Tener un cociente intelectual superior a 130 implica conexiones neuronales distintas y una forma única de procesar la información. Ese patrón también se refleja durante el sueño. La psicóloga francesa Arielle Adda, especialista en superdotación, explica que la hiperactividad cerebral nocturna es muy habitual. En lugar de relajarse, repasan acontecimientos del día y errores, amplificados por su perfeccionismo, lo que dificulta conciliar el sueño.
Ciclos distintos, sueños más intensos

Los estudios muestran que las personas con altas capacidades presentan un número mayor de ciclos de sueño, más cortos que los habituales. También entran antes en fase REM, donde se procesan recuerdos y aprendizajes, y acaban la noche alternando sueño ligero y REM. Esto favorece una memoria más rica, mayor creatividad y regulación emocional, pero también puede derivar en sueños intensos o perturbadores. Cuando la experiencia se vuelve demasiado intensa, aparecen despertares nocturnos, ansiedad o sobreexcitación cognitiva.
Estrategias para mejorar el descanso
Los problemas de sueño pueden alterar la calidad de vida de quienes poseen altas capacidades. Para mitigarlos se recomiendan prácticas de relajación como meditación, ejercicios de respiración o rituales calmantes antes de dormir. Evitar pantallas y sustancias estimulantes también es clave para conciliar el sueño.
En casos más graves, explica Adda, puede ser necesario recurrir a tratamiento farmacológico bajo supervisión médica. Entre las opciones habituales están los hipnóticos no benzodiazepínicos, las benzodiazepinas o suplementos como la melatonina. El objetivo es proteger la salud y garantizar un descanso reparador.
[Fuente: Infobae]