Probamos Glass, las deseadas gafas de GoogleS

En un Google IO con pocas novedades de hardware las famosas gafas de Google se han convertido en uno de los objetos más codiciados. Muchos de los miles de desarrolladores que han conseguido uno de los prototipos han asistido a la conferencia y es común ver las patillas y visores de colores por los pasillos.

En Gizmodo hemos tenido oportunidad de probar durante unos minutos uno de los modelos, y usarlo para grabar vídeos y tomar fotografías, además de navegar por el sistema operativo. Hoy ha sido un día interesante para Google Glass porque se han anunciado varias nuevas aplicaciones, incluida una versión de Twitter que permite dictar en voz alta mensajes para la red social.

Y bien, ¿Qué tal es la experiencia de usar Google Glass? Muy poco parecida a los vídeos que hasta ahora ha distribuido Google. En los vídeos parece que la pantalla está siempre presente en el campo de visión general pero en realidad se sitúa en la visión periférica. Es necesario enfocar la vista hacia arriba y la derecha para poder leer los textos o ver los vídeos e imágenes.

El control de Glass es sencillo y es fácil aprender los comandos simples en pocos minutos. Un ligero toque en la patilla táctil activa la pantalla y es posible moverse por los menús deslizando el dedo por su superficie. Glass tiene también un botón para tomar fotografías y vídeos pero es posible controlar estas funciones, también, con la voz. En nuestras pruebas reconoció sin problemas los comandos, incluso con un ambiente ruidoso alrededor.

Glass funciona emparejada de forma inalámbrica al teléfono y muestra avisos y notificaciones en la pantalla, que no tiene mucha resolución pero que resulta más que suficiente para su propósito. Con mucha luz la visión puede ser algo difícil y hay que ajustar bien las gafas si queremos ver las cuatro esquinas correctamente.

La sensación que deja Glass es que se trata de un producto aún algo limitado. La fluidez a la hora de moverse por el sistema operativo está lograda -en ese sentido parece un producto muy refinado para tratarse de un prototipo- pero las posibilidades que ofrece, por ahora, son pocas, y quienes las tienen aseguran que la batería debe mejorar para poder cumplir con la promesa de Google de un día de uso.

Uno de los puntos flacos que hemos encontrado es que el sonido no es especialmente alto y es monoaural. El vídeo y las fotografías tenían buena calidad en la pantalla del teléfono y en las gafas. Glass usa una cámara de cinco megapíxeles.

Al precio actual de 1.500 dólares es un capricho muy caro pero aún es pronto para juzgar la utilidad del dispositivo. Cuando haya más aplicaciones en el mercado y se conozca el precio final será el momento de ver si merece la pena o si estamos ante una buena idea a largo plazo pero que aún necesita mucho más tiempo madurando en el laboratorio.