Los controles de seguridad en los aeropuertos son un misterio. Nos impiden llevar encima muchos objetos personales sólo para darnos paso a la zona de embarque, un oasis muy caro donde podemos comprar objetos supuestamente peligrosos que nunca hubieran pasado el control. Ahora, alguien ha demostrado cómo se puede fabricar una granada de mano casera con materiales perfectamente comunes que se pueden adquirir en cualquier Duty Free una vez pasado el control de seguridad.

La demostración la puedes ver en el vídeo debajo, irónicamente titulado Fragguccino. Está elaborado por Terminal Cornucopia, un proyecto del investigador de seguridad Evan Booth que pretende demostrar justo eso, que es posible fabricar un artefacto explosivo casero con materiales comprados en un aeropuerto. La persona que protagoniza el vídeo tarda apenas 8 minutos en crear una pequeña bomba que quizá no sea muy potente, pero que a buen seguro puede ocasionar daños serios en un avión.

Los ingredientes de esta bomba casera son un termo de acero para bebidas calientes, desodorante en spray, una batería de litio, un preservativo, agua, e hilo dental opcional. El secreto no es otro que el litio de la batería que, al reaccionar con el agua, produce calor y hace explotar el desodorante dentro del termo a presión. Las herramientas que utiliza también se pueden encontrar en un aeropuerto con excepción de un corta-tuberías que, según explican, no es necesario y lo único que hace es ahorrar tiempo.

Los responsables de Terminal Cornucopia son tajantes en sus comentarios sobre este experimento. Estas son sus palabras:

Todas las armas de Terminal Cornucopia se fabrican en un laboratorio. En ningún momento se han fabricado o transportado cerca de ningún aeropuerto. Las conclusiones de este experimento son tan evidentes que, en nuestra opinión, no merecen una declaración de excención de responsabilidad. Todos los resultados de nuestra investigación han sido reportados a las autoridades correspondientes, a las que dimos un plazo para modificar o vetar esta información. No hemos recibido instrucciones por su parte a este respecto. No rompas la ley. No fabriques armas si no sabes perfectamente como manejarlas. No seas estúpido.

En otras palabras, que es un simple experimento. Sin embargo, es un experimento que prueba que la seguridad en los aeropuertos es más una farsa que una realidad, y que no tiene sentido, por ejemplo, que nos impidan meter un botellín de agua sólo para después comprar una botella de cristal con un alcohol de alta graduación. Queda por ver qué consecuencias tendrá este vídeo sobre futuras normativas aéreas. [Terminal Cornucopia vía Boing Boing]