Lanzamiento del ICBM Atlas. Wikimedia Commons

En los últimos meses se escribe con demasiada frecuencia en los periódicos sobre el posible uso de armas nucleares. Corea del Norte y Estados Unidos parecen enfrentados en un discurso cada vez más agresivo. En el peor de los escenarios, ¿cómo podría parar Estados Unidos un misil nuclear?

Los chicos de SciShow han lanzado un vídeo explicativo sobre los sistemas antimisiles conocidos con los que cuenta actualmente Estados Unidos (y muchos otros países, aunque en menor medida).

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Decimos “conocidos”, porque obviamente no se sabe el conjunto de sistemas que la defensa militar de Estados Unidos puede tener clasificada.

En primer lugar, el hecho de que un misil nuclear ya se encuentre en el aire y se dirija a un objetivo no significa necesariamente que el final esté escrito. ¿Por qué? Porque actualmente existen una serie de opciones para detenerlo antes de que llegue a su destino.

A diferencia de la Segunda Guerra Mundial, donde se usaban bombas como armamento nuclear, la preocupación actual reside en los misiles, los cuales son más rápidos y difíciles de interceptar que los aviones donde iban las bombas.

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Si tuviéramos que enumerar la principal preocupación, sin duda se llama ICBM. Nos referimos al temido misil balístico intercontinental (de largo alcance) con los que, supuestamente, cuentan cinco países: Estados Unidos, Rusia, China, Francia (quizás) y Corea del Norte.

Estos misiles se elevan hasta el espacio para luego dirigirse a su objetivo. ¿Cómo detenerlos? Obviamente, el momento ideal es antes de su lanzamiento, razón por la que los países utilizan constantemente aviones espías, radares y satélites para detectar cualquier señal anómala.

Misil balístico SS-25 Sickle en un desfile militar enRusia. Wikimedia Commons

Sin embargo, no siempre puede ser. De hecho, muchas veces el primer indicio de un misil es el lanzamiento en sí. Estos suelen tener una serie de características. Son extremadamente brillantes y calientes, sobre todo mientras atraviesan la atmósfera.

Por esta razón, Estados Unidos tiene toda una red mundial de satélites en la búsqueda de objetos inusualmente calientes, el sistema conocido como SBIRS, o sistema infrarrojo basado en el espacio. Básicamente, se trata de una alerta temprana para detectar lanzamientos de misiles balísticos desde el espacio.

Cada uno de ellos cuenta con sensores infrarrojos capaces de observar la superficie terrestre y descubrir ese brillo y calor del que hablábamos. De hecho, también son capaces de detectar incendios forestales o volcanes con signos de erupción inminente.

Configuración del sistema SBIRS. Wikimedia Commons

Sin embargo, cuando un misil ya está en el aire, el SBIRS sirve de muy poco. En ese caso, sólo hay una manera de detenerlo: con un impacto, normalmente, con otro misil. No es la mejor solución, pero sigue siendo mucho mejor que la detonación en la tierra.

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Para llevar a cabo un seguimiento de su objetivo, los misiles interceptores utilizan sistemas de radar y la misma señal de calor que utiliza SBIRS. El problema es que disparar a un misil con otro misil es difícil. Para complicarlo todo un poco más, a menudo estos llevan piezas en forma de señuelo que caen durante el descenso para distraer los sistemas de defensa.

Lanzamiento del LGM-25C Titan II. Wikimedia Commons

Por esta razón, se sabe tan poco de estos “escudos”, por otra parte, tremendamente caros. Los países no quieren dar pistas o revelar datos de los avances, ya que, cuanto más se sepa, más expuestos pueden quedar. En cualquier caso y por los datos oficiales, en Estados Unidos se calcula que sus sistemas de defensa actuales son capaces de detectar un par de decenas de misiles balísticos a la vez.

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En cuanto al futuro, la estrategia militar está en constante evolución con el desarrollo de nuevas tecnologías. La última y más probable tiene a un viejo protagonista de la década de los 80: los láseres. El ejército estadounidense anunció hace unos meses que estaba probando drones equipados con láser como misiles de defensa.

En cualquier caso y como decíamos al comienzo, lo ideal sería que todos estos desarrollos y esfuerzos armamentísticos fueran en vano. Ojalá nunca tengan que utilizarse. [SciShow, Wikipedia]