Hace seis años, cuando Steve Jobs presentó el primer iPhone, hizo la primera llamada pública desde el teléfono a un Starbucks cercano al Moscone Center, el centro de eventos de San Francisco donde se realizaba la presentación. "Hola, me gustaría encargar 4.000 cafés latte, por favor. No, es una broma, número equivocado, gracias". La ocurrencia, con la que buscaba demostrar cómo la aplicación de mapas se integraba con el teléfono (hoy en día algo bastante normal), ganó el aplauso del público pero también estableció una tradición que dura hasta hoy.

La barista que atendió a Jobs en la llamada, Hannah, aún trabaja en el mismo Starbucks, según ha podido saber Fast Company. No supo quien era su interlocutor hasta mucho después del evento, cuando varios de los asistentes a la conferencia Macworld decidieron pasar por el establecimiento y preguntar, pero a día de hoy aún recibe de forma ocasional llamadas pidiendo en broma 4.000 cafés latte.

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Los responsables de la tienda han cambiado desde entonces pero aún se sorprenden cuando ven el vídeo y escuchan a su barista hablar en él. Hannah, sin embargo, sólo se arrepiente de no haber sabido quién era el que llamaba porque le hubiera gustado invitar a Jobs a un café. Uno de verdad. [Fast Company]