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Ciencia

5.500 cables superconductores sobreviven a las intensas pruebas para el reactor de fusión más grande del mundo

Cuando esté terminado, el ITER llevará a cabo experimentos de fusión con cinco veces más plasma que los reactores más grandes que existen
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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En todo el mundo se busca y compite apostando a la fusión nuclear, alternativa a los combustibles fósiles que promete máxima generación de energía con mínimo riesgo ambiental. Tras los esfuerzos por construir el reactor de fusión más grande del mundo, hay una colaboración global igual de gigantesca: la colaboración ITER, que acaba de anunciar un importante avance en su gesta por demostrar la viabilidad de la fusión.

En un trabajo que se publicó el 11 de septiembre en  Superconductor Science and Technology, la colaboración ITER informó que se había completado una prueba clave para validar la calidad de más de 5.500 muestras de cables superconductores que se usarían en el núcleo del reactor. Estos cables que se extienden a lo largo de miles de kilómetros forman la columna vertebral del imán central de la ITER, un componente esencial que confina el plasma sobrecalentado para inducir a reacciones de fusión.

Si están en duda, hazlo a lo grande

El reactor ITER es un plan ambicioso que apunta a contener cinco veces más plasma del que contiene la máquina más grande en funcionamiento en nuestros días, según informa la colaboración. Su tamaño extra grande le da potencial para revolucionar la investigación en fusión, pero también significa que el reactor tiene muchas partes en operación, y que cada una de ellas exige un mantenimiento atento.

De hecho, cuando esté operando, el plasma en los experimentos de ITER alcanzará temperaturas de más de 100 millones de grados Celsius. El plasma queda confinado, pero los componentes que lo rodean también tendrán que soportar temperaturas extremas y fuerzas electromagnéticas. Los cables pueden conducir corrientes eléctricas enormes sin resistencia, pero deben soportar condiciones muy duras, afirmaron los investigadores en declaraciones. “La energía de fusión puede ser transformadora, pero su éxito depende de que los detalles sean los correctos”, dijeron.

Para los nuevos resultados, los investigadores del ITER de la Universidad de Durham en el Reino Unido llevaron a cabo unas 13.000 mediciones para asegurarse de que los cables soporten repetidamente las condiciones extremas del reactor. Esencialmente, cocinaron los cables en un horno a unos 650 grados Celsius y verificaron cómo respondían sus hebras bajo diferentes condiciones.

Además de recoger datos sobre el comportamiento de los cables, el equipo desarrolló un método más práctico y más eficiente en costos para verificar continuamente la calidad del cable. Y encontraron una forma de controlar mejor la pureza de los gases calientes utilizados para tratar los cables.

La carrera, hasta la meta

Las construcciones para el ITER, ubicado en el sur de Francia, comenzaron en 2010. Y si todo va según lo planeado, el reactor empezará a operar en 2034, en tanto que los experimentos de fusión de deuterio-tritio empezarán ya en 2039.

Hasta ahora las cosas parecen estar yendo bien. El ITER ha estado publicando noticias con regularidad, informando de sus avances hacia la meta final. Por ejemplo, el mismo día en que se dio este resultado, otro equipo relacionado con el ITER anunció que había completado un sistema de diagnósticos clave para el reactor.

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