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Ciencia

Alzheimer: es más probable cuando nuestros cerebros pierden su litio

La clave para tener un cerebro sano es el litio, según los investigadores de Harvard que hallaron evidencia en cerebros de ratones humanos.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La enfermedad de Alzheimer es una de las más crueles que puede sufrir una persona. Incluso con los avances más recientes, no hay mucho que hacer cuando aparecen los primeros síntomas. Esta semana un trabajo de investigación tal vez haya encontrado un factor esencial y que no se había tomado en cuenta, que incluso podría dar lugar a nuevos tratamientos.

Encabezó el trabajo publicado en Nature un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de Harvard. Estudiaron muestras de cerebros humanos y de ratones, y hallaron evidencia de que nuestros cerebros naturalmente contienen litio y que su deficiencia podría ayudar a explicar el daño que causa la enfermedad de Alzheimer. Sus hallazgos tienen respaldo sólido y pueden haber revelado un aspecto importante del desorden neurológico, según le dijo un experto ajeno al estudio a Gizmodo.

Los investigadores “llevaron a cabo análisis detallados y bien diseñados para investigar la relación entre los niveles de litio y la enfermedad de Alzheimer, en los niveles de diagnóstico, proteínas, células y genes”, afirmó Timothy Chang, neurólogo de la Universidad de California, Los Ángeles, que no participó de este trabajo Chang también es director del Centro de Enfermedad de Alzheimer de California en la UCLA.

Los cerebros de quienes sufren de Alzheimer son diferentes a los otros en varios aspectos. En particular, contienen altos niveles de beta-amiloide y tau, dos proteínas acumuladas que a niveles normales tienen funciones importantes. Sin embargo, hay otros cambios también y fue al investigarlos que los investigadores de Harvard hallaron lo que comunican en su trabajo.

Con ayuda de proyectos existentes que recolectaron muestras de tejidos de cadáveres, compararon los niveles de unos 30 metales en los cerebros de quienes fallecieron en diferentes etapas de salud cognitiva. La gran diferencia que hallaron fue con el litio. Quienes tenían cerebros cognitivamente sanos exhibían niveles relativamente altos de litio, en tanto que los que habían sufrido mal de Alzheimer tenían niveles mucho más bajos. Lo importante es que la pérdida de litio era visible incluso en quienes solo habían tenido problemas menores de memoria antes de morir.

Los investigadores también estudiaron a ratones sanos y ratones genéticamente modificados que tenían una versión de la enfermedad de Alzheimer. Al eliminar el litio de estos ratones, se aceleraba la acumulación de perjudiciales beta-amiloides y tau en el cerebro, y empeoraba la memoria. Hallaron además evidencia de que la pérdida de litio tiene su causa en que las placas de beta-amiloide se adosan al litio del cerebro, y que la pérdida de litio parece afectar negativamente a todos los tipos de células cerebrales más importante.

Aunque ha habido limitados trabajos de investigación que sugerían la posible conexión entre el litio y el mal de Alzheimer, los autores dicen que este es el primer estudio que muestra que nuestros cerebros contienen litio naturalmente. Y sus hallazgos apuntan a que el litio es esencial para la buena salud cerebral en tanto que su ausencia resulta clave para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.

“Este es el primer trabajo de investigación que sugiere que la deficiencia de litio podría contribuir al desarrollo del mal de Alzheimer. La razón por la que no se había propuesto esto es porque no se creía que el litio fuera una sustancia natural del cerebro con efecto biológico sino una droga con efectos farmacológicos en altas dosis”, le dijo a Gizmodo el autor principal del estudio Bruce Yankner, profesor de genética y neurología en el Instituto Blavatnik de la Facultad de Medicina de Harvard. “Como tal, este trabajo es el primero en explorar las consecuencias de la deficiencia de litio en el cerebro”.

Lo que implica

Aunque todavía están en etapas iniciales, lo que implica el trabajo podría ser de suma importancia. Yankner y su equipo además pudieron identificar un compuesto basado en el litio que no se vinculaba tan fácilmente al beta-amiloide. Cuando les suministraron este compuesto a los ratones (ratones viejos sanos y otros con Alzheimer), pareció prevenir los perjudiciales cambios cerebrales y la pérdida de memoria que inevitablemente acompaña a esta afección neurodegenerativa. Incluso los mejores tratamientos basados en amiloides para la enfermedad de Alzheimer hoy solo demoran modestamente su avance.

En medicina se usan otras formas de litio para tratar algunas afecciones de la salud mental, en particular, la depresión. Pero son versiones que requieren de altas dosis para funcionar como se requiere, y presentan muchos efectos colaterales. El compuesto del equipo, sin embargo, requirió una dosis mucho más baja para ser efectiva en los ratones, y no se observaron señales de toxicidad.

“Se requerirán estudios clínicos en humanos para evaluar si el tipo de litio y las dosis adecuadas pueden prevenir o demorar el avance de la enfermedad de Alzheimer”, señaló Chang.

Yankner y su equipo ahora avanzan con la investigación requerida para demostrar que su compuesto (u otro, similar) puede utilizarse de manera segura en ensayos clínicos humanos. Pero antes de eso el descubrimiento del equipo podría rendir beneficios. Tal vez sea posible analizar el riesgo de sufrir mal de Alzheimer en el futuro midiendo los niveles de litio de las personas, por ejemplo. Quedan muchos misterios por resolver sobre el litio y su rol en la salud del cerebro.

“Como neurocientífico me entusiasma explorar la fisiología del litio en el cerebro”, afirmó Yankner. “Sospecho que tan solo logramos arañar la superficie de lo que en algún momento será una muy interesante biología”.

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