Imagen: Facebook/Audra D. Bridges.

Como seguramente ya has visto, la historia más importante del día tiene que ver con una serie de vídeos virales de un grupo de oficiales de seguridad y/o policías de United Airlines (sea como sea, son opresores) arrastrando de forma violenta a un pasajero que compró su boleto, fuera de un avión con overbooking.

Un ordenador había seleccionado de forma aleatoria a ese pasajero para que fuera obligado a bajarse del avión, pero se negó. Si no has visto estos vídeos procede con cuidado, porque son perturbadores.

De todas las cosas que están mal acerca de este caso, lo que más me indigna es la respuesta que le dieron dos empleados de United al escritor Yashar Ali:

“Conversé con dos empleados de United: se le pidió al hombre que saliera del avión y se negó. ¿Qué más podíamos hacer?”

Nadie debería esperar que una corporación gigantesca como United Airlines tenga una solución más humana que “dar una paliza a uno de nuestros clientes y echarlo”, cuando se preguntan qué hacer ante un avión con overbooking. Al igual que cualquier otra corporación, su tarea se basa en implementar un razonamiento robótico y despreciable en la cabeza de sus empleados y responsables para cuando tengan que tratar problemas con sus clientes. Si aplicaran una solución más humana, sin importar si ponen en riesgo su capacidad de hacer la máxima cantidad de dinero posible, no sería una corporación eficiente.

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El problema es que quienes hablaron con Ali eran dos seres humanos y no máquinas sin sentimientos o emociones (al menos que sepamos), y aún así fueron incapaces de encontrar un punto medio para solucionar el conflicto entre los derechos del pasajero y las políticas de la empresa. Estas son personas que, sin pensarlo dos veces ni imaginar las consecuencias de sus actos, siguieron al pie de la letra las órdenes de un computador de United Airlines que eligió a un hombre para que fuera expulsado del avión por algo que no era su culpa.

¿Acaso era imposible enviar al personal de United en un coche de alquiler o un autobús privado en un viaje relativamente corto entre Chicago y Louisville, para así evitar perjudicar a las personas que compraron sus boletos y ya habían abordado el avión? ¿O quizás pedirle al pasajero que dijera cuánto dinero haría falta pagarle para que se bajara del avión de forma voluntaria? ¿Encontrar a otra persona que sí quisiera bajarse del avión? ¿U otra solución que no perjudicara al tonto que había pagado su boleto y abordado el avión, sino que fuera la corporación quien comiera un poco de mierda y pagara las consecuencias de sus propios errores? No, es imposible. El pasajero tenía que ser expulsado del avión. El error en la línea de producción debía ser solucionado, el algoritmo tenía que ser restaurado a su curso antes de que el fallo se propagara.

Lo que más me sorprende de este caso es la respuesta y el apoyo que ha recibido United por parte de algunas personas, como es el caso de algunos comentaristas en páginas web que han dicho, claramente, que los dos empleados de la aerolínea que hablaron con Ali estaban en lo cierto. Básicamente, su lógica les hace pensar que esto es tan sencillo como “ese hombre tenía algo que la corporación poderosa le dio, pero ahora lo quería de regreso. y eso les da el derecho de hacer lo que sea necesario para obtenerlo”. Estos son seres humanos (sí, se que ya lo he dicho) que por alguna razón prefieren dar prioridad a los deseos de un monstruo corporativo y no a los derechos de una persona.

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Creo que se me está haciendo muy difícil transformar en palabras lo que siento, el temor que esto me hace sentir, debido a que me encuentro muy distraído: mi perro se está lamiendo sus partes y hace ruidos raros, hay abejas que golpean el vidrio de una de mis ventanas y todo esto no me deja trabajar en paz. Si yo fuera una corporación, este problema podría resultar en que matara a mi perro y eliminara todas las ventanas de mi casa para evitar distracciones, sin importarme la crueldad que supone matar a un animal o las consecuencias de encerrar a toda mi familia en cuatro paredes de concreto. Pero soy humano, no soy una corporación, ni una corporación podría reemplazarme.

Mi conclusión es que no está mal que una corporación pierda un poco de eso que tiene en abundancia (ya sea tiempo, eficiencia o dinero), si eso sirve para preservar algo que poseemos los humanos y no puede ser reemplazado (dignidad, conciencia, vida y humanidad). Está bien que des prioridad a otros humanos y no a una corporación, porque ganen o pierdan ellos regresarán a hacer lo que mejor saben hacer: trabajar para su propio beneficio.


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