Las Arri Alexa se cuentan entre las cámaras digitales profesionales más usadas. Con ella se ha grabado películas como Logan, Mad Max o The Revenant, y series como Game of Thrones o Supergirl. Un set básico de Alexa sobrepasa los $80.000. ¿Qué pasa si la comparamos con un iPhone 7?

El presentador de Potato Jet se ha hecho con la versión más básica de una Arri Alexa Mini (solo el cuerpo de la cámara cuesta 45.000 dólares) y ha probado a comparar los vídeos que puede grabar con la cámara de un iPhone 7.

Como era de esperar, las diferencias son dramáticas, pero probablemente no en el sentido que crees. El vídeo repasa tres escenas muy diferentes grabadas con la Alexa y el iPhone 7. A continuación las resumimos brevemente:

Escena general muy iluminada

Lo primero que llama la atención de las dos escenas es el color. El vídeo con el iPhone tiene un colorido mucho más cálido y “bonito” que el de la Alexa, pero es una referencia engañosa. Los smartphone modernos gestionan los colores mediante algoritmos para que sean vivos y vibrantes, pero a menudo completamente alejados de la realidad. Hacen eso precisamente para evitar al usuario no familiarizado con gestión de color el complejo trabajo de ajustar manualmente las tomas.

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La Alexa, por contra, capta el color en crudo. No es tan llamativo para un espectador casual, pero es mucho más fiel a lo que tiene delante. Por otra parte, la calidad de la imagen del iPhone huele a vídeo doméstico. La de Alexa, por contra, parece sacada de una serie de TV.

Escena en interior poco iluminada

Aquí es donde la cámara del iPhone 7 o de cualquier otro smartphone se caen por su propio peso. La capacidad de captar luz de las cámaras de cine es mayor por una simple cuestión de tamaño del sensor y de la lente. Las imágenes del iPhone son demasiado oscuras y con abundante grano. Las de la Alexa son tremendamente nítidas y con mejor contraste.

Escena con luz artificial coloreada

De nuevo, los colores vibrantes del iPhone se topan con la gama tonal superior de la que es capaz un cámara de cine, pero para un espectador casual, el vídeo del smartphone siempre será más llamativo. Finalmente, y aunque ambos dispositivos graban vídeo en 4K, las imágenes de la Alexa son mucho más nítidas incluso grabando a 1080p.

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El vídeo no pretende ser una oda al iPhone (su cámara ha sido ampliamente superada por las de otros smartphones), ni una crítica a los que usan móviles como cámara principal. Simplemente es una comparación técnica entre dos herramientas, una para el gran público, y la otra para profesionales muy concretos que necesitan características muy concretas.

Grabar con un smartphone tiene la ventaja de la portabilidad y de la facilidad de uso. Grabar con una Alexa es necesario si queremos obtener un materia fidedigno que no se resienta cuando lo vayamos a manipular. Eso no quiere decir que realizar trabajos profesionales con un smartphone esté mal.

Al final, no se trata de una cuestión de comparar cifras técnicas, sino de usar el dispositivo que tengamos a mano hasta dominarlo a la perfección. Alguien que no sepa de cine será incapaz de hacer buenas tomas por mucho que tenga una cámara de 80.000 dólares. Una persona que sabe lo que hace puede lograr cosas increíbles hasta con un smartphone de hace 5 años. [vía Potato Jet]