac, se refiere al dispositivo como una impresora 3D voladora es porque la idea, a largo plazo, es desarrollar drones capaces de imprimir estructuras. De momento, el robot es capaz de cargar solo con un cartucho de 2,5 kilos, pero Kovac y su equipo creen posible construir drones capaces de llevar hasta 40 kilos de material para construir.

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Este tipo de drones serían de gran utilidad no solo en la construcción, sino en tareas de reparación de lugares poco accesibles o peligrosos. Por supuesto, también permiten pensar en un inquietante futuro en el que los robots voladores construyan sus propios nidos ahora que ya saben tejer sus propias redes. El mayor reto, para empezar, es lograr una maniobrabilidad lo bastante precisa como para permitir al dron esculpir objetos complejos.

Kovac y su equipo realizarán una demostración de las habilidades de este robot escultor en la feria científica Imperial Festival que tendrá lugar los próximos días 9 y 10 de mayo en Londres. [New Scientist]