El bienestar emocional varía a lo largo de la vida, influenciado por factores como las relaciones, la carrera y los eventos significativos. Este estudio analizó tres componentes principales del bienestar subjetivo:
- Satisfacción con la vida: La evaluación global de nuestra calidad de vida.
- Estados emocionales positivos: Sentimientos como alegría, gratitud y entusiasmo.
- Estados emocionales negativos: Emociones como tristeza, ansiedad o ira.
Con una muestra de 460,000 personas de diversas culturas, los investigadores lograron identificar tendencias claras sobre cómo evoluciona la felicidad en diferentes etapas de la vida.
El pico de felicidad: los 70 años
Según el estudio, la edad en la que las personas se sienten más felices es a los 70 años. A esta edad, la satisfacción con la vida alcanza su punto máximo, tras un incremento gradual desde los 16 años. Sin embargo, después de los 70, esta satisfacción comienza a descender lentamente, especialmente a partir de los 96 años.

En cuanto a los estados emocionales:
- Positivos: Disminuyen de manera gradual con el paso de los años.
- Negativos: Aumentan entre los 9 y los 22 años, pero disminuyen de manera significativa en la adultez, solo para volver a incrementarse ligeramente a partir de los 60 años.
¿Por qué los 70 años son la edad dorada de la felicidad?
Esta etapa parece asociarse con factores como estabilidad financiera, relaciones sólidas y una perspectiva más filosófica de la vida. A los 70 años, las prioridades tienden a cambiar, y los desafíos de etapas previas suelen ser reemplazados por un sentimiento de logro y plenitud.

Cómo cultivar el bienestar a cualquier edad
Los expertos destacan que la felicidad no está limitada a una etapa específica de la vida, sino que depende de cómo trabajemos los factores que influyen en ella. Para mantener el bienestar a lo largo de los años, es importante:
- Fortalecer relaciones sociales: Las conexiones personales son clave para la satisfacción emocional.
- Practicar la gratitud: Apreciar las cosas simples puede marcar una gran diferencia.
- Participar en actividades significativas: Hacer cosas que den sentido a la vida mejora el bienestar.
Además, estos hallazgos subrayan la necesidad de diseñar programas que promuevan estilos de vida saludables y fomenten la participación social en las personas mayores.

Aunque los 70 años parecen ser el punto álgido de la felicidad, este estudio nos recuerda que cada etapa tiene sus propios matices y oportunidades para encontrar satisfacción. Cultivar el bienestar emocional y relacional desde edades tempranas nos permitirá disfrutar de cada momento con plenitud y gratitud.