A 10.000 metros de altura la temperatura hace que la condensación sobre una superficie no tarde en convertirse en hielo. Este problema secular para la aernáutica pronto podría tocar a su fin, y el origen de la solución es bastante inesperado. Se trata de un pequeño escarabajo africano.

Los pequeños escarabajos del desierto de Namibia, pertenecientes al género Stenocara no saben mucho de problemas con el hielo. La familia vive en uno de los desiertos más áridos del mundo, con un índice de precipitaciones anuales de tan solo 50 mm. Para sobrevivir, estos insectos recolectan la humedad de la niebla matutina en su caparazón. Poco a poco, el aire va depositando pequeñas gotas sobre el escarabajo. Cuando aumentan de tamaño, las gotas resbalan hasta la cabeza y la boca del animal.

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Stenocara Gracilipes, una de las especies recolectoras de humedad. Foto: Wikimedia Commons

Si la humedad se condensa sobre el escarabajo y no en el resto de superficies es gracias a la peculiar estructura de su caparazón, que alterna unos pequeños bultitos que atraen el agua rodeados de una superficie que la repele. Esta peculiar combinación no solo atrae la humedad, sino que impide que las gotas pequeñas se muevan incluso aunque sople viento o el escarabajo se desplace. La estructura del caparazón de los Stenocara ya ha sido estudiada para tratar de crear sistemas que recojan la humedad de la atmósfera o evitar la condensación.

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En los aviones, el problema es justo el inverso al del escarabajo. No se trata de acumular el agua, sino de evitar que se acumule. El hielo se produce por condensación de humedad, y hasta ahora no se ha encontrado una solución pasiva que lo impida. Basta que una única gota de agua se hiele para que comience a formar puentes de hielo en una reacción en cadena que se extiende a toda la superficie. Existen sistemas que reparten el calor del motor por las alas o se utilizan anticongelantes que hay que reponer cada cierto tiempo.

Analizando los patrones de los bultos en el caparazón, un grupo de científicos del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (Virginia Tech) han descubierto que esos patrones se pueden modificar para impedir la condensación y, con ella, la formación de hielo.

Tras probar diferentes patrones, los investigadores creen poder tratar químicamente diferentes superficies para hacer que canalicen la humedad de manera más eficiente. Si lo logran, la construcción de piezas para industrias como la aeronáutica se simplificaría notablemente. [Nature, vía Virginia Tech y Gizmag]

Foto de portada: Hans Hillewaert, bajo licencia Creative Commons

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