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Esta momia de hace más de mil años hallada en Texas tuvo una muerte lenta y horrible por estreñimiento

Ilustración para el artículo titulado
Foto: Karl Reinhard / University of Nebraska

Un equipo de investigadores ha reconstruido los últimos meses de vida de la momia de Pecos, en Texas, y no fueron agradables. Los datos del nuevo estudio revelan un detalle que es al mismo tiempo desagradable y esperanzador: aquella persona recibió atentos cuidados paliativos antes de morir.

La historia de la momia se remonta a 1937, fecha en la que un particular encontró el cuerpo bajo un refugio natural de roca cerca de la confluencia entre el río Pecos y Río Grande, al sur de Texas. La aridez del terreno hizo que el cuerpo se momificara de manera natural, conservando todos sus órganos internos y hasta la comida que había ingerido. Este último punto ha sido un misterio hasta hace bien poco. Aquel ser humano se pasó los últimos meses de du vida comiendo saltamontes. Se trata de un alimento bastante inusual, sobre todo para ser la parte principal de la dieta. ¿De qué murió aquel hombre y por qué solo comía saltamontes?

La momia estuvo años en un museo privado hasta que en 1968 se trasladó al Instituto de Cultura de Texas. En los años 70 y 80 se la practicaron diversos estudios, pero solo las técnicas actuales de microscopía de electrones han logrado completar la escena de su muerte y las causas que llevaron a ella.

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El habitante de aquellas tierras estaba enfermo, pero no debido a comer demasiados saltamontes. Padecía Chagas, una enfermedad producida por un parásito llamado Trypanosoma cruzi, y generalmente transmitida por contaminación fecal tras la picadura de una especie de chinche. El Chagas produce una fase aguda con síntomas poco concluyentes como fiebre, dolores musculares o diarrea, pero aunque la persona sobreviva, sigue teniendo el parásito si no recibe tratamiento. Con el paso de los años, la enfermedad puede producir patologías cardíacas o gastrointestinales graves, entre estas últimas está una inflamación del intestino conocida como megacolon.

Los análisis de la momia revelan que eso fue precisamente lo que acabó con su vida. Su colon se inflamó hasta seis veces su diámetro normal y quedó incapaz de procesar alimentos. La comida se fue acumulando en su intestino y lo bloqueó por completo, provocándole malnutrición y horribles dolores que tuvieron que alcanzar hasta la espina dorsal a tenor del tamaño de la inflamación.

¿Dónde encajan los saltamontes en todo esto? En las últimas etapas de su enfermedad, aquella persona estaba demasiado débil como para valerse por si misma y tampoco podía procesar alimentos. Su familia, desconociendo la naturaleza de su enfermedad, trató de aliviarla lo mejor que pudo: alimentando al enfermo con saltamontes a los que previamente les habían arrancado las patas y las partes más duras. Los insectos son ricos en proteínas y al ser un alimento blando y rico en agua probablemente era de lo poco que el infortunado enfermo podía comer.

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Remanentes de plantas intactos halados en otra momia de la zona.
Remanentes de plantas intactos halados en otra momia de la zona.
Foto: Julia Russ / University of Nebraska

Aparte de los saltamontes, los investigadores han encontrado en su organismo estructuras de plantas completamente rotas cuando no deberían estarlo. Normalmente hay semillas y partes de plantas que los seres humanos somos incapaces de digerir y salen exactamente igual que entraron. Las de la momia están aplastadas y rotas. Es un detalle interesante porque demuestra la increíble presión que tuvo que soportar el intestino debido a la enfermedad.

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Los saltamontes también demuestran el cuidado y los esfuerzos que la tribu a la que pertenecía el enfermo dedicó a intentar ayudarle los últimos días de su vida. No es la primera vez que se registran esos cuidados paliativos en enfermos de hace miles de años. Un niño enfermo en Arizona hace entre 500 y mil años fue alimentado los últimos días de su vida con el fruto del Saguaro, un cáctus cuya parte comestible es, según los autores del estudio, “un infierno de cosechar” debido a las púas de la planta y lo inaccesible de la parte en la que crece la fruta. Los casos de ambas momias y alguna más se publicarán en un libro titulado Manual de los Estudios de Momias que llegará en 2021. [University of Nebraska vía Live Science]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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