Los cigarrillos electrónicos se han convertido en algo cada vez más popular en las últimas dos décadas, en especial entre la gente joven. Son dispositivos elegantes con sabores deliciosos para fumar, que suelen comercializarse como alternativa más segura en comparación con los cigarrillos convencionales. Pero un nuevo estudio contradice esta suposición.
En un trabajo de investigación que se publicó el 25 de junio en ACS Central Science los científicos probaron tres populares marcas de vapeadores descartables, buscando metales peligrosos y metaloides, como plomo, cromo, antimonio y níquel. Inhalar estas toxinas puede aumentar el riesgo de cáncer, enfermedades respiratorias y daños al sistema nervioso. Los hallazgos muestran que los cigarrillos electrónicos emiten niveles peligrosamente elevados de metales tóxicos, en órdenes de magnitud mayores que los niveles emitidos por cigarrillos tradicionales y otros cigarrillos electrónicos. Una marca emitió más plomo durante un día de uso que casi 20 cajetillas de cigarrillos. Con el aumento en el uso de vapeadores en los menores, los hallazgos destacan la urgente necesidad de que existan regulaciones, según concluyeron los investigadores.
“Nuestro estudio destaca el riesgo oculto de estos nuevos cigarrillos electrónicos descartables, tan nuevos y populares, por sus peligrosos niveles de plomo neurotóxico y níquel y antimonio carcinógenos. Eso apunta a la necesidad de urgentes regulaciones”, declaró el coautor Brett Poulin, profesor adjunto de toxicología ambiental de la Universidad de California, Davis. “Son riesgos que no solo son peores que los que presentan otros cigarrillos electrónicos sino que en algunos casos son peores que los de los cigarrillos tradicionales”.
Advertencias
La FDA se ha pronunciado en contra de marcas que comercializan vapeadores descartables con sabor en EE.UU. por la preocupación por el acceso que tienen los jóvenes, y por los riesgos para la salud. Las ventas no autorizadas también presentan peligro adicional. A pesar de que se han emitido cartas de advertencia a las marcas populares y se imponen multas a los vendedores, al tiempo de bloquear la importación de cigarrillos electrónicos de países como China, el organismo no ha logrado impedir que los dispositivos circulen en el mercado estadounidense.
En los últimos años las ventas de vapeadores descartables han superado las de los vapeadores recargables. Según la Encuesta Anual Nacional de Tabaquismo en Jóvenes de 2025, los cigarrillos electrónicos descartables son el producto del tabaco que más usan los jóvenes. La encuesta mostró que el 5,9% de los estudiantes de escuela media y secundaria (1,63 millones) informó que utiliza cigarrillos electrónicos, y de ellos, el 55,6% usa los descartables.
En estudios anteriores se investigó la composición elemental de los cigarrillos electrónicos recargables, pero pocos se han dedicado a estudiar estos dispositivos que son más nuevos. Poulin y sus colegas analizaron los metales y metaloides de siete vapeadores descartables de tres marcas diferentes, incluyendo los líquidos con sabor y sin éste. Eligieron las marcas basándose en su popularidad, y compraron los cigarrillos electrónicos a vendedores en línea, basados en EE.UU. Todos los dispositivos que analizaron tenían nicotina, con excepción de uno, lo que permitió que pudieran analizar también si la nicotina influye en las concentraciones de metal en los líquidos de los vapeadores (se les dice “jugos”).
Los componentes clave de cualquier vapeador son: una batería, el líquido (o “jugo”), y una resistencia para el calor. Cuando el usuario presiona un botón en el dispositivo o – en algunos casos – inhala, la batería calienta la resistencia y el líquido se convierte en aerosol. Estos componentes metálicos pueden pasar al líquido y así, ingresar en los pulmones.
Los investigadores analizaron las concentraciones de metal en líquidos nuevos y aerosoles usando un instrumento especial para activar los cigarrillos electrónicos y generar entre 500 y 1.500 emisiones por dispositivo. Hallaron que “estos dispositivos descartables tienen toxinas ya presentes en el líquido o que se emanan a partir de sus componentes y pasan a formar parte del líquido, para en última instancia formar parte del humo”, dijo el autor principal mark Salazar, candidato al doctorado en el laboratorio de Poulin.
El contenido
Algunos líquidos sin usar contenían altos niveles de antimonio, un metaloide tóxico. Las resistencias emitían níquel hacia el líquido, en tanto que la aleación de plomo y bronce en los componentes de algunos dispositivos emitía níquel y plomo. Los vapores de algunos dispositivos contenían niveles sorprendentemente elevados de metal, como el antimonio y el plomo. Lo interesante es que las concentraciones de metales en los aerosoles aumentaban a medida que el dispositivo emitía más humo, lo que sugiere que la exposición empeora con el uso del cigarrillo electrónico.
En conclusión, los investigadores determinaron que los usuarios de cigarrillos electrónicos descartables están expuestos a niveles marcadamente más altos de metales y metaloides tóxicos en comparación con quienes usan vapeadores recargables, y que eso puede aumentar los riesgos para la salud. Tres de los vapeadores analizados producían vapores que contenían niveles de níquel que excedían los umbrales de riesgo de cáncer, y dos emitían cantidades potencialmente cancerígenas de antimonio. Cuatro dispositivos emitían níquel y pomo en niveles que excedían los umbrales de riesgo para otras enfermedades, como las respiratorias y neurológicas.
De las casi 100 marcas de cigarrillos electrónicos descartables disponibles en EE.UU., este estudio analizó solamente tres. A pesar de los esfuerzos regulatorios estos dispositivos siguen siendo muy populares entre los adolescentes. Los investigadores esperan que su trabajo inspire a otros a investigar los riesgos para la salud relacionados con los cigarrillos electrónicos descartables, porque aparentemente, no desaparecerán del mercado en el futuro cercano.