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Ciencia

La NASA ha adelantado ocho meses el lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman y ya tiene una fecha concreta para enviarlo al espacio. El observatorio despegará el 30 de agosto de 2026 para cartografiar el universo a una velocidad imposible para el Hubble

El Nancy Grace Roman partirá a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX y trabajará cerca del telescopio James Webb, en el punto de Lagrange L2. Su enorme cámara infrarroja permitirá estudiar miles de millones de objetos y rastrear grandes regiones del cielo sin renunciar a una resolución similar a la del Hubble.
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Los anuncios de nuevas misiones espaciales suelen venir acompañados de calendarios optimistas que terminan desplazándose varios meses o incluso años. El telescopio espacial Nancy Grace Roman acaba de protagonizar el caso contrario.

Según anunció la NASA en el blog oficial de la misión, el observatorio tiene previsto despegar el 30 de agosto de 2026, aproximadamente ocho meses antes del compromiso que establecía que debía estar preparado para volar como máximo en mayo de 2027. La agencia había apuntado primero a comienzos de septiembre, pero finalmente adelantó la fecha unas semanas más.

Existe, sin embargo, un matiz importante: mayo de 2027 era la fecha límite comprometida por el programa, no necesariamente el día exacto de lanzamiento que la NASA hubiera mantenido durante toda la construcción. El equipo ya llevaba meses explicando que trabajaba para poder despegar durante el otoño boreal de 2026. El verdadero logro consiste en haber convertido ese objetivo anticipado en una fecha oficial todavía más temprana.

Roman viajará al mismo vecindario espacial que el James Webb

El telescopio partirá desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Florida, impulsado por un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Según detalla la sección de preguntas frecuentes de la NASA, su destino será una órbita de halo alrededor del segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2.

Este punto se encuentra a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra y también es utilizado por el telescopio James Webb. La configuración permite mantener el Sol, nuestro planeta y la Luna en una misma dirección general, lo que favorece unas condiciones térmicas estables y facilita que los instrumentos permanezcan protegidos de fuentes intensas de luz y calor.

Roman tendrá una misión científica primaria de cinco años. Durante ese periodo realizará grandes estudios del cielo para investigar cómo evolucionó el universo, medir la influencia de la materia y la energía oscuras y buscar planetas situados fuera del sistema solar. La NASA organizará esos primeros cinco años mediante grandes programas comunitarios, investigaciones seleccionadas competitivamente y demostraciones del instrumento coronográfico.

No reemplazará al Hubble ni al Webb: observará el cielo de otra manera

La NASA ha adelantado ocho meses el lanzamiento del telescopio Nancy Grace Roman y ya tiene una fecha concreta para enviarlo al espacio. El observatorio despegará el 30 de agosto de 2026 para cartografiar el universo a una velocidad imposible para el Hubble
© NASA.

Roman comparte con el Hubble un espejo primario de 2,4 metros, pero su principal ventaja no reside en acercarse más a un objeto concreto. Su cámara está diseñada para abarcar una porción del cielo muchísimo mayor en cada exposición.

Según explica la NASA, su campo de visión será al menos cien veces más grande que el del Hubble y podrá realizar determinados barridos hasta mil veces más rápido, manteniendo una sensibilidad y una resolución infrarroja comparables.

La comparación no significa que Roman sea mil veces mejor en todos los tipos de observación. Hubble y Webb seguirán siendo esenciales para estudiar con enorme detalle regiones pequeñas, galaxias individuales, atmósferas planetarias y objetos muy distantes. Roman funcionará más bien como un gran cartógrafo: encontrará estructuras, acontecimientos y candidatos que después podrán ser examinados con otros observatorios.

Su instrumento principal será una cámara de 300 megapíxeles llamada Wide Field Instrument. De acuerdo con la descripción técnica de la NASA, podrá obtener imágenes y espectros en luz visible e infrarroja cercana, generando mapas de enormes cantidades de estrellas y galaxias.

Miles de exoplanetas y hasta mil millones de galaxias

Algunas estimaciones difundidas sobre Roman hablan de 100.000 exoplanetas, pero esa cifra puede inducir a error. La propia NASA suele explicar que el telescopio estudiará planetas “por miles”, no que necesariamente descubrirá cien mil mundos confirmados.

Una de sus herramientas será la microlente gravitacional. Cuando una estrella pasa casi exactamente por delante de otra desde nuestra perspectiva, su gravedad puede amplificar temporalmente la luz de la fuente más lejana. La presencia de un planeta altera esa señal y permite detectar mundos que serían muy difíciles de encontrar mediante otros métodos.

Roman también observará cientos de millones y potencialmente hasta mil millones de galaxias durante su vida útil. Según materiales científicos de la NASA, sus estudios podrán reunir información sobre entre 100 millones y 1.000 millones de galaxias, suficiente para analizar cómo se agrupan y cómo cambió la expansión cósmica a lo largo del tiempo.

El adelanto no significa que la NASA haya recortado las pruebas

El observatorio no llegará antes al espacio porque se hayan eliminado controles esenciales. La NASA completó la construcción y sometió por separado sus principales componentes a pruebas mecánicas, acústicas, de vibración y de vacío térmico destinadas a reproducir las condiciones del lanzamiento y del espacio.

La fecha del 30 de agosto sigue estando sujeta a las condiciones habituales de cualquier lanzamiento: disponibilidad del cohete, revisiones finales, meteorología y ausencia de problemas técnicos durante la cuenta atrás. La propia agenda de la NASA presenta ese día como la fecha programada, no como una garantía inamovible.

Aun así, el cambio representa algo poco común. Roman no solo ha evitado, por ahora, el habitual aplazamiento de una gran misión espacial. Ha terminado convirtiendo una fecha límite de 2027 en un lanzamiento previsto para agosto de 2026, con la promesa de observar en un año regiones del cielo que al Hubble le exigirían generaciones enteras.

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