Si tenías curiosidad por saber como empaquetan los fabricantes todo el hardware que necesitan en el pequeño formato de un smartwatch, aquí tienes la respuesta. Los ingenieros de iFixit acaban de someter al Samsung Gear 2 a su particular autopsia. El primer descubrimiento es inesperado. Pese a su tamaño, el smartwatch de Samsung es fácil de reparar.

La nueva versión del reloj no solo integra correas intercambiables. Su carcasa es muy sencilla de abrir. Nada más hacerlo, la pequeña batería de 300 mAh es lo primero que aparece, así que, si en un futuro hay que cambiarla, será coser y cantar.

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Librada la protección que hace que el reloj pueda mojarse hasta cierto punto, es sencillo acceder al resto de componentes. Hasta la placa que porta el procesador a 1GHz y el resto de componentes está sujeta por el mismo cable que la conecta a la pantalla LCD. Los responsables de iFixit le otorgan una puntuación de 8 sobre 10. Nada mal para tratarse de un dispositivo tan pequeño. En su web tenéis todas las imágenes del proceso de disección. [iFixit]