Imagen conceptual del robot Audi Lunar Quattro (PT Scientists)

Es quizá una de las leyendas urbanas más extendidas y repetidas de nuestra historia. En una ocasión sacó de sus casillas a Buzz Aldrin —el segundo hombre en pisar la Luna— que le propinó un puñetazo a un conspiranoico. Ahora un robot alemán demostrará que las misiones Apolo no fueron ningún fraude.

El proyecto proviene de Part-Time Scientists, uno de los equipos que participan en el Google Lunar X-Prize. Esta competición patrocinada por Google premiará con 20 millones de dólares al primer grupo privado que lance una nave espacial a la Luna, aterrice un pequeño rover y lo haga funcionar al menos 500 metros, transmitiendo a la Tierra imágenes y vídeo de alta definición. Hay un segundo premio de 5 millones de dólares y varios bonus millonarios por viajar distancias extra, detectar hielo de agua o visitar los lugares de alunizaje de Apolo.

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Los alemanes de PT Scientists trabajan junto a Audi en el desarrollo de un robot llamado Audi Lunar Quattro, y ya han firmado un contrato con Spaceflight Industries para asegurar su lanzamiento (a través de alguna compañía espacial que aún está por determinar). Solo cinco de los grupos que siguen adelante con su propuesta del Lunar X-Prize han asegurado un contrato de este tipo, los otros once tienen hasta finales de 2016 para conseguirlo, o serán desclasificados.

Apollo Lunar Roving Vehicle.. Imagen: NASA/JPL

PT Scientists quiere enviar su rover al área donde los astronautas del Apolo 17 exploraron la Luna del 11 de diciembre al 14 de diciembre de 1972. Fue la última vez que los humanos pisamos la superficie lunar, y esta podría ser nuestra primera oportunidad de ver el estado del rover que esa misión dejó atrás, el Apollo Lunar Roving Vehicle. El nuevo Audi Lunar Quattro aterrizaría a 3 kilómetros de su vetusto antepasado y solo podrá inspeccionar la zona a 200 metros de distancia, ya que la NASA exige preservarla para la posteridad

Aun así, el rover alemán será capaz de escanear el vehículo del Apolo 17 y evaluar su estado. De este modo sabremos qué tipo de daños han podido causarle la radiación, las temperaturas y los micrometeoritos. Por otro lado, los conspiranoicos lo tendrán un poco más difícil para negar las misiones Apolo.